reino unido

Madre que ejercía como proxeneta de su hija fue condenada a cadena perpetua

Fue descubierta por dejar cabos sueltos en su accionar.


Autoridades judiciales del Reino Unido emitieron esta semana una condena ejemplarizante en contra de una mujer acusada de violar en repetidas ocasiones de una menor de 10 años, que, además, era ofrecida a adultos mayores para que la violentaran sexualmente.

La mujer, sobre la que ahora pesa una pena de cadena perpetua, fue identificada como Vicki Bevan, de 37 años, a quien la justicia descubrió gracias a que dejó cabos sueltos en su macabro negocio, además de que hizo explícitos sus deplorables actos, al hacerlo público.

Junto con la mujer, también fueron arrestadas otras dos personas, hombres de 62 y 42 años, a quienes la justicia señala de haber abusado sexualmente de la menor, incluso en hechos simultáneos con la antes señalada, quien sería, presuntamente, la madre de la menor.

Según precisan medios internacionales, tras ser notificada de la sentencia que ahora pesa en su contra por múltiples delitos, Bevan deberá permanecer privada de la libertad, al menos durante 10 años, en establecimiento carcelario, antes de la justicia pueda acceder a revisar su condena.

En reveladores pruebas expuestas en los estrados judiciales, la justicia británica evidenció cómo la permisividad de la mujer en los casos de abuso contra su ‘protegida’, llegaba a tal punto, que, incluso, había advertido que las acciones permitidas a los hombres que accedían a los “servicios de la menor”, no tendrían límites, incluso, sosteniendo conversaciones en los que instigaba a los hombres a acceder a abusar de la niña, e incluso torturarla.

Los cabos sueltos que llevaron a su captura

Según detallan medios locales en el Reino Unido, los cabos sueltos dejados por la proxeneta y abusadora, fueron claves para poder poner fin a su fiesta de terror, pues además de las publicaciones en las que revelaba sus prácticas, también se descubrió que la mujer había enviado contenido sexual de la niña a un hombre que fue detenido en el Reino Unido por el delito de abuso sexual y pedofilia.

Ante los tribunales, y tras la imputación de cargos, la mujer confesó la comisión de 34 actos delictivos de tipo sexual, entre los que se cuentan violaciones, penetraciones y otras clases de agresiones.

Medios locales también referencian algunas conductas anómalas de la mujer durante el juicio, donde, pese a la gravedad de los cargos que se le atribuían, ella se mostraba sonriente, e irónica.

Otros de los cargos aceptados por la mujer, se refieren a la fabricación o toma de imágenes de pornografía infantil y de posesión de aberrantes imágenes relacionadas con zoofilia, que los medios referencian como “ofensivas, repugnantes y obscenas”.

Durante el desarrollo del caso, y en el marco de la recolección de material probatorio, allanamientos a la vivienda de la mujer también permitieron el decomiso de elementos tecnológicos, como computadoras y teléfonos inteligentes, en los que estaba contenidos varios de los materiales de contenido sexual que comercializaba la mujer, entre los que se cuenta imágenes indecentes de niños.

Para la juez del caso, este sería uno de los peores a los que se ha enfrentado en su trayectoria impartiendo justicia, pero celebró que se pudiera poner fin a este caso de tortura contra una menor, consciente de que, de no ser así, la niña seguiría siendo sometida a los peores vejámenes.