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Más allá del ‘Partygate’: los lunares del Gobierno Johnson que lo tiene en la cuerda floja

El primer ministro británico tiene la lupa sobre su gestión, en momentos en que el inconformismo de los ciudadanos y sus pares, confluyen con los escándalos derivados de la personalidad única del abanderado tory.


Reino Unido vive actualmente uno de los momentos políticos más críticos de su historia contemporánea debido a las consecuencias propias del proceso del Brexit sobre los ciudadanos, las secuelas de la pandemia sobre la sanidad y la economía del país, y los múltiples escándalos que rodean a su primer ministro, Boris Johnson, quien recientemente ha estado envuelto en el estallido del llamado ‘partygate’, que lo tiene, ideando ‘maromas’ para evitar la debacle de su mandato.

Sin embargo, más allá del escándalo del “partygate”, analistas señalan que esta es solo una de las aristas del problema que afronta el Gobierno Johnson, y, por ende, proponen ver más allá de ello para comprender el contexto que actualmente lo tiene en la cuerda floja.

Los ingredientes de la crisis:

Para el analista internacional Mauricio Jaramillo Jassir, profesor de la Facultad de Estudios Políticos e Internacionales de la Universidad del Rosario, la actual crisis del Gobierno Johnson se desprende de tres puntos claves: mal manejo del Brexit, mal manejo de la pandemia, y una deficiente reactivación económica en el llamado periodo post covid.

1. ‘Ese gato no sirvió’, Boris y el reto Brexit

Sobre el primer ingrediente de esta crisis, Jaramillo apunta que “desde que triunfó el ‘sí’ en el referendo de 2016, ha habido una ausencia muy grande de liderazgo en el Reino Unido”, advirtiendo que tras la salida de David Cameron; ex primer ministro, “el partido Conservador no ha podido tener una base sólida”, recordando el accidentado paso por el cargo de Theresa May, y advirtiendo que “la llegada de Johnson ha hecho mucho daño”.

En cuanto al manejo que se ha dado al proceso del Brexit desde el Gobierno Johnson, es importante recordar que la llegada de este político al cargo de primer ministro ocurrió en 2019, en medio de una crisis vivida por su antecesora; Theresa May, quien se enfrentó sin éxito al reto de lograr pactar con la Unión Europea un acuerdo para hacer menos traumática la salida británica de la organización, no obstante, no logró, tras varias votaciones, la ratificación de su tratado por parte de la Cámara de los comunes; nombre con el que se conoce al parlamento británico, llevándola a dimitir.

Entonces, allí llegó el momento para Johnson, un carismático político, egresado como periodista de Oxford, quien había dirigido a Londres como alcalde durante ocho años, y quien era considerado una figura más conciliadora que May, a quien se le entregó la tarea de lograr el acuerdo, el cual, pese a conseguir fuere ratificado en abril de 2021, está marcado por una serie de grietas, que se traducen en inconformidades por algunos sectores de la población en tanto les resultan contraproducentes.

Sobre el particular, el profesor colombo-brasileño Dirceo Córdoba Guzmán, docente de estudios europeos de la Universidad Javeriana, refiere algunos casos como la falta de claridad frente al tema de las Irlandas, los obstáculos y el incumplimiento de promesas a los sectores pesqueros, y el detrimento en las facilidades de movilidad que otrora tenían los ciudadanos británicos para moverse por otros territorios de Europa.

En este sentido, tanto Jaramillo como Córdoba Guzmán, coinciden en destacar los problemas de abastecimiento y alza de los precios de alimentos, que se derivaron de la entrada en vigor del Brexit, y la sensación que ello despertó en la población.

En resumen, como afirma el analista Córdoba Guzmán, “el Brexit que él prometió iba a ser menos traumático y no lo ha sido”.

2. Pandemia: efectos sobre la salud y la imagen de Johnson

Si bien la pandemia de coronavirus ha golpeado indistintamente a todos los países del mundo, el caso británico presenta algunas particularidades, derivadas del manejo mismo que se le dio por parte de sus autoridades.

El Reino Unido es actualmente uno de los países más golpeados por la enfermedad, llevando sus cifras de contagio a más de 18 millones de casos positivos, nivel que en parte se derivó de la posición que inicialmente adoptó su primer ministro, quien, según recuerda Jaramillo Jassir, desde el comienzo se adscribió, junto con el otrora presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al grupo de “negacionistas”.

Dijo, esto no es tan grave, vamos a dejar que la gente se contagie y en esa medida vamos a alcanzar un nivel de inmunidad”, recordó Jaramillo, quien califica lo ocurrido en la primera etapa de la pandemia en Reino unido como “un resultado devastador”, recordando incluso que, el mismo primer ministro, Boris Johnson, debió ser trasladado desde su residencia en Down Street 10, hasta una unidad de cuidados intensivos.

Sin embargo, más allá de las afectaciones físicas que le derivaron de su caso de contagio, la principal secuela que dejó el covid en Johnson, está en su imagen, trastocada inicialmente por el mal manejo de la emergencia, y posteriormente, totalmente manchada por el escándalo del ‘Partygate’, lo que le ha significado no solo las críticas de sus opositores, sino también el creciente rechazo por parte de algunos miembros de su mismo partido político.

En palabras del periodista Pierce Morgan, en un artículo escrito el pasado 9 de enero en el periódico The Sun, “liderazgo firme, rápido, decisivo y tranquilo, son cuatro palabras que no se pueden usar sobre Johnson en esta pandemia”

¿Qué es el ‘partygate’?

Sobre este término, es necesario aclarar que es el adoptado por la prensa internacional para referirse al escándalo que surgió al evidenciarse que, mientras que el Reino Unido; al igual que muchos países en el mundo, afrontaban la pandemia a través del estricto cumplimiento de confinamientos y medidas restrictivas a la interacción social, en la residencia del premier británico, algunos de sus funcionarios violaban dichas restricciones a través de la realización de pequeñas reuniones que incluso, incluyeron la celebración del cumpleaños de Johnson en una reunión organizada por su esposa en plena emergencia sanitaria.

En dicho escándalo, también se menciona que incluso, en medio del luto decretado en el Reino Unido por el fallecimiento del príncipe Felipe, Down Street, fue escenario de una celebración privada.

“Para ese tipo de sociedades es inconcebible que mientras a la población en general le ordenan aislarse, ellos, como representantes de esa sociedad, estén haciendo todo lo contrario”, advirtió Córdoba Guzmán.

Al respecto, otro experto en asuntos internacionales, el profesor Juan David Otálora Sechague, docente del programa de Ciencia Política de la Universidad del Bosque, advirtió que, “aunque (Johnson) admite haber estado solo 20 o 25 minutos, esto lo dejó muy mal parado frente a sus pares y a la opinión pública”, advirtiendo incluso que “varios de sus copartidarios han mostrado una clara desconfianza a que su mandato continúe”.

No es el primer escándalo de Johnson en Dow Street 10 … ¿será el último?

Precisamente, según el profesor Otálora, al hablar de los escándalos de Boris Johnson en su estadía en Down Street 10, no se puede dejar de lado que éste, el del ‘partygate’, no es el primero de los actos polémicos vividos por el ahora mandatario en la residencia, pues, en 2021, el primer ministro fue puesto bajo la lupa de las autoridades por el escándalo de la remodelación de esta, señalado de haber excedido los topes presupuestales dispuestos para tal fin, y aunque este afirmó haber cancelado de su bolsillo, un manto de duda se sembró, ante la eventual financiación de un tercero; hecho que está prohibido.

Otalora refiere que, precisamente, la arquitecta que estuvo a cargo del cuestionado proceso de remodelación fue una de las invitadas a una de las fiestas organizadas en la residencia del premier, según indicaron en el marco de las investigaciones algunos medios internacionales.

3. La locomotora no volvió a arrancar:

De acuerdo con el profesor Jaramillo Jassir, además de las consecuencias propias del golpe que a la economía mundial dio la pandemia, en el caso británico se sumaría la tardía reacción del Gobierno para retomar la marcha, y encaminar al país en la reactivación de su economía, hecho que ha derivado en una fuerte crisis de desabastecimiento de alimentos, déficit de mano de obra, e incluso, el represamiento de algunos de los productos de exportación del Reino Unido, como el pescado, advirtiendo que toneladas de este, aún se encuentra represado.

La cereza del pastel podría estar por llegar:

Para Dirceo Córdoba, otra de las crisis que podría desatarse en cualquier momento para el Gobierno Johnson tiene que ver con una población que desde el comienzo se opuso a salida británica del acuerdo común europeo, y que, desde la victoria del ‘sí’ en el referendo, ha advertido que podría desatarse un movimiento independentista: Escocia.

“Eso está calmado, pero es probable que dentro de poco resurja el tema independentista de Escocia”, advierte Córdoba, quien a la vez señala que esta podría ser la chispa que eventualmente desencadene una mayor debacle para el primer ministro, añadiendo que esta independencia traería serias consecuencias financieras para el Reino Unido, recordando que la región norte de ese territorio posee importantes yacimientos petroleros, así como territorios marítimos codiciados por su alto flujo de salmón, lo que se considera una fortaleza para la tradicional industria pesquera de ese país.

La personalidad de Johnson: arma de doble filo:

Si bien Johnson es un político que muchos han considerado un offsider, e incluso, en virtud de su estilo particular, ha llegado a ser comparado con el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, para el profesor Otalora, es equivocado percibirlo como tal, explicando que a diferencia del estadounidense, el premier británico llegó a su cargo tras una reconocida carrera como servidor público, advirtiendo incluso que, a la luz de teóricos como Max Weber, la legitimidad de Boris, radica en su carisma.

Precisamente, según Otálora, esta característica lo hace un personaje cercano a los ciudadanos, quienes lo pueden concebir como un par, no obstante, ello también juega un papel contraproducente, en tanto en sus círculos de pares, podría ser visto como un personaje poco confiable en virtud de su falta de seriedad.

El hecho de que sea chistoso o desinhibido hace que se perciba como honesto, no es un político acartonado del pueblo”, advirtió Otálora, quien afirma que esta estrategia comenzó a derrumbarse para Johnson a partir del surgimiento de los recientes escándalos, donde, antes que ser percibido como alguien cercano, es visto como un irresponsable.

En ese mismo sentido, Pierce Morgan, en la ya citada columna del diario The Sun del 9 de enero, advirtió: “Lo que está arruinando su cargo de primer ministro es su aversión a la honestidad y la responsabilidad”, enviando un mensaje directo al mandatario, a quien le dijo: “la gente ya no se ríe contigo, Boris, o se ríen de ti o están furiosos contigo”.

En ese mismo escrito, el periodista referido aborda el tema actual de la crisis de gobernabilidad de Johnson, advirtiendo que el pueblo demanda mayores acciones por parte del premier, o de lo contrario, este debe “admite que ser primer ministro es simplemente demasiado para ti y deja que alguien más lo haga, antes de que el partido tome esa decisión por ti”.

¿Hay una salida para la crisis de gobernabilidad que afronta Johnson?

De acuerdo con Mauricio Jaramillo Jassir, ante la actual crisis de gobernabilidad que atraviesa su gobierno, el actual primer ministro británico tendría tres posibles caminos, advirtiendo que en ninguno de ellos la posibilidad de salir bien librado sea tangible.

La primera salida expuesta por Jaramillo se refiere a la búsqueda de un consenso interno en el partido conservador, que permitiera la dimisión de Johnson, permitiendo que uno de sus copartidarios asumiera el poder; no obstante, el analista advierte que esta figura está desgastada, pues ha sido la fórmula de la salida de los dos recientes primeros ministros: Cameron y May.

El segundo escenario planteado por el experto se refiere a “dejar que la marea baje”, advirtiendo que nada garantiza que esto pueda suceder, más aún con la bola de nieve que se ha generado en torno a la figura de Boris Johnson y el declive de su figura. Sin embargo, este escenario podría tener cavida en el marco de la actual crisis mundial derivada del conflicto en Ucrania.

(Jack Hill, Pool Photo via AP, File)
(Jack Hill, Pool Photo via AP, File) - Foto: AP

No obstante, Jaramillo advierte que podría ser una forma idónea para lograr una salida decorosa, advirtiendo que sí actualmente se convocara unas nuevas elecciones, muy seguramente podrían ser derrotados por el Partido Laborista, y su regreso al poder se aplazaría por un buen tiempo, debido a la pérdida de confianza del electorado, y al sin sabor que dejaría el gobierno Johnson.

Así, esperando que la marea baje, permitiría que “la salida no fuere tan traumática”.

El tercer camino planteado por Jaramillo Jassir, se refiere a convocar a unas elecciones anticipadas; escenario en el que Johnson (si gana), podría renovar su legitimidad. No obstante, también podría significar “una salida poco decorosa y un cambio drástico en el manejo de los asuntos públicos del Reino Unido”.

Sobre estos escenarios también se refiere Otalora, quien ve poco probable que el Reino Unido se enfrente a unas elecciones anticipadas, apostando por un relevo al interior de los Tory, pero proyectando una posible derrota del Partido Conservador en las elecciones a desarrollarse dentro de dos años.

La apuesta al nacionalismo

Frente a la coyuntura europea, marcada por la tensión entre occidente y Rusia por el caso Ucrania, los expertos advierten que el papel activo que intenta jugar el Reino Unido; pese a ceder protagonismo a Estados Unidos, es muestra, al igual que el denominado Acuerdo Aukus, de una oportunidad en la que la tensión se fija en un enemigo externo que permite minimizar de momento los problemas internos del país.

No obstante, Johnson tampoco ha logrado jugar un rol protagónico en la respuesta mundial a Rusia.

“Es evidente que una de las apuestas de Boris Johnson para salvar su imagen es esta apuesta al nacionalismo”, advierte Jaramillo, quien también concluye que “aunque se pueda ganar afecto de sectores conservadores, no creo que eso revierta la caída de su imagen. La gente no se olvida del tema de las fiestas, el brexit (…) el mal manejo de la pandemia va a pesar”.

Córdoba advierte que “una eventual salida de Johnson llevaría a que se preocupen menos por los temas internacionales y se queden inmersos en temas de política interna sobre quien lo reemplaza, y como va a ser el reemplazo. Esto iría en contravía de un concepto que crearon los británicos “Global Retail”.