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Nueva traba en el proceso de rescate de los 10 mineros atrapados en Coahuila, México

Los mineros completan una semana atrapados, y las esperanzas de encontrarlos con vida se desvanecen.


Pese a la ilusión que planteaba, para las autoridades y las familias de los diez trabajadores atrapados en una mina de carbón de Coahuila, México, el ingreso, este jueves, de un grupo de buzos militares al socavón, el parte entregado por estos no fue muy alentador.

El reporte presentado por los expertos tras el ingreso a la mina, fue desalentador. Al escuchar esto, los sentimientos de angustia y desazón se apoderaron de las familias. El equipo de rescate aseguró que tras explorar la mina, han podido determinar que “no hay espacio para avanzar”, aduciendo la existencia de una serie de obstáculos, y maderos que impiden la operación como estaba prevista; una información que fue confirmada por el secretario de Defensa de México, Luis Cresensio Sandoval.

Sin embargo, y ante el panorama adverso evidenciado, las autoridades y cuerpos de rescate que coordinan la recuperación de los mineros, tras una semana del accidente que los tiene atrapados, han anunciado que no es tiempo de bajar los brazos, comprometiéndose a seguir avanzando en los intentos y medidas que sean necesarias para el rescate de los trabajadores.

Dicho compromiso fue reiterado por el presidente de República de México, Andrés Manuel López Obrador, quien expresó nuevamente su voz de solidaridad y aliento con los familiares de los mineros atrapados.

Hasta la fecha, las operaciones de rescate y búsqueda han incluido a un nutrido grupo de socorristas y miembros de las fuerzas militares, quienes han agotado importantes esfuerzos desde que el pasado 3 de agosto, cuando se produjo el lamentable accidente al interior de la mina, que produjo una gran inundación que dejó atrapados a una decena de mineros mientras que un pequeño grupo de 5 personas, logró sobreponerse a la emergencia y salir del lugar.

La operación, en la que se centran las esperanzas este jueves, era en el ingreso de un grupo de rescatistas militares, quienes además introdujeron una bomba sumergible de 150 caballos de fuerza, según explicó, a través de las redes sociales, el grupo de Protección Civil.

Con la inserción de este nuevo dispositivo, se espera que los cuerpos de rescate logren migrar cerca de 100 litros de agua por segundo, en un esfuerzo por vaciar la inundación, y permitir una mejor maniobra al interior del socavón por parte de los rescatistas.

Otro de los obstáculos encontrados por los buzos a su ingreso a la mina fue la baja visibilidad, que no pudo ser mejorada incluso con la introducción de una serie de lámparas especiales, haciendo imposible hacer un diagnóstico claro de la viabilidad de nuevas operaciones.

En días pasados, el presidente López Obrador había visitado la mina en un gesto que si bien buscaba mostrar solidaridad con las víctimas, fue un escenariopara las críticas por parte de los familiares de las víctimas, quienes en tono de ironía le afirmaron “gracias por venir a tomarse la foto de nuestra tragedia”, señalando que el gesto, más que un hecho legítimo, respondía a una acción políticamente motivada.

Este jueves, en su intervención; en su espacio de rueda de prensa matutina, López Obrador había reiterado su positivismo frente a los resultados arrojados por la operación desarrollada por el cuerpo de buzos.

Si bien la mina solo tiene 60 metros de profundidad, aún se desconoce a qué nivel se encontraban los trabajadores al momento de la tragedia. Pese a que en la tarde del pasado miércoles había una luz de esperanza entre los familiares de las víctimas atrapadas en la mina, el balance entregado esta tarde, ha traducido en una desesperanza palpable.

Familiares y voluntarios rescatistas han afirmado que la desesperanza se nutre a diario con los partes entregados por las autoridades, y la dificultad por lograr las condiciones óptimas para el desarrollo de la búsqueda, advirtiendo que aún es mucha el agua por drenar para alcanzar niveles que favorezcan la búsqueda.

Según precisa AFP este jueves, si bien los familiares de las víctimas cada vez son menos dados a la entrega de declaraciones, también se les ha notado muy temerosos frente al eventual escenario en el que las autoridades les restrinjan la oportunidad de conocer los avances de la investigación.

Según explican los expertos, se sigue avanzando en las labores de extracción de agua, y la próxima fase, que sería el ingreso de los rescatistas, se lograría hasta que el agua solo llegue hasta determinado nivel, momento en el que comenzarán el retiro de escombros, y el análisis para determinar si es seguro el acceso, o si se debe reforzar la estructura de la mina.