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 Aunque parezca increíble, tanto hombres como mujeres buscan los servicios de detectives para saber si su pareja es fiel. Los lunes y los miércoles son los días en los que hay más traiciones entre los enamorados.
Aunque parezca increíble, tanto hombres como mujeres buscan los servicios de detectives para saber si su pareja es fiel. Los lunes y los miércoles son los días en los que hay más traiciones entre los enamorados. - Foto: getty images

reportaje

Amor y amistad: así funciona una empresa de detectives dedicada a cazar infieles en el país

En Amor y Amistad se disparan las muestras de afecto y septiembre se convierte en el mes con más infidelidades. ¿Cómo es trabajar en una agencia de detectives privados que caza a los infieles?

Son las tres de la mañana y el teléfono no para de sonar. Jeison Villamil lidera una empresa de detectives privados, y esa llamada puede alertar sobre un avance en las investigaciones complejas que maneja su equipo. Por eso no duda en responder. “Aló, creo que mi esposo me engaña”, dice una mujer al otro lado de la línea. Es el mismo tono de angustia de muchos que a diario buscan la ayuda de ellos para resolver casos de infidelidad. La agencia no nació con ese fin, pero son los servicios que más demandan. Como una urgencia médica, el servicio no da espera.Los expertos en investigación están listos para activar todos los radares. Saben que no deben cruzar la línea de la privacidad, así que la primera labor que ejercen es en terreno.

Al estilo de los mejores paparazzi, alistan sus cámaras y en lugares públicos empiezan a registrar cada movimiento del “objetivo”. A veces el misterio se resuelve rápidamente porque cuando contratan el servicio la mayoría quiere confirmar su sospecha. En otros casos, como el de la mujer que llamó aquella madrugada, los seguimientos pueden tardar varios días. Su esposo fue catalogado por los investigadores como un “lord”, un ejecutivo estrato seis, padre de tres hijos que salía de la casa al trabajo. Los detectives estaban a punto de decirle a su cliente que no había nada extraño. Cada día de investigación representa una inversión de unos 400.000 pesos por nueve horas laboradas.

El valor es alto, pero hay que tener en cuenta que el investigador debe hacer todo lo que haga el “objetivo”. Si sale a bailar, cenar o al cine tiene que entrar a los mismos lugares. En el caso que venían trabajando, el esposo sospechoso tenía reuniones de negocios en establecimientos exclusivos del norte de Bogotá. Un jueves salió de noche y se alejó del sector habitual, llegó hasta la popular Cuadra Picha, en Kennedy. Se bajó del carro, se quitó la corbata y el saco de paño. Entró a un bar de la zona, se sentó en la mesa y pidió dos tragos. Estaban listos para disparar la cámara y dejarlo al descubierto con su amante, pero identificaron que era otro hombre con el que le era infiel a su esposa.

Por más dolorosa que pareciera la realidad, debían contarle, así que la compañía tiene psicólogos que entregan la noticia para evitar tragedias. Incluso, antes de firmar contrato verifican que no tengan ningún tipo de arma en la casa y evalúan el perfil emocional. La información que se consigue en esos seguimientos es tan sensible que tienen que saber a quién le depositan su confianza para evitar que una duda se termine convirtiendo en una pesadilla con extorsiones y amenazas.

Al consultar con las oficinas de detectives Asesores IP y CIIP, dos de las más demandadas en Bogotá, ambas coinciden en que antes de la pandemia eran más las mujeres que sospechaban de sus esposos. Pero durante los picos del virus la situación se invirtió, pues las mujeres pasaron a ser las que más sospechas generaban en sus parejas. Según estadísticas de las agencias, de cada diez casos, nueve resultan en una infidelidad comprobada. El amor en las parejas está basado en un acto de fe, dice el sexólogo Fernando Rosero, quien asegura que la infidelidad no puede ser tratada como una patología. Estima que hombres y mujeres son igual de infieles, con la diferencia de que la mujer lo calla más por miedo al señalamiento social, cosa que no pasa con los hombres, que dejan cabos sueltos en su afán de enaltecer el ego machista. Está claro que las horas en las que más encuentros entre amantes se registran no son los fines de semana o en las noches.

Todo lo contrario, pues se usan las horas laborales. Los lunes y miércoles son días ideales para despistar. Quienes realizan este trabajo aseguran que, aunque sienten la satisfacción de quitar una venda de los ojos y que la verdad salga a la luz, no deja de ser doloroso ver la decepción que vive una persona al enterarse de la traición.