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¿De dónde salió la prenda de Sofía Petro por la que ha recibido tantos comentarios?

A pesar de las críticas recibidas por el precio de la blusa con la que la hija de Gustavo Petro se presentó a votar, lo cierto es que detrás hay una historia de apoyo a las culturas ancestrales colombianas.


El pasado 29 de mayo, en medio de la votación presidencial en Colombia, Sofía Petro, hija del candidato del Pacto Histórico, Gustavo Petro, asistió con su padre a votar, en las que, según aseguró, fueron sus primeras elecciones presidenciales en las que pudo ejercer su derecho democrático.

Sin embargo, en medio de la emoción que generó esta situación particular, hubo un detalle en el que se centraron algunos internautas: la blusa de Sofía. Aunque la joven especificó que la prenda había sido fabricada por “una familia indígena de las muchas desplazadas del Parque Nacional”, en Bogotá, las críticas hacia ella no se hicieron esperar.

“¿Saben cuánto vale la camiseta que tenía Sofía Petro ayer? 1.500.000 pesos. Predicar sin aplicar siempre es que es muy fácil –y más cuando toda la plata queda pa’ uno–”, escribió una mujer en redes sociales.

¿Por qué este valor?

No obstante, rápidamente otra internauta salió en defensa de Sofía Petro, expresando que más que sentir vergüenza, la hija del líder de la izquierda colombiana debería sentirse orgullosa, pues con la compra de la prenda está apoyando una fundación que se especializa en tejidos como el que la joven mostró el domingo.

“Pues me parece que habla muy bien de ella: 1. está apoyando a una fundación cuyas prendas son elaboradas por individuos en rehabilitación; 2. Le gusta lucir y apoyar el trabajo artesanal de @fundacion_amor_real. Ojalá teniendo los recursos, todos decidiéramos apoyar estas causas”, escribió la joven en Twitter.

Cabe recordar que la Fundación Amor Real es una organización que en los últimos años se ha empeñado en ayudar a las personas en condición de calle por medio de la moda ancestral de las tribus indígenas colombianas, un proceso que conlleva tiempo, dedicación y experiencia para lograr los resultados deseados.

De acuerdo con lo explicado por la fundación en su página web, “desde el inicio del proyecto Amor Real (…) hemos trabajado con indígenas emberá katio y arhuacos en la producción de prendas en conjunto, dando paso a la valoración de las piezas realizadas por las comunidades indígenas a quienes no se les paga adecuadamente por sus obras”.

“La fundación inicia sus labores enseñando a bordar a consumidores de drogas duras dos noches por semana, sin falta, por dos años, creando una comunidad que aprendió a esperar ansiosamente los días del taller en medio de la penumbra de la calle, la noche y la droga”, añade la información.

Esto fue antes de la llegada de la pandemia por covid-19 a Colombia, aunque esta situación no fue impedimento para que la diseñadora Diamantina Arcoíris, cofundadora de Amor Real, se hiciera cargo de “31 drogadictos y vagabundos (que llegaron) para vivir en la casa (de la fundación) y refugiarse de la indiferencia social causada por el miedo a ser contagiado”.

“Ya entonces los más antiguos compañeros del colectivo de bordado se iban haciendo más y más expertos en su oficio y al día de hoy se les considera artesanos y todos viven bajo el techo que pagan con su salario que reciben en el taller de confecciones, algunos estudian, y los menores de edad aún se encuentran viviendo en la casa con Diamantina”, explica Amor Real.

También cuenta con un programa llamado Afrodita Trans, con el que se han realizado encuentros, tanto en Bogotá como en Medellín, “con diferentes propósitos alrededor del bordado realizando homenajes a las víctimas de feminicidios y transfeminicidios, sesiones de fotos, reinados y campañas de moda en las que ellas han sido las protagonistas”.

Por último, es importante destacar la brigada denominada La Resistencia, en la que tanto los encargados de la fundación, como las personas que participan en los procesos de rehabilitación y aprendizaje de los tejidos, ayudan a personas en condición de calle que viven en “el barrio Santa Fe (zona marginada de la ciudad de Bogotá en Colombia)”.

“En este evento se abren las puertas de la casa a las personas que se quieran bañar, hacer uso del salón de belleza y tienda de ropa gratis para personas habitantes de calle. Además de brindar un espacio sin estigmas, se comparten alimentos y el voluntariado junto a compañeros que llevan un proceso de rehabilitación social (…) que brindan toda la atención a quienes llegan de la calle”, concluye la fundación.