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Nevado del Tolima (getty)
Aunque los motivos concretos del fallecimiento no han sido confirmados, la principal hipótesis que manejan las autoridades es que el joven cayó por un barranco y murió debido a los golpes que sufrió en el cuerpo. - Foto: Getty Images/iStockphoto

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Fue encontrado muerto el joven estudiante desaparecido en el Nevado del Tolima

Luego de cuatro días de búsqueda, los organismos de rescate encontraron el cuerpo sin vida del universitario.

El joven universitario de 22 años Juan Camilo González Oñate, que se encontraba desaparecido desde el pasado sábado en el Nevado del Tolima, fue hallado sin vida por las autoridades que participaron en los operativos de búsqueda y rescate, según informó recientemente el comandante de la Defensa Civil regional, el mayor Luis Fernando Vélez.

El cuerpo fue encontrado entre Arenales y Termales de Cañón, una zona ubicada en la Cordillera Central de los Andes, en jurisdicción de los municipios de Anzoátegui e Ibagué, en el departamento del Tolima. Esa región hace parte del área protegida del Parque Nacional Natural Los Nevados.

El secretario de Ambiente y Gestión del Riesgo de Ibagué, César Gutiérrez, confirmó que el estudiante de Ingeniería Civil fue encontrado sin vida.

Gutiérrez agregó que las autoridades están realizando todos los trámites correspondientes para evacuar el cuerpo de Juan Camilo González, dadas las condiciones del tiempo que han obligado a buscar vías alternas para el traslado.

“Lamentamos la muerte del joven montañista Juan Camilo González Oñate, quien estuvo desaparecido desde el pasado domingo en el Nevado del Tolima”, comunicaron desde el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible a través de su cuenta oficial de Twitter.

“Nuestras condolencias a sus familiares y amigos. Agradecemos a las entidades que participaron en los operativos de búsqueda y rescate”, concluyeron desde el ministerio.

Aunque los motivos del fallecimiento no han sido confirmados, la principal hipótesis que manejan las autoridades es que el joven cayó por un barranco y murió debido a los golpes que sufrió.

El estudiante, junto con un grupo de diez personas aproximadamente, había llegado hasta el Nevado del Tolima el viernes de la semana pasada y sus planes eran recorrer los municipios de Anzoátegui (Tolima) y Salento (Quindío).

Los organismos de socorro informaron que las labores de búsqueda durante los últimos cuatro días no fueron fáciles por cuenta de la altura de la montaña, la nieve y los fuertes aguaceros.

La tragedia ocurrida es similar a una que aconteció con la médica Claudia María Zapata, quien falleció en el Parque Nacional Los Nevados.

Hace algunas semanas, Claudia María Zapata, su marido Jair, su cuñada y una amiga visitaron el Parque Nacional Natural Los Nevados en una aventura muy apetecida después de meses de encierro por la pandemia. Sin embargo, lo que iba a ser un respiro de naturaleza terminó convirtiéndose en una tragedia.

El sábado 10 de julio recorrieron en vehículo el camino permitido cerca del Nevado del Ruiz e hicieron otras actividades. Al día siguiente salieron hacia Santa Isabel, recorriendo un camino de unas tres horas en dos camionetas 4x4, con guías autorizados.

En un momento del trayecto, por un camino de casi cuatro kilómetros de caminata exigente, Claudia se quedó atrás tomándose fotos con una compañera. Sin embargo, luego escucharon una llamada por radio a uno de los guías, en la que decían que alguien se había desmayado. Lo más grave de todo es que Jair cuenta que no había ningún tipo de implementos para brindar primeros auxilios, ni siquiera una camilla.

“Fue una odisea de casi seis horas, fueron dos horas y media entre la multitud que había ahí y mi cuñada tratando de hablarle, de que ella escuchara, bajaron cargándola porque la camilla la encontramos bajando, por ahí a las dos horas”, explicó en entrevista con SEMANA.

Cuando finalmente pudieron ingresar a Claudia a un centro hospitalario, eran aproximadamente las ocho de la noche, es decir, más de seis horas después de su desmayo. Pocos minutos después de la llegada, Jair recibió la noticia inevitable: los médicos no podían hacer nada, porque su esposa había llegado sin vida al lugar.