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    Al menos 400 ganaderos salieron a las calles de Plato, Magdalena, para rechazar las invasiones y pedirle al Gobierno nacional que se pronuncie.
Al menos 400 ganaderos salieron a las calles de Plato, Magdalena, para rechazar las invasiones y pedirle al Gobierno nacional que se pronuncie.

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Invasión de tierras: ganaderos se destapan y cuentan que están conformando un “grupo de reacción inmediata, pero sin armas” para defenderse

Mientras la amenaza por la invasión de sus predios continúa, el gobernador del Magdalena insinuó que algunas agremiaciones pretenden formar grupos paramilitares. SEMANA habló con varias de ellas y conoció de primera mano sus historias.

El problema ocasionado por las invasiones de tierra en el Magdalena pasó de castaño oscuro por cuenta de la desafortunada etiqueta impuesta por el gobernador Carlos Caicedo a ganaderos y a Jaime Peña, alcalde de Plato, de querer revivir las famosas Convivir, estructuras ciudadanas que antecedieron el fenómeno del paramilitarismo en Colombia.

Para Caicedo, los más de 400 ganaderos que salieron en caravana de camionetas blancas a mostrar su inconformismo por el riesgo de invasión de aproximadamente 4.000 hectáreas de propiedad privada en esa región son “instrumentos de la extrema derecha que buscan intimidar a campesinos y sectores progresistas de Magdalena”.

Los ganaderos de Magdalena, unidos ante invasores de tierras.
Los ganaderos de Magdalena, unidos ante invasores de tierras. - Foto: Autor Anónimo

Sin embargo, la asociación de ganaderos se desmarcó de esos señalamientos y aseguró que lo único que están haciendo es manifestar su rechazo, acompañados de la fuerza pública, ante la avanzada de invasores que ya empezaron a demarcar sus predios para luego repartirlos entre supuestas familias necesitadas que viajan desde otras regiones.

SEMANA conoció el testimonio de al menos tres ganaderos que, lejos de ser grandes terratenientes o generadores del paramilitarismo, batallan a diario por sacar adelante pequeños proyectos agrícolas. Gustavo Marín, por ejemplo, recuperó su finca en el proceso de restitución de tierras, luego de sufrir por más de dos décadas un destierro forzoso. Lo hizo a través de las vías legales hace siete años. Desde ese momento no ha tenido vacaciones, dice. Ahora cuenta con algunas reses y varios proyectos agrícolas, pero todo lo construido en estos 87 meses está amenazado por una horda de invasores que ya le notificaron que quieren su predio para levantar ahí un caserío informal.

“Imagínese, uno todo lo que lucha por estas tierritas para que luego vengan y le digan que no, que esto no nos pertenece. A mí ya me desplazaron una vez, no permitiré que eso vuelva a pasar porque es lo único que yo puedo dejarle a mi familia”, subraya Gustavo. Precisa, además, que ahora no es solo el problema con los invasores, sino que batallan contra el estigma impuesto por el gobernador Caicedo de que aquellos ganaderos le están abriendo la puerta a una especie de paramilitarismo.

“Eso es muy grave. Yo le digo una cosa: ni armas tengo. Ese día de la caravana las armas las llevaba el Ejército; aquí no hay gente violenta, solo personas que quieren defender lo poco que tienen. Pero para muchos somos paracos, con lo grave que eso resulta: es como ponerle una lápida encima a la gente”.

Por su parte, para el alcalde Jaime Peña lo que sucedió en la zona de la trocha de Los Chivos tiene relación con el discurso del presidente Gustavo Petro sobre tierras que se otorgarían a campesinos y personas en situación de vulnerabilidad y que hoy “ponen en aprietos a las autoridades locales en donde esto ocurre”. “Yo lo que le pido al presidente es que ahora sí se pronuncie y aclare los malos entendidos o lo que se pudo malinterpretar con estas personas que no sabemos quiénes son; ya todo está en investigación por parte de las autoridades competentes, pero él debe pronunciarse”, dijo el alcalde de Plato.

El mandatario también denunció que grupos de invasores están marcando las fincas que quieren tomar a la fuerza. Además, les estarían pagando 80.000 pesos a personas para que hagan presencia con cambuches. A esa denuncia también se suma José Félix Lafaurie, presidente de Fedegan. “Estos invasores, que son personas del lugar y algunos venezolanos, están instrumentalizados por unos actores que en algunos casos, tienen vinculación directa con los grupos armados ilegales y están asesorados por abogados”, dijo el dirigente gremial.

El alcalde Peña insiste en que el tema de las invasiones es real y no un invento de pocos: “Yo me acerqué al sitio y efectivamente, como me lo habían dicho, cada 300 metros los predios estaban marcados, los ganaderos pidieron apoyo a las autoridades y lo que recibieron fue una respuesta, organicé un consejo de seguridad en el que se acordaron 11 acciones, entre ellas, el acompañamiento de las autoridades policiales”.

   En el Magdalena hay riesgo de invasión de al menos cuatro mil hectáreas. Bandas organizadas estarían detrás de estos hechos.
En el Magdalena hay riesgo de invasión de al menos cuatro mil hectáreas. Bandas organizadas estarían detrás de estos hechos. - Foto: esteban vega la-rotta-semana

Las otras voces

Jairo Gaviria vive con sus cuatro hijos y su esposa. Tienen un predio de cuarenta hectáreas. Fue una herencia familiar que pudieron expandir gracias a un préstamo del banco. Su familia y él no conocen otra labor más allá de trabajar la tierra y vivir de ella, nunca han tenido problemas con la justicia ni con sus vecinos y procuran siempre pasar desapercibidos, pero decidieron participar de la caravana de ganaderos porque 48 horas antes un grupo de personas se acercó a sus predios y demarcaron con tinta roja los árboles. Al preguntarles por qué hacían eso, le respondieron que debía compartir con los menos favorecidos y que esos terrenos serían ocupados por familias necesitadas. No hubo más diálogo.

En medio de su preocupación fue a la casa de uno de sus vecinos y este le confirmó que efectivamente eso les había ocurrido a otros en la zona, que habría una caravana de rechazo y que la mejor idea era unirse para evitar perderlo todo. Así que Jairo y su familia salieron a la marcha. Ahora el miedo es doble: que se cumpla la promesa de ser invadidos y que el rótulo de ser paramilitares tenga eco en grupos armados que delinquen en la zona y los asesinen por esa razón.

El doble drama de Jairo lo llevó a sacar a sus hijos de la zona y enviarlos con familiares a otro lugar, mientras se define todo. Él se quedó con su esposa custodiando el terreno, aunque reconoce que los días de zozobra les han quitado el sueño y el trabajo se ha reducido a una crisis nerviosa con cualquier ruido extraño.

“Nosotros no estamos en contra de que quienes tengan poco puedan acceder a beneficios del Estado, pero invadiendo a los que apenas nos estamos levantando no es la idea. Le pedimos al presidente Petro y al gobernador Caicedo que vengan y visiten la zona para que se den cuenta de que aquí no hay grandes terratenientes, ni paramilitares, ni nada de eso. Solo hay gente trabajadora y angustiada por su futuro”, dice.

Para este viernes estaba citada una audiencia pública con el ministro del Interior, Alfonso Prada; el gobernador Carlos Caicedo y el alcalde Jaime Peña, pero a la cita solo llegó el mandatario local. Ni las autoridades nacionales ni las departamentales asistieron para escuchar a los ganaderos.

Mientras se encuentra a los responsables y se reparten culpabilidades, los pequeños ganaderos del Magdalena siguen en su encrucijada. - Foto: Jamir Mina Quiñones

¿Quiénes están invadiendo?

El general Henry Sanabria, director de la Policía, aseguró que detrás de las invasiones de tierra en varias regiones de Colombia están estructuras armadas organizadas como el ELN, el Clan del Golfo y Caparros. De acuerdo con el alto oficial, la intención es crear un escenario de caos y pescar en río revuelto. Sin embargo, el ministro de Defensa, Iván Velásquez, manifestó que la afirmación del general es una “hipótesis” que se está verificando y subrayó que no se puede afirmar en este momento que un “grupo armado específico” esté detrás de las ocupaciones.

“Es una hipótesis que está verificándose sobre lo planteado por el general Sanabria (…) es una posibilidad que se está examinando para verificar. No se puede señalar en este momento –por información que tenía antes de entrar aquí– que detrás de una ocupación o una invasión específica haya un grupo armado específico”, expresó el funcionario.

Mientras se encuentra a los responsables y se reparten culpabilidades, los pequeños ganaderos del Magdalena siguen en su encrucijada; de víctimas pasaron a ser victimarios sin ejecutar ninguna acción más allá de protestar pacíficamente para alertar a las autoridades de lo que está ocurriendo en sus predios. Historias como la de Gustavo y Jairo se multiplican en esa zona. Todos piden una cosa: una audiencia con el presidente Petro.