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Consumo de bebidas alcohólicas y sustancias psicoactivas en el espacio público es la infracción más común cometida por los colombianos.
Un joven salió a tomar con unas personas que conoció en una aplicación de citas y terminó drogado. Le hurtaron todas sus pertenencias. - Foto: API

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Joven en Bogotá salió a tomar con unas personas que conoció por una ‘App’ y terminó drogado y robado

Los hechos ocurrieron en el sector de Galerías. Los ladrones le hurtaron sus pertenencias personales y le saquearon su negocio.

La delincuencia sigue azotando a Bogotá. Los hurtos en la capital del país se han convertido en el pan de cada día, no solo por los atracos a mano armada, sino que ahora el uso de escopolamina o cualquier tipo de droga para doblegar a las víctimas está tomando cada vez más fuerza en la ciudad.

El caso más reciente ocurrió el pasado viernes 4 de noviembre en el sector de Galerías, en la localidad de Teusaquillo, cuando un joven salió a tomarse unas cervezas con unas personas que conoció en una aplicación de citas.

Se encontraron en un establecimiento para tomar unas cervezas, pero el joven nunca se imaginó que iba a terminar drogado y sin ninguna de sus pertenencias. “Recuerdo que estábamos tomando algo. Ellos me dijeron que para dónde íbamos a ir y yo les dije que siguiéramos allí”, relató, y agregó que los dos hombres y la mujer le sugirieron que fueran a un motel o a su casa, pero les dije que no”, dijo el joven a CityNoticias.

Al salir del bar en donde estaban departiendo, se dirigieron a una especie de estanco a comprar más cervezas, y fue ahí cuando inició la pesadilla para el joven. Según su relato, estaba acompañado de dos hombres y uma mujer.

“Me dijeron “se te acabó la cerveza, toma más cerveza” y ahí siento que pierdo la noción. De ahí no recuerdo nada más”, agregó el joven al citado medio.

Ya bajo los efectos de algún tipo de droga, el joven habría accedido a ir a su casa, en donde tiene un negocio, y las cámaras de seguridad captaron el momento exacto en el que uno de los hombres disuelve una sustancia en su cerveza.

“Al día siguiente me desperté. Me despertó mi madre, que qué había pasado. Yo no entendía nada de lo que había sucedido”, narró. Le robaron el celular, el computador y el dinero que tenía en el negocio.

Este tipo de hechos se han vuelto muy frecuentes en Bogotá. De acuerdo con cifras reportadas por la Secretaría Distrital de Seguridad, en lo corrido del año, con corte a octubre, se han presentado 974 hurtos con escopolamina, pero muy seguramente las cifras pueden ser mayores por la cantidad de personas que no denuncias.

Esta cifra entregada por la Secretaría de Seguridad, da un promedio de tres casos de personas robadas con escopolamina por día.

En comparación con las cifras de enero a octubre de 2021, se ve una reducción de 10 %, puesto que hace un año se reportaron 1.018 casos.

Uno de los casos más sonados en Bogotá durante el segundo semestre, fue el de un joven abogado a quien le robaron más de 200 millones de pesos de su cuenta de ahorro.

Andrés Díaz se encontraba en el norte de Bogotá, departiendo con varios amigos, pero después de varias horas, tan solo quedó con uno de ellos y ambos decidieron ir a un bar ubicado en la calle 100 con carrera 17, el cual se convertiría en el único recuerdo claro hasta el momento.

“Me estaba tomando unos tragos en ese bar y hasta ahí recuerdo. El sábado amanecí tirado en el piso, golpeado, en un lugar desconocido para mí. Estaba completamente desorientado. Me di cuenta de que me habían robado la cédula y mi tarjeta débito”, narró en su momento Díaz a SEMANA.

Ese fue el despertar de una pesadilla de la que Díaz no recuerda absolutamente nada, pero la cual le dejó una frustración mucho más dolorosa que los golpes que recibió: su cuenta bancaria estaba completamente vacía y sus ahorros de varios años de trabajo, unos 200 millones de pesos, habían desaparecido.

La cuenta de Andrés fue vaciada por los delincuentes en varias compras que hicieron en un reconocido centro comercial del norte de la ciudad en almacenes de joyas, accesorios y electrodomésticos y todo esto ocurrió sin que los asesores se dieran cuenta de que la tarjeta no estaba en las manos de su verdadero dueño.

“Hicieron todas las compras en un lapso de tres horas y me parece extraño que el banco no haya bloqueado la tarjeta por transacciones inusuales, porque eran compras de muy alta cuantía y en poco tiempo. Por ejemplo, en una joyería gastaron 72 millones de pesos; en otra joyería, con menos de 20 minutos de diferencia, fueron 80 millones de pesos; también compraron celulares, electrodomésticos, perfumes y nadie se percató de lo que estaba sucediendo”, cuenta.