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“No solo con el nombre de Luis Carlos Galán van a lograr tener gobernadores y alcaldes”: Carlos Negret sobre el Nuevo Liberalismo

Tras su salida del partido, el exdefensor del Pueblo invita a la autocrítica a los hermanos Galán.


SEMANA: ¿Qué fue lo que pasó con el proceso que le abrieron en el Tribunal de Ética del Nuevo Liberalismo?

Carlos Negret (C.N.): Nunca me notificaron de nada. Ahí tenían que someter a 7 de los 9 miembros de la lista al Senado y otros de Cámara que no acompañaron la decisión, pero el tribunal, desde principios de abril, nunca me citó para yo defenderme. Me parecía que no tenía sentido permanecer ahí. Di un tiempo prudencial para que me notificaran. No conozco la estructura del partido, de modo que no te podría decir por qué no me citó el tribunal.

SEMANA: En su carta habla sobre cálculos equivocados de los hermanos Galán. ¿Cuáles fueron sus errores?

C.N.: Personalmente tomé la decisión de hacer parte de la lista del Nuevo Liberalismo tres días antes del cierre. Complacido porque era un partido nuevo y yo conocía al padre de los hermanos Galán. Hicimos una campaña bonita, con mujeres aguerridas, en las regiones y hablando de lo que conozco yo, que es paz, minorías y derechos humanos. No lo logramos porque, de lo mucho o poco que hicimos, nos falló el trabajo en Bogotá, que era un trabajo de los hermanos Galán y de la estructura del Nuevo Liberalismo en la ciudad. No superamos el umbral teniendo una votación supremamente importante. Juan Manuel sacó casi 500 mil votos y la lista al Senado sacó 360 mil votos. Se lograron dos curules muy importantes, la de Julia Miranda y la de Juan Sebastián Gómez. Creo que es un buen inicio y no llegamos al umbral porque nos faltó conectarnos con el pueblo colombiano. Juan Manuel tampoco conectó.

SEMANA: Es decir, perdieron por no aprovechar su electorado en Bogotá...

C.N.: Yo creo que nos faltó. Creo que las regiones es de las cosas más importantes que tiene, pero el mayor caudal de votación era Bogotá para el Nuevo Liberalismo y no se trabajó. Yo me dediqué al departamento del Cauca, de donde soy originario y he pasado la mayor parte de mi vida, y no se logró. No fue algo triste, porque cuando uno hace política es felicidad y tranquilidad. Por una razón, porque ninguno de nosotros invirtió ningún capital porque ninguno era gente adinerada y no nos íbamos a poner en una jornada de comprar votos.

SEMANA: ¿Los hermanos Galán o las directivas del partido impusieron sus criterios personales dentro del Nuevo Liberalismo?

C.N.: Creo que el partido Nuevo Liberalismo tiene que convocar a los militantes no vía Zoom, sino presencial. Yo hablo de dos clases de disciplina, una de confianza, que es la del amor, la tranquilidad, poder disentir con educación y que sea la mayoría la que decida. Lo que ha ocurrido es que hasta hoy pertenecí al partido, pero desde los primeros días de abril a hoy no me volvieron a convocar a ninguna reunión, ni siquiera por Zoom. Todavía el Tribunal de Ética no me había notificado, entonces ya no podía esperar. Hablo también de una cosa que dijo el gran dirigente conservador, don Gilberto Alzate Avendaño. Hablo, parodiándolo, de la “disciplina de perros”. Cuando me refiero a eso digo que el partido no se ha abierto, el partido se tiene que abrir. Vienen unas elecciones muy importantes y nosotros generamos expectativa en las regiones. Si no lo abren, no van a poder lograrlo.

SEMANA: También cuenta que no hubo espacio para el disenso...

C.N.: Disenso no hubo porque, en el caso específico mío, anuncié personal y telefónicamente a Juan Manuel que no iba a acompañar la candidatura de Sergio Fajardo. Luego, en una reunión en el club Metropolitan, con la gran mayoría de la lista al Senado, les dije que no los iba a acompañar. A Fajardo también le comenté. Cuando tomé la decisión, habiendo advertido que la iba a tomar, salieron a decirme que me iban a mandar al Tribunal de Ética. Hay una desbandada y es una oportunidad de autocrítica, para que salgan a convocar a la gente. A sentarse. Es un momento oportuno y ellos son personas inteligentes, formados y con cualidades. Son unas personas honestas, pero en materia política tienen que dar un giro por el bien de la democracia en Colombia y cumplir a cabalidad lo que dice la sentencia de la Corte Constitucional.

SEMANA: También dice que se explotó políticamente el nombre y legado de Luis Carlos Galán, ¿ya no funciona electoralmente?

C.N.: No hay Nuevo Liberalismo sin Galán y no hay Galán sin Nuevo Liberalismo. Además de esa gran figura e ícono que fue Luis Carlos Galán, Rodrigo Lara y tantos dirigentes del Nuevo Liberalismo, el partido se tiene que abrir a otros temas. Un tema es el manejo de las drogas, que lo ha recalcado Juan Manuel y que es un activo de él. Pero temas como por los que yo fui llamado a esa lista, como derechos humanos, regiones, minorías y paz, deben ser desarrollados por los partidos y la democracia. En este caso, en el Nuevo Liberalismo, además de los temas que hablaba Galán. Tienen que abrirse. No solamente con el nombre, con esa presencia casi sobrehumana –si se me permite el término– de Luis Carlos Galán, pueden llegar a tener gobernadores y alcaldes. No, hay que regionalmente mirar qué quiere la gente. Ese es el llamado de autocrítica que hago. Además de la figura de Galán, que es importantísima y el núcleo, hay que abrir otros temas. Por esa desconexión estamos renunciando muchas personas, además no logramos las curules ni la candidatura presidencial.

SEMANA: Sugiere trascender más allá de Luis Carlos Galán...

C.N.: Sin lugar a dudas.

SEMANA: ¿Tiene que haber un sacudón dentro de las directivas del Nuevo Liberalismo para superar este momento?

C.N.: Las directivas del partido tienen una obligación jurídica y moral, que es la decisión de convocar, dentro de los seis meses siguientes de la elección del 19 de junio, a una convención para llevar ahí los nuevos estatutos y que sean aprobados por los militantes del partido. Creo que están en ese camino y ojalá puedan acompasar con los grandes problemas que tiene Colombia y los partidos en este siglo XXI. Tengo todos los deseos de que sea un partido victorioso y que logre el año entrante muchas gobernaciones y alcaldías, y que convoque presencialmente a sus militantes.

SEMANA: Juan Manuel Galán y otros compañeros del partido lo atacaron por su decisión en primera vuelta. ¿Hubo en algún momento reconciliación después de eso?

C.N.: Yo tengo una fama afincada de que soy un buen ser humano. Yo no gradúo a nadie de enemigo, pero me lapidaron y sentí que estaba, como en la Semana Santa en Popayán, debajo de los pasos, sufriendo ese peso. Juan Manuel no trató igual a las personas que se fueron después, en la segunda vuelta. No importa, le deseo lo mejor. Él usó una frase famosa, que yo era un “faltón”, pero nunca fui faltón. Se lo dije y en la reunión en el club Metropolitan, delante de todo el mundo. Ahí nunca hubo manifestación. Yo soy un buen ser humano, claro y que digo en público y en privado las cosas como las dije en el Nuevo Liberalismo.