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Jorge Enrique Ibáñez, nuevo magistrado de la Corte Constitucional

Obtuvo la mayoría de los votos en el Senado y superó a Marino Tadeo Henao y a Natalia Ángel. Llegará en reemplazo de Luis Guillermo Guerrero para integrarse al bloque conservador de una Alta Corte que, históricamente, ha sido de talante progresista.


El arribo de Jorge Enrique Ibáñez a la Corte Constitucional puede ser calificado como una remontada. Hace un mes, cuando el Consejo de Estado reveló los nombres de los ternados, todo indicaba que sería Marino Tadeo Henao quien ocuparía la silla que dejará el magistrado Luis Guillermo Guerrero tras finalizar su periodo el próximo 4 de septiembre. Pero, como lo demostró la carrera por la Defensoría del Pueblo, solo en la recta final se obtiene claridad sobre el desenlace en este tipo de decisiones en el Congreso.

El pronóstico temprano ya posaba los votos del Partido Conservador y el Centro Democrático en Ibáñez, por su afinidad ideológica y cercanía con congresistas de ambas colectividades. Por su parte, Henao contaba con el respaldo de La U, los liberales y Cambio Radical. Los senadores pertenecientes a este último partido, en una jugada inesperada, mudaron su apoyo a Ibáñez y le dieron una importante ventaja que resultaría definitiva en su victoría sobre Henao y Natalia Ángel, la tercera ternada.

Jorge Enrique Ibáñez nació en Tunja, tierra históricamente conservadora, y estudió en la facultad de derecho de la Universidad Javeriana. El comienzo de su carrera como abogado se dio en el Banco de la República, entidad que lo acogió entre 1983 y 1994, periodo que le sirvió para hacerse a un nombre entre los especialistas de derecho económico del país. Durante sus años en el Banco también asesoró a la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 y al Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Posteriormente, Ibáñez se dedicó a las asesorías jurídicas y la academia. Las aulas de las universidades del Rosario, Javeriana, Externado, Santo Tomás, Los Andes y Sergio Árboleda se acostumbraron a verlo dictar cátedra y recibir altas calificaciones en las evaluaciones docentes. En el año 2000 fue incluido en la terna para magistrado de la Corte Constitucional que tendría como ganador a Rodrigo Escobar Gil. Todavía no era su momento.

En sus años de ejercicio profesional también se involucró en el arbitraje. El prestigio que acumuló en este ámbito lo llevó a ser el presidente del Tribunal de Árbitros que conoció el caso que enfrentó a Odebrecht con el Estado colombiano. En una decisión que sorprendió al país, los tres árbitros (Mauricio González, Catalina Hoyos y el propio Ibáñez) fallaron en contra de la constructora brasileña y los bancos del magnate Luis Carlos Sarmiento Angulo. De esta forma, las arcas de la Nación se libraron de pagar una indemnización superior al billón de pesos.

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