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Una carta a sus nietos, la última comunicación de Gilberto Rodríguez Orejuela con su familia en Colombia

En la misiva el exjefe del Carel de Cali reseñaba su arrepentimiento por haberse vinculado con actividades ilícitas.


“He sido leal y generoso con mis amigos y vertical y vengativo con mis enemigos”. Esta frase se desprende de la última carta que le envió el exjefe del Cartel de Cali Gilberto Rodríguez Orejuela a sus nietos que vivían en Colombia. En la misiva, que se conoció en la misa privada que se celebró en la ciudad de Cali en la tarde del pasado martes 1 de junio en honor a su memoria, el narcotraficante agradecía porque siempre estuvieron pendientes mientras él y su hermano Miguel cumplían la condena de 30 años de prisión por delitos relacionados con el tráfico de drogas.

El conocido ‘ajedrecista’, cuya muerte se confirmó en las últimas horas, había pedido la libertad por piedad debido a diferentes y graves quebrantos de salud. Sin embargo, esta petición no fue avalada por las autoridades judiciales de los Estados Unidos que consideraban que podía seguir recibiendo tratamiento en el centro carcelario donde se encontraba.

En la carta el narcotraficante le hacía un llamado a sus familiares con el fin que se alejaran de cualquier actividad ilegal. “Amo (a) mi familia. Soy intransigente cuando algún familiar quiere coger el camino equivocado de la delincuencia, sin ninguna razón valida, porque no hay razones validas para seguir ese camino, y los que hemos transitado ese camino lo sabemos”.

De esta forma el narcotraficante se arrepentía de haber escogido el camino del narcotráfico, aceptando que estaba pagando por todo sus errores. “El día que me toque partir me iré tranquilo y agradecido con el destino por la hermosa familia que me dio”. El exjefe de cartel de Cali aseguraba en ese momento que no tenía ni presente ni futuro mientras pasaba sus días entre las rejas.

“Creo en la gratitud como una virtud y un valor supremo en el ser humano, Quiero definirme ante ustedes, como un hombre que fui y soy rebelde por convicción, comerciante y negociante por vocación y fui narcotraficante por ambición, me siento orgulloso de mis dos primeras condiciones y absolutamente avergonzado de mi última condición. Quiero confesarles también que me he equivocado muchísimo, pero también he acertado en algunas ocasiones”, señaló.

Finalmente, le pide a sus familiares que le comenten o pregunten todo lo que consideren necesario para que conozcan la verdad de todas sus acciones.

Carta completa

Querido nieto (a): Desde hace un tiempo atras me he enterado de mucha información negativa sobre mi que circula por internet y que seguramente ustedes ya han leído. Yo he sido un guerrero y no hay guerrero sin cicatrices, cicatrices morales y cicatrices fisicas, yo tengo de las dos que me ha dejado mi vida de guerrero.

Soy un hombre con muchos defectos y unas pocas cualidades. He vivido lo suficiente, 82 años, y los he vivido intensamente, he hecho de todo, he sufrido las inclemencias de la vida, pero también he tenido tiempo para ser feliz.

He sido leal y generoso con mis amigos y vertical y vengativo con mis enemigos. Amo mi familia. Soy intransigente cuando algún familiar quiere coger el camino equivocado de la delincuencia sin ninguna razón valida, porque no hay razones validas para seguir ese camino, y los que hemos transitado ese camino lo sabemos.

He amado y me han amado, he odiado y me han odiado, la vida me dió mucho y devolví algo de lo que me dió, he leído, he escrito, he pensado y he tratado de aprender a ser mejor persona cada día.

Soy sensible al amor, a la belleza, a la ternura, a la poesía, a la música, a la belleza del universo que le da su armonía, a la compasión, al perdón sincero, al que se pide sin utilizar microfonos ni cámaras de TV ni redes sociales, creo en ese perdón que sale del alma cuando se pide directamente mirando la cara del ofendido y con el firme propósito de no repetir la ofensa.

Creo que Dios es un argumento espiritual válido que toda persona puede tener. No creo en los dioses dogmáticos de los libros religiosos. Pienso que la ética debe regir todos los actos de nuestra vida, y la moral nuestras costumbres. Creo que en aras de la armonia y las buenas relaciones sociales se debe de respetar firmemente las creencias de los demás.

Creo en la gratitud como una virtud y un valor supremo en el ser humano, Quiero definirme ante ustedes, como un hombre que fui y soy rebelde por convicción, comerciante y negociante por vocación y fui narcotraficante por ambición, me siento orgulloso de mis dos primeras condiciones y absolutamente avergonzado de mi ultima condición. Quiero confesarles también que me he equivocado muchísimo, pero también he acertado en algunas ocasiones.

También vivo convencido, sin amargura y con divertida tranquilidad que personalmente no tengo ni presente ni futuro, lo que si me sobra es pasado y de mi pasado lo que me preocupa es lo que ustedes piensen de mi. Por lo tanto ya no pienso mucho en ser feliz, me conformo con no ser tremendamente infeliz. Que no haya tragedia en mi familia, que mis nietos y mis hijos vivan tranquilos, sin sobre saltos y sin el dolor que producen las injusticias.

El dia que me toque partir me ire tranquilo y agradecido con el destino por la hermosa familia que me dió. Entonces, despues de este pequeño discurso nihilista que les ruego que lean y analicen, y despues lean en Internet e investiguen lo malo y lo poco bueno que debe de haber sobre mi y me hagan sus preguntas. Cualquier pregunta que ustedes me hagan sera bien recibida y contestada, por dura y fuerte que sea. Y sera contestada con la verdad y nada mas que le verdad asi la verdad sea cruel, es una manera demostrarles mi respeto y lo que ustedes significan para mi.

Todos ustedes pueden estar seguros que he amado mi familia, que desde que era un niño de solo seis años de edad he trabajado, he luchado y me he partido el alma por mi familia.

Hoy me siento orgulloso que en medio de mi desgracia existan mis hijos, existan mis nietos como una bendición final. Los amo inmensamente,

Su abuelo Gilberto