nación

Gilberto Rodríguez Orejuela: casa del capo en Cali fue hecha trizas por buscadores de caletas

La lujosa casa en la que capturaron al capo del narcotráfico, ubicada en el barrio Santa Mónica Residencial, fue destruida con el paso del tiempo.


Al momento de su captura, el 9 de junio de 1995, el fallecido capo del cartel de Cali Gilberto Rodríguez Orejuela estaba en una de sus propiedades, en la capital del Valle del Cauca. Se trata de una ostentosa casa de cuatro pisos, de los cuales dos eran usados como sótanos que, con el paso del tiempo, fue destruida por quienes buscaban caletas u objetos de valor escondidos por el narcotraficante.

A la fecha, la propiedad ubicada en el barrio Santa Mónica Residencial, sector cercano a los accesos al Cerro de las Tres Cruces y Chipichape, está hecha pedazos. Lo que queda del predio está quemado o pintado con grafitis.

La casa de Gilberto Rodríguez contaba con un amplio garaje, una gran biblioteca y un recinto convertido en gimnasio. Tal fue la búsqueda de caletas y destrucción para intentar hallarlas que ya solo quedan dos de los cuatro pisos que tenía la propiedad.

Durante muchos de los 27 años que han pasado desde la captura del capo del Cartel de Cali se escucharon ruidos, sobre todo en las noches, ocasionados por los buscadores de tesoros.

El Bloque de Búsqueda encontró a Rodríguez escondido, justamente, en una caleta que estaba detrás de un estante de la lujosa casa ubicada al norte de Cali.

Gilberto Rodríguez Orejuela, conocido como El Ajedrecista, quien sufría una larga lista de padecimientos, murió el martes en la cárcel federal de Butner, en Carolina del Norte, Estados Unidos, país al que fue extraditado en 2004.

Tras sobrevivir a una guerra declarada del Cartel de Cali contra Pablo Escobar, que incluyó la bomba contra el edificio Mónaco, en Medellín, donde vivía la familia del capo antioqueño, El Ajedrecista se convirtió en el narcotraficante más poderoso del momento.

Su organización incluso patrocinó a Los Pepes, el escuadrón que persiguió a Escobar. Después de la muerte del jefe del cartel de Medellín, El Ajedrecista y su hermano Miguel se convirtieron en los narcos más buscados, y se calcula que movieron hasta el 80 % de la producción mundial de cocaína.

La justicia en Colombia condenó a Gilberto Rodríguez a 12 años de cárcel, pero solo pagó siete. Luego quedó libre tras una polémica decisión de un juez que le rebajó la pena por buena conducta, pero meses después lo capturaron de nuevo y fue extraditado a Estados Unidos, donde enfrentó un juicio por el envío de cientos de kilos de cocaína.

Su hermano Miguel sigue preso en otra prisión en Carolina del Norte. En 2016 ambos reaparecieron en Colombia, por medio de pantallas, en audiencias en las que procesaban a sus familiares por lavado de activos. Ahí se veía a Gilberto Rodríguez como un anciano canoso y deteriorado. “Una condena de 25 años a mi edad es cadena perpetua”, le dijo a SEMANA en los tiempos de su extradición. Según su sentencia, el Ajedrecista hubiera quedado libre en 2034, a sus 95 años.