OPINIÓN

Diana Giraldo

A los madrazos

Es hora de poner freno a las violencias alentadas en las redes y que las entidades de control procedan a investigar las conductas que puedan ser constitutivas de amenazas o agresiones.
9 de abril de 2022, 4:33 a. m.

Mientras muchos sectores del país celebran que los medios estén en crisis y que las redes sociales hayan “democratizado” la información, se gesta una violencia que va creciendo de forma exponencial y que, lejos de generar rechazo, cada vez recibe más aplausos. Hablo de la violencia que se alienta en las redes sociales y que por su carácter abierto ha parecido entenderse como una legitimación a todo tipo de amedrentamientos, insultos y atentados contra la dignidad, la tranquilidad y la integridad de las personas.

Las redes abrieron una peligrosísima vía para alentar el maltrato a cualquier persona sin ningún límite. Cada vez más vemos a funcionarios, congresistas, periodistas, artistas y personas del común escudados en la supuesta libertad de expresión y de publicación, violentando a otros sin que existan consecuencias. Y esto está pasando porque han descubierto que, en esa rara perversión de valores que crece en este país, el insulto fácil, la gritería, la intimidación y el madrazo reciben cada vez más aplausos en lugar de rechazo.

El problema es que muchos de estos que se han especializado en utilizar las redes para agredir, tienen miles de seguidores y se convierten en inspiración, de manera tal que sus comportamientos son imitados.

El peligro es aún más grande frente a muchos de estos influencers que comenzaron a convertirse en candidatos y a ser elegidos. No me malinterpreten. No quiero decir que esté mal que cualquier persona que haya logrado una visibilidad por medio de las redes pueda ser elegida. El problema es que están trasladando su comportamiento en las redes, siempre tendiente a conseguir aplausos fáciles y seguidores, a su gestión como funcionarios.

El último de estos hechos de visibilidad nacional lo protagonizó hace unos días el senador por la Colombia Humana Gustavo Bolívar, quien respondió al trino insultante y racista de la cantante Marbelle, quien publicó una imagen de King Kong para referirse a la candidata a la vicepresidencia Francia Márquez, posteando otra imagen de King Kong y reafirmando su identidad con Márquez, para decir que cuando fuera vicepresidenta ella sí respetaría a Marbelle. Una acción que se hizo con la única intención de llamar la atención y recibir likes, sin detenerse a pensar en la revictimización que significaba insistir en semejante mensaje racista. Pero le dio audiencia y ese parecía el único objetivo.

Este show burdo y sin fondo es el que parece estarse apropiando de la esfera pública.

Un caso crítico se presenta en Santander, donde el diputado Ferley Sierra, del Partido Verde, ha convertido sus Facebook Live en la mejor herramienta para atacar a sus contradictores y, por supuesto, conseguir más seguidores. El pasado 9 de febrero, irrumpió en la Oficina de Pasaportes en Bucaramanga, en la que se presenta un gravísimo problema de corrupción en la asignación de citas disponibles mediante tramitadores. De manera agresiva, el diputado ingresó al recinto e inició su live. Sin dejar de transmitir, recorrió los rincones de la oficina, donde acusó a los funcionarios de ser parte de una red de corrupción, intercalando sus señalamientos con imágenes preparadas para su trasmisión. Ante el pedido de los funcionarios de abandonar el lugar, por la clara perturbación del funcionamiento de la oficina, el diputado alzó la voz para anunciar que solo saldría de allí “a la fuerza y esposado”, eso sí, todo sin dejar de mirar a la cámara. En medio del caos, Sierra le gritó al secretario general de la Gobernación, Camilo Arenas, que renunciara, al tiempo que intentaba ingresar por la fuerza a la oficina de la coordinadora Jessica Moreno. Todo a los gritos, todo en tono amenazante, todo en vivo… Tras media hora de emisión, Ferley Sierra concluyó: “Gracias a esas 13.072 personas que sin haberles dado nada a cambio confiaron en mí y me tienen acá defendiendo sus intereses”.

Días después de este vergonzoso episodio, el mismo diputado amenazó a la coordinadora de Pasaportes con realizar un próximo en vivo si no soluciona el problema de las citas, pero esta vez afirmó que lo haría desde su propia casa.

La actitud del diputado generó rechazo de distintos sectores, e incluso columnas de opinión que hacían hincapié en la violencia de su actuar. Pero ante el reclamo, este recurre al camino fácil de decir que quienes lo señalan son corruptos, aliados de los clanes de la mafia y periodistas prepago. La misma perorata fácil que genera retuits y más insultos a los contradictores.

Por estos hechos, la Procuraduría abrió investigación disciplinaria.

Días después del episodio de la Oficina de Pasaportes, y alentado por el actuar del diputado Sierra, el entonces candidato a la Cámara David Guerrero intentó hacer el mismo live en las oficinas del periódico Vanguardia, como protesta por la publicación de una nota que, en su opinión, atacaba su buen nombre. Al igual que su compañero verde, el candidato transmitió en directo, en donde a los gritos exigía la presencia de los periodistas y la rectificación de la información.

¡Qué peligroso camino se está abriendo con estas agresiones! No puede ser que amparados en la libertad de expresión y en la ausencia de regulación del uso de las redes se siga alentando este tipo de violencia. Estamos muy cerca de que se pase de las agresiones virtuales al campo de lo físico.

Es hora de poner freno a las violencias alentadas en las redes y que las entidades de control procedan a investigar las conductas que puedan ser constitutivas de amenazas o agresiones.

El llamado es también a quienes ocupan cargos u ostentan lugares de liderazgo a que sean conscientes de que sus acciones trascienden a la vida de las personas. Y lo más importante, por favor, suban el nivel del debate. No pueden seguir ganándose adeptos y votos a los madrazos.