OPINIÓN

Jefferson Mena Sánchez

A Petro, quien ama la oscuridad, le indignan los que buscan la luz

Ver al actual presidente, al cual por la gracia de Dios sobre este país le quedan tan poquitos días, me recuerda a Santiago cuando nos enseña que incluso los demonios creen en Cristo y tiemblan.
3 de agosto de 2026 a las 12:01 p. m.

Siempre he confesado mi fe; una fe que como mi raza, declaro con orgullo. Soy consciente que en este mundo, en donde el hombre se ha dedicado a negar a su creador y ha llenado su entorno de verdades relativas, ver a un Gobierno que inicia reconociendo a Dios nos da a muchos un bálsamo de tranquilidad y esperanza.

Para los cristianos, es indignante que una persona como el próximo expresidente, se atreva a mencionar a Cristo. Eso es casi un insulto a la existencia de un ser tan supremo como el Salvador; y todo cristiano debería sentir lo mismo que sintió el rey David cuando se maltrató el nombre de Dios: el celo por tu casa me consume.

Cuando escucho al presidente Petro hablando de Jesús, viene a mi memoria el Libro de Mateo en su capítulo noveno, en donde nuestro Señor se encuentra con el hombre poseído por muchos demonios, los cuales le preguntan que si los viene a martirizar antes de tiempo.

Ver al actual presidente, al cual por la gracia de Dios sobre este país le quedan tan poquitos días, me recuerda a Santiago cuando nos enseña que incluso los demonios creen en Cristo y tiemblan, también nos dice el mismo autor de la carta, que el verdadero creyente es aquel que demuestra su fe en la forma como se comporta y el ejemplo que muestra a los demás. Ambas circunstancias revelan la presencia de la santidad en las personas, porque no es que debemos de ser buenos para agradar a Cristo, no, somos buenos como demostración de que Él vive en nosotros.

¿Qué hemos visto los colombianos del presidente Petro? Un presidente lleno de rituales santeros y mal llamados espirituales; lo hizo desde el inicio de su Gobierno, y lo peor es que los siguió haciendo a lo largo de su mandato. Un presidente que irrespetó el sagrado mandato del matrimonio siendo infiel a los ojos de todo el mundo con personas que hasta hoy se desconoce si eran mujeres u hombres.

Un presidente que hizo de sus desvaríos, supuestamente causados quién sabe qué clase de sustancias, un denominador común de la forma cómo tomaba algunas de las decisiones más importantes de la vida de este país; un presidente que inclinó este país, no ante lo que las escrituras nos indican como bueno, sino todo lo contrario, imponiendo la retórica que a lo malo hay que llamarlo bueno.

Un presidente que tuvo la desfachatez de hablar de nuestro Salvador sin conocerlo, desfigurando las escrituras y lanzando cualquier cantidad de teorías endemoniadas sobre lo que fue una vida llena de virtudes y que hoy inspiran a millones que buscamos seguir el ejemplo de aquel que murió en la cruz.

Escuchar al presidente Petro hablar de Cristo y de la cristiandad es casi una herejía, es por lo menos blasfemo, es un insulto a la creencia de la mayoría de los colombianos en el Dios de las escrituras.

Nada más alejado de Cristo y del carácter de Dios que aquellos que defienden el asesinato de niños inocentes desde el vientre mismo de la madre, nada más alejado de la bondad que aquellos que permiten que millones de jóvenes caigan en las garras de las drogas que los consume y los transporta a un mundo sin límites y sin moral.

Nada más alejado de Cristo y del carácter de Dios que un Gobierno que paga por no matar, en vez de aplicar justicia de acuerdo a lo que indica Romanos 13, y que miente siquiera ruborizarse. ¿Qué ejemplo nos puede dar este mandatario? Quien puede ser comparado con aquellos que durante sus reinados en Israel y Judá, en tiempos de los profetas, hicieron lo malo delante de los ojos de Dios.

Las escrituras nos enseñan en Deuteronomio que Dios escoge los reyes de las naciones para bendición o para castigo, no hay duda alguna que los cuatro años que terminan el próximo viernes están relacionados con el segundo propósito. Hoy Dios nos pone delante de nosotros una opción diferente, que hace bien poniendo el Gobierno en las manos de aquel que permitió que ganara.

En su intervención en redes sociales, el presidente dice que nuestro Señor dijo que había que amar al prójimo, y es verdad. pero me pregunto ¿cuándo Petro mostró ese amor? ¿Acaso fue cuando ayudó a incendiar el país con el único propósito de llegar a la Presidencia? ¿O cuando engañó a su esposa y abandonó a sus hijos? ¿O cuando humilló y les mintió a los negros? ¿O cuando defendió los cultivos de drogas responsables de la perdida de la vida de millones? ¿O cuando dejó sin posibilidad de estudiar a miles de jóvenes que no lograron sostener sus créditos en el Icetex? ¿Cuándo fue, señor presidente?

También habla de la codicia, ¿y qué hizo él con la codicia de su hoy exesposa? ¿Qué hizo con la codicia de sus funcionarios que compraban apartamentos y los pagaban dando contratos en las entidades que dirigían? ¿O qué hizo cuando en sus narices uno de sus ministros de Hacienda, supuestamente, conseguía votos a cambio de cupos indicativos? La codicia, señor presidente, ha tenido su más profunda expresión en el Gobierno corrupto que usted lideró durante estos cuatro años, esa codicia se la lleva usted impregnada en el ADN de su Gobierno.

Es verdad que nuestro Señor habló del amor que debemos tener los unos por los otros (Juan 13: 34), pero también habló de la hipocresía y de los sepulcros blanqueados que se ven por fuera lindos y hermosos, pero que por dentro están llenos de muertos y podredumbre: eso es su gobierno Sr. presidente Petro, eso es lo que representó para este país.

También habló Jesús de aquellos que ven la paja en el ojo ajeno y no ven la viga en su propio ojo. Examínese, Sr. presidente en ejercicio, y si usted cree que está libre de pecado, arroje la primera piedra.

A los colombianos nos debería llenar de más esperanza un Gobierno que antes de iniciar alaba y ora, un grupo de personas que pone en manos de Dios las actividades que espera realizar en un periodo de tiempo. Deberíamos sentirnos más seguros y más confiados con aquellos que muestran temor a Dios, porque el mismo Señor nos indica que ese es el inicio de toda sabiduría (Proverbios 1:17).

Para muchos el retiro espiritual del nuevo Gobierno es iniciar con el pie izquierdo; otros preguntan qué opinan de esto con la esperanza real de motivar la crítica, pero para la gran mayoría de los colombianos nos reafirma que no hay nada mejor que poner en manos de Dios el futuro de nuestro país y eso nos llena de esperanza.

No nos de miedo defender nuestra Fe, es mejor perder el mundo y ganar la eternidad al lado de Cristo, que pasar la eternidad en un lugar en donde solo se escuchará el llanto y el crujir de dientes.