OPINIÓN

José Fernando Flórez Ruiz

Cómo se fabrica un tirano

El libro nos deja muchos mensajes importantes, de los cuales quiero resaltar tres en esta columna.
27 de julio de 2026 a las 10:00 a. m.

La Constitución soy yo, del doctor J. Mauricio Gaona, es un libro brillante, exitoso (ya completa su cuarta edición y fue la obra de no ficción de Planeta más vendida en Colombia en el primer semestre del año) y políticamente muy importante porque condensa una reflexión profunda y meticulosamente informada, desde la teoría política y constitucional comparada, sobre la deriva autoritaria de muchos jefes de Estado y la urgencia de establecer límites efectivos al poder presidencial para proteger la democracia.

El libro está organizado en tres grandes capítulos que desarrollan en detalle la naturaleza e importancia de los tres pilares o límites al poder sobre los que el autor edifica la democracia real: la separación de poderes, el principio de supremacía constitucional y el disenso democrático, sustentado en la posibilidad de oposición y en la existencia de una prensa libre, que son caracterizados como los “pulmones” y el “sistema inmunológico” de la democracia.

De Sócrates a Einstein, pasando por Platón, Aristóteles, Cicerón, Locke, Montesquieu, Rousseau, Kant, Washington, Jefferson, Bentham, Sieyès, Madison, Hamilton, Constant, Bolívar, Santander, Tocqueville, Nietzsche y Freud, entre otros, el libro navega con solvencia intelectual por los grandes clásicos y los conecta con su propuesta central: que “el poder sin límites es tiranía” y que, sin mecanismos efectivos de control, no existe democracia.

La importancia política del libro proviene no solo de su valor intrínseco como reflexión constitucional de alto nivel: su detrás de cámaras es todavía más interesante porque el doctor Gaona ha tenido un papel preponderante haciendo oposición intelectual a diversos regímenes en proceso de autocratización, entre ellos el del Gobierno saliente de Gustavo Petro. Como lo presenció el país a través de los grandes medios en junio del año pasado, el doctor Gaona protagonizó un intenso debate contra el ministro de Justicia de la época, en el que desenmascaró el “decretazo” que el Gobierno intentó expedir como una argucia diseñada para romper el orden constitucional y poner la voluntad del presidente por encima de la Constitución. Era, además, una argucia calcada del proceso de destrucción democrática venezolana, donde Nicolás Maduro apeló a la misma narrativa del supuesto “bloqueo institucional” a su gobierno en 2015 para desmantelar la oposición legítima de la Asamblea Nacional.

El libro nos deja muchos mensajes importantes, de los cuales quiero resaltar tres en esta columna, como conclusiones personales luego de una lectura muy provechosa:

1. Sin importar que un Gobierno sea de izquierda, de centro o de derecha, cuando toma la vía autoritaria debe ser combatido con todas las fuerzas de los actores democráticos, porque se pone en peligro la libertad básica de vivir en democracia, que, además de un régimen con elección popular de sus gobernantes, es también un régimen con ejercicio limitado del poder político y respeto por la Constitución en sentido formal y material. En situaciones extremas de amenaza a la democracia, los académicos cobran particular relevancia como intérpretes avezados de las argucias políticas, porque tienen el conocimiento necesario para evidenciar ante la opinión pública lo que se esconde detrás del velo legalista que suelen utilizar los gobiernos que intentan abusar del poder.

2. Las buenas intenciones declaradas por los gobernantes nunca justifican su autoritarismo. Por lo general, los actos de deterioro democrático vienen disfrazados por el aspirante a tirano como gestos de bondad hacia el pueblo. El triste final de la que podríamos llamar “la parábola de Simón Bolívar”, relatada en el libro, lo ilustra muy bien: luego de ser un héroe continental, Bolívar murió en 1830 convertido en aspirante a tirano, después de redactar la Constitución de Bolivia de 1826, que tenía un presidente vitalicio, y de crear la primera dictadura constitucional de Colombia en 1828, bajo el pretexto de mantener el orden ante la amenaza de anarquía en las nacientes repúblicas. En las antípodas históricas se encuentra George Washington, héroe de la independencia estadounidense, quien ante la tentación autoritaria promovida por miembros de su ejército tras vencer al Imperio británico, prefirió entregar el poder al Congreso de la Confederación en 1783, con el fin de instaurar un gobierno de las leyes y no de un solo hombre.

3. El diseño institucional para conservar la salud de la democracia importa mucho: que la Constitución escrita separe y equilibre el ejercicio del poder es fundamental, pero no basta. Se necesita que esa división sea efectiva y logre frenar los ímpetus abusivos del Ejecutivo cuando busca imponerse por las vías de hecho. La pregunta más importante que surge es cuál es el factor determinante para que los mecanismos de contención funcionen más allá de la letra de la Constitución. Un libro ya clásico de la ciencia política, “Cómo mueren las democracias” (2018), de Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, sostiene que la supervivencia democrática depende en gran medida de dos reglas no escritas: la tolerancia mutua entre los adversarios políticos y la contención institucional, es decir, la disposición de quienes ejercen el poder a no llevar hasta el límite ni ejercer de manera abusiva todas las facultades que formalmente les concede la ley. Sin esas normas de autocontrol, incluso una Constitución bien diseñada puede convertirse en una muralla de papel.

La Constitución soy yo es un libro rico en detalles históricos y se podría titular también Manual del aspirante a dictador latinoamericano, porque analiza en detalle procesos de erosión democrática que comparten patrones en Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Perú y Venezuela (así como en países de otros continentes, como Filipinas, Hungría, Polonia y Sri Lanka). El corolario es que todos los países que optan por la democracia están condenados, en algún momento de su historia democrática, a enfrentar intentos de desmantelamiento de la democracia al vaivén de las ínfulas autoritarias de los gobernantes que eligen. Por eso es tan importante descifrar, estudiar y entender a cabalidad los mecanismos y las secuencias de autocratización comparada: para lograr detectarlos y neutralizarlos a tiempo cuando empiezan a incubarse.

Presentaremos el libro, ya clásico, del doctor Gaona en el auditorio principal del Externado el próximo miércoles 29 de julio. El autor estará firmando ejemplares desde las 10 de la mañana y, a las 11, iniciará un conversatorio. Están todos invitados a este evento de entrada libre.

El libro del Dr. Gaona se presentará en el auditorio principal del Externado el próximo miércoles 29 de julio.
El libro del Dr. Gaona se presentará en el auditorio principal del Externado el próximo miércoles 29 de julio. Foto: Suministrada a Semana