OPINIÓN

Hernán Alberto García Mahecha

Salvajina: una oportunidad histórica para Cali

El intercambio planteado de la participación de Emcali en Celsia Colombia por la central abriría una nueva etapa para la empresa.
20 de octubre de 2026 a las 10:00 a. m.

En 2004 visité Salvajina con mis compañeros del curso de Centrales Eléctricas de la Universidad del Valle. Estudiaba Ingeniería Eléctrica y comenzaba a comprender lo que significa transformar la fuerza de un río en energía. Conservo las fotografías de aquella jornada y el asombro ante una obra cuya importancia apenas alcanzaba a dimensionar.

Veintidós años después, la posibilidad de que Emcali adquiera esa central tiene una resonancia especial. Como caleño, me ilusiona que una infraestructura que conocí durante mi formación pueda incorporarse al patrimonio público de la ciudad. Hay motivos para sentir orgullo: Cali podría ampliar su participación en un sector decisivo para su desarrollo.

Ubicada en Suárez, Cauca, Salvajina opera desde 1985 y tiene 315 megavatios de capacidad instalada. Su valor también está en el agua: contribuye a regular el río Cauca, amortiguar crecientes y sostener caudales durante los periodos secos. Administrarla supone entender esa relación entre generación eléctrica, abastecimiento y territorio.

El intercambio planteado de la participación de Emcali en Celsia Colombia por la central abriría una nueva etapa para la empresa. Disponer de generación propia permitiría cubrir progresivamente parte de su demanda y gestionar la exposición a los precios del mercado. Ese beneficio dependerá de la disponibilidad de las unidades, del régimen hidrológico y de una estrategia consistente.

La experiencia del sector enseña que la capacidad instalada es el comienzo. El valor de una central se sostiene con mantenimiento oportuno, personal especializado y decisiones de inversión que trasciendan los periodos de gobierno. A Emcali le correspondería asumir esa responsabilidad con disciplina financiera y una dirección técnica capaz de preservar la confiabilidad de la operación.

Tableros de instrumentación y control de Salvajina, 2004.
Tableros de instrumentación y control de Salvajina (2004). Foto: Archivo personal.

Después de cuatro décadas de servicio, la modernización será una tarea central. Actualizar controles y protecciones, evaluar el estado de los equipos electromecánicos y fortalecer el monitoreo permitirá orientar las inversiones según las necesidades de la planta. La prioridad será prolongar su vida útil, reducir fallas y mantener condiciones seguras de operación.

La transición prevista con Celsia deberá aprovecharse para transferir conocimiento y consolidar las capacidades del equipo que asuma la central. Operar una hidroeléctrica exige interpretar pronósticos hidrológicos, programar mantenimientos y coordinar el uso del embalse. Esa preparación merece tanta atención como la negociación del activo.

También exige una relación respetuosa con las comunidades del norte del Cauca. Los compromisos sociales y ambientales forman parte de la gestión de Salvajina. Su cumplimiento y la coordinación con las autoridades de ambos departamentos serán esenciales para sostener la legitimidad de esta nueva etapa.

Vuelvo a aquellas fotografías de 2004 y reconozco la misma admiración por la ingeniería. Hoy se suma la esperanza de ver a Cali asumir un proyecto de esta dimensión. La emoción nace de lo que podría representar para sus habitantes; la confianza deberá construirse con resultados. Si la operación se concreta, el logro perdurable será que Salvajina continúe prestando un servicio confiable y que su incorporación fortalezca a Emcali durante las próximas décadas. Ese sería un motivo de alegría para quienes queremos ver a Cali avanzar y cuidar su patrimonio público.

Hernán Alberto García Mahecha es ingeniero electricista de la Universidad del Valle, especialista en Gerencia de Construcciones, magíster en Energías Renovables y magíster en Gerencia de Proyectos.
Presa y embalse de Salvajina en el año 2004 (archivo personal). Foto: Archivo personal.