MARIA ALEJANDRA GONZALEZ-PEREZ

El estancamiento de las inversiones extranjeras y los retos de la agenda de desarrollo 2030

10 años después de la crisis financiera que afectó fuertemente a varios países, aún los flujos de IED mundiales se mantienen un 5% por debajo de los niveles antes de la crisis.

Maria Alejandra Gonzalez-Perez
28 de octubre de 2018

La importancia de las inversiones transfronterizas para el desarrollo es innegable. Los flujos de inversión extranjera directa (IED) han sido uno de los indicadores más importantes para medir la globalización de la economía mundial. 

Además de esto, la IED ha sido la principal fuente extranjera para la financiación del desarrollo (junto con las remesas, la asistencia oficial para el desarrollo, la inversión accionaria de cartera, los préstamos a largo y corto plazo -privados y públicos-, y otros). 

La inversión extranjera directa no solamente es una fuente de financiación, también contribuye al desarrollo de capacidad en países en vía de desarrollo.

Estamos, no obstante, experimentando un largo periodo de estancamiento de la IED. De hecho, 10 años después de la crisis financiera que afectó fuertemente a varios países, aún los flujos de IED mundiales se mantienen un 5% por debajo de los niveles antes de la crisis.

Solo en el año 2017, la IED a nivel internacional disminuyó 23%, y aunque existe incertidumbre (con tendencia a la fragilidad) de lo que serán las cifras para el año 2018, se espera que el escenario para los países en desarrollo y mercados emergentes sea más positivo. De hecho, la inversión extranjera en América Latina y el Caribe creció 8%, y en Suramérica 10%, lo cual representa el primer crecimiento registrado desde el 2011 durante el boom de los precios de los commodities. 

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Pese a que en los últimos años más de 100 países han pasado por procesos de diseño y de adopción de estrategias de desarrollo industrial, esto no se ha visto reflejado en un aumento de los flujos de IED en el ámbito mundial. 

Esta situación tiene implicaciones para los gobiernos tanto de los países desarrollados como en vía de desarrollo, y surgen profundos cuestionamientos sobre el tipo de políticas e intervenciones que se requieren para superar este periodo de estancamiento de inversiones transfronterizas.

Entre el 22 y el 26 de octubre 2018 tuvo lugar en Ginebra (Suiza) el Foro Mundial de Inversiones (World Investment Forum). Este foro es organizado desde 2008, cada dos años, por la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD). 

La UNCTAD es un órgano intergubernamental dentro del sistema de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que fue creada en 1964 y su enfoque es apoyar que los países en vía de desarrollo logren tener acceso a los beneficios de la integración económica internacional. Mukhisa Kituyi, secretario general de la UNCTAD, resaltó en el foro la importancia del sector privado y de buscar la promoción de inversiones orientadas al desarrollo sostenible.

Si no se tiene presente esa relevancia, la agenda de desarrollo 2030 correría el riesgo de no cumplirse por falta de mejores soluciones de movilización de recursos y de conseguir acciones tangibles.

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El “Informe Mundial de Inversiones de la UNCTAD 2018” analiza que la explicación principal del declive de la inversión extranjera directa fue la reducción de una tercera parte del valor de las fusiones y adquisiciones en el extranjero, que pasaron de US$887 billones en 2016, a US$694 en 2017.

Las fusiones y adquisiciones (M&A) tienen una baja contribución en la capacidad productiva y en la creación de empleo de los países en donde se hacen las fusiones y adquisiciones. 

Sin embargo, la disminución del valor de estas no son la única razón. Las inversiones nuevas (greenfield), que son una forma de inversión productiva, disminuyeron en 14%. La expansión de la producción internacional se ha disminuido y las cadenas de valor mundiales se han estancado, ya que estas llegaron a su punto más alto entre los años 2010 y 2012. El informe reporta que también han venido creciendo las ventas de las filiales extranjeras de empresas multinacionales.

Adicionalmente a este panorama, la UNCTAD analiza que los tratados de inversión extranjera llegaron a un punto de inflexión. Prueba de esto es que, en el año 2017, solamente se formaron en el mundo 18 acuerdos internacionales de inversión, siendo esta cifra la más baja desde el año 1983.

Además, el número de acuerdos de inversión que se terminaron fue superior al de nuevos acuerdos. Se espera que los países comiencen un proceso de modernización de sus tratados buscando coherencia con instrumentos de derecho internacional.

¿Qué se puede hacer?

Se estima que hay una brecha de US$2,5 trillones para la financiación de los 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS). Michelle Bachelet, alta comisionada para los Derechos Humanos y ex-presidenta de Chile, en su intervención en el Foro Mundial de Inversiones hizo un llamado a la integración de políticas de inversión en las políticas nacionales, promover las inversiones sostenibles.

También pidió buscar medidas nacionales e internacionales para proteger el interés público y que la facilitación del comercio y de las inversiones debe ponerse al servicio del desarrollo.

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