Natalia Bedoya
Natalia Bedoya explica sus contratos y le responde al representante David Racero | Foto: Semana

VICKY EN SEMANA

Natalia Bedoya explica sus contratos y le responde al representante David Racero

La abogada respondió a quienes critican sus contratos con el Estado y aseguró que cuenta con una amplia experiencia.

27 de abril de 2021

En redes sociales se ha generado una fuerte discusión por cuenta de los contratos que tiene la abogada Natalia Bedoya, los cuales fueron divulgados por el representante a la Cámara por Bogotá David Racero.

De acuerdo con lo expuesto por el congresista, la abogada tiene unos millonarios contratos con varias entidades del Estado, algo que explicó y defendió la militante del Centro Democrático al publicar un comunicado de prensa en el que aseguró que tiene la experiencia y la formación académica para recibir esos pagos.

La joven habló en Vicky en Semana sobre estos contratos y respondió a quienes la critican.

La abogada le respondió al representante Racero que esta es una “guerra personal” pues en Vicky en Semana la joven de 28 años recordó que este mismo debate lo dio junto con el representante en 2018 “cuando publicó mis contratos y todavía no hemos entendido qué cuestiona porque yo cumplo los requisitos de ley y tengo experiencia, soy abogada, especialista y curso una maestría en gestión pública”.

En ese sentido, la militante del Centro Democrático comentó que, “la lectura es que es un ataque personal, mi contrato no se diferencia en nada con personas que tienen mi misma experiencia, pero él (Racero) tiene una guerra personal contra mí porque expuso mi contrato y ya se volvió reiterativo”. Asimismo, señaló que esa “guerra” que tiene el representante contra ella es por su ideología política.

Sobre los contratos que tiene en el Estado, Bedoya aseguró que son en el Ministerio del Interior y en el de Justicia: “En ambos contrato presto mis servicios en calidad de abogada. En el de Justicia estamos haciendo un trabajo de depurar normas que sobran en nuestro ordenamiento jurídico y en el del Interior estoy prestando asesoría jurídica en temas de participación ciudadana en mujeres y jóvenes”, explicó.

La abogada aprovechó para criticar al representante Racero a quien calificó de “astuto” al estar “jugando con los colombianos que interactúan en redes sociales y publica un informe que nada tiene que ver con los contratos del Ministerio del Interior y el de Justicia, pues mis contratos e informes son públicos”.

Asimismo, cuestionó que, “¿A Racero le pagamos 40 millones para que investigue en qué trabajo?, él debería ahorrarse esa plata que le paga a las personas para que me investiguen”. Bedoya insistió en que esa “persecución” se debe a su afinidad por el uribismo. “Racero se queda sin argumentos cuando hace este escándalo, al representante lo que le molesta de que yo trabaje en el Estado es mi afinidad política y lamentablemente, para él, eso no va a cambiar”, enfatizó.

Sobre su trabajo, la joven argumentó que todas sus labores en los ministerios están justificadas, “no hay delito, por lo que invito a Racero a que se desmovilice de tanto odio en su corazón y que deje de polarizar y que deje de utilizar a los jóvenes y a los líderes contrarios a su visión como medio para polarizar el país, lo que hizo con su publicación fue agitar a la ciudadanía a salir a las calles de manera irresponsable en plena pandemia”, insistió la abogada.

En respuesta al congresista, Bedoya aseguró: “Hay que dejarle claro a la ciudadanía que el representante miente al decir que tengo contratos con el Estado por mi afiliación política, mis contratos son por mis capacidades laborales(...) ya basta con esos representantes que quieren ganar portada en los medios atacando con mentiras a la oposición”.

Añadió que el congresista Racero “castiga y juzga que una persona con una afiliación policía trabaje en el Gobierno, pero en la época de Gustavo Petro cuando era alcalde, el representante trabajó con la Colombia Humana y no solo él, trabajó su papá, su hermana, su esposa y su hermano con el Gobierno Santos y para él (Racero) en ese momento no era mermelada, entonces vemos aquí una doble moral”.