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El Caribe, zona de fuego para los ambientalistas

Desde el Centro de Pensamiento Caribe de la Universidad del Norte aseguran que solo en 2021 han sido asesinados 6 defensores del medio ambiente.


Como transportador informal de pasajeros entre Chiriguaná y los pueblos cercanos, Yobani Carranza Castilla encontró una nueva forma de subsistir económicamente después de perder su curul como concejal de ese municipio del departamento del Cesar. Pero mientras esperaba que repararan su viejo carro en un taller del barrio 12 de octubre, el pasado 26 de enero, un sicario le disparó en múltiples ocasiones y acabó con su vida. Más de seis meses después ninguna autoridad da explicaciones certeras del caso.

El exconcejal de 45 años era también un reconocido líder del medio ambiente en su pueblo Rincón Hondo, el corregimiento más importante de Chiriguaná. Allí se convirtió en un ferro defensor del río La Mula, que viene siendo explotado de forma indiscriminada por diferentes empresas dedicadas a la extracción de materiales.

Esa lucha por no dejar “que acabarán con el sitio, que sirve no solo para los habitantes del pueblo, sino también como destino turístico para la gente de la región que va a bañarse en sus aguas le trajo algunos inconvenientes”, cuenta su hermano Raúl Jiménez Castilla. Eso sí, Yobani nunca habló de amenazas o enemigos.

Esa vocación por la defensa de su tierra y por el agua hizo que los otros habitantes empezaran a acudir a él cada vez que tenían que hacer algún reclamo sobre servicios públicos o problemas sociales, así este operador de maquinaria pesada, que había trabajado en diferentes compañías mineras de la Lo Loma y La Jagua de Ibirico, acabó en política. Primero perteneció a Partido Liberal y luego estuvo bajo las toldas de Cambio Radical, pero por diferentes motivos relacionados con el aval no pudo llegar al Concejo municipal para un segundo periodo.

El día del crimen Yobani esperaba en una silla del taller que funciona sobre la calle 39 de Valledupar, cuando un hombre entro caminando con el arma en la mano y le disparó sin mediar palabra, al parecer usando un silenciador. El delincuente salió tranquilo y abordó una motocicleta que lo esperaba a pocos metros. Y a pesar que es una zona que cuenta con muchas cámaras de seguridad públicas y privadas, la familia del líder dice que en la Fiscalía Seccional nunca les dan una respuesta y que la investigación no ha avanzado nada.

Según el Centro de Pensamiento Caribe de la Universidad del Norte e el primer semestre del 2021, fueron asesinados 6 defensores de Derechos Humanos en el Caribe. Dos de los casos se presentaron en Córdoba y los otros en Sucre, Magdalena, La Guajira y Cesar, el de Carranza. Asimismo, se registra este año como el más violento desde el 2018, lo cual incrementa las afectaciones humanitarias a la población civil, entre ellos, los líderes comunitarios y los defensores de Derechos Humanos.

Estos asesinatos ocurrieron en territorios con presencia de Grupos Armados Organizados (AGC, ACSN, ELN, CAPARROS), que obedece al valor estratégico de cada territorio que radica en gran medida en el control de las rentas (legales e ilegales) presentes en el mismo.

Otro de los casos recientes más significativos de asesinato de líderes ambientales es el de Wilton Orrego León, ocurrido el 14 de enero del 2019, mientras estaba sentado en una mecedora en la puerta de un negocio de artesanías que tenía junto a Saida, su mujer, sobre la carretera, fue abordado por un hombre que le propinó tres disparos en la cabeza.

Amílcar, su padre, sintió los disparos mientras reposaban en la sala de la casa. Eran, más o menos, las siete y treinta de la noche. Luego salió a averiguar y alguien le dijo que le había pasado algo a uno de sus hijos. Cuando llegó al lugar vio que estaban embarcando a alguien en una camioneta. La hija de Wilton, una adolescente, también llegó en ese momento.

El padre dice que a Wilton lo mataron por hacer bien su trabajo, por cumplir las exigencias, pero cree que la misión que tienen los operarios de Parque Naturales Nacionales va en contra de la forma en que vive la gente que está dentro del parque. Desde cosas sencillas, como decirles que no podían tumbar árboles, hasta comunicar la construcción de pozos o realizar operativos de desalojo. “Hay campesinos que tienen más de 50 años ahí o muchas veces no se sabe quién está detrás de una tierra. Él tenía que reportar todas esas cosas. Entonces a ellos los ven como unos sapos”.

Los propios comandantes del grupo delincuencial conocido como Los Pachencas reconocieron en ese momento, según le contó Amílcar a SEMANA ser responsables del crimen de Wilton, pero nada ha pasado en el tema judicial, lo que se puede interpretar como una muestra de la indefensión en que viven los líderes y trabajadores ambientales en la región Caribe.