medioambiente

En la Orinoquia, Huila y Santander conservarán más de 11.000 hectáreas

En seis predios de estas regiones del país se desarrollará una red que espera alcanzar 50 ecoreservas dedicadas a la conservación de la biodiversidad.


En momentos en que la pérdida de biodiversidad va en aumento, las estrategias que se adopten para frenar esta tendencia serán clave no solo para el país sino para la humanidad.

Por esta razón y con el fin de contribuir a las metas de conservación nacionales e internacionales, y como parte de los compromisos acordados en la estrategia Fibras, desarrollada por el Instituto Humboldt y Ecopetrol S.A, un convenio encaminado a proteger la biodiversidad y sus contribuciones al bienestar en territorios de Huila, Orinoquía y el Magdalena Medio, se trabajó en la evaluación de centenares de áreas susceptibles de ser conservadas.

En el marco de esta iniciativa, expertos de las dos entidades evaluaron más de mil predios en los municipios de Aipe, Neiva, Palermo y Yaguará en el departamento del Huila; Barrancabermeja, Puerto Wilches y San Vicente de Chucurí en Santander; Aguazul y Tauramena en Casanare; y Acacias, Villavicencio y Puerto Gaitán en el Meta.

De estos, más de 400 predios fueron identificados como áreas potencialmente estratégicas para la conservación de la biodiversidad y la oferta de servicios ecosistémicos. Finalmente, seleccionaron seis que suman más de 11.000 hectáreas, para la etapa piloto de conformación de una red de Ecoreservas.

Proyecto red de ecoreservas
Las ecoreservas estarán ubicadas en la Orinoquia, Santander y Huila - Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).

Estos son: La Tribuna y dos predios colindantes en Huila (254 ha); Cupiagua en Casanare (558 ha); Área de Sostenibilidad Agro-energética ASA (286 ha) y Campo Rubiales en Meta (10.249 ha); Predio La Esperanza en la Refinería Barrancabermeja (390 ha.) e isla IV Puerto Wilches-Cantagallo, en Santander (197 ha).

De acuerdo con la información dada a conocer, para seleccionar estas áreas se evaluaron condiciones tales como ecosistemas estratégicos: bosques y ríos; paisajes que se conectan con corredores biológicos; prestación de servicios ecosistémicos; e iniciativas de conservación regional.

En el caso de Casanare, el diagnóstico demostró el peligro crítico de la mayoría de sus ecosistemas; la urgencia de implementar corredores de conectividad ecológica; un oferta en la prestación de servicios ecosistémicos como captura de carbono, oferta y regulación hídrica; una gran oportunidad de manejo del paisaje por la cercanía a ríos, entre ellos el Cusiana, y a áreas protegidas de la talla del Parque Natural Regional San Miguel de los Farallones; y finalmente, un potencial para desarrollar proyectos sociales y ambientales, pues los predios se encuentran ubicados en municipios con asociaciones comunitarias ya establecidas.

En lo referente a la zona del Río Tillavá, en el Meta, los investigadores del Instituto Humboldt hallaron un panorama contrastante por la diversidad de hábitats que persisten y ofrecen refugio a la fauna característica de altillanura.

Áreas con alto potencial

El diagnóstico arrojó áreas potenciales para la preservación, restauración y uso sostenible, asimismo una posible alta oferta de servicios ecosistémicos asociados al agua y a la captura de carbono. Aunque los ecosistemas de esta región no se encuentran amenazados, se hace necesaria una gestión más efectiva de la biodiversidad.

Por su parte, los predios con potencial de ecoreservas en Huila y Santander presentan ecosistemas amenazados, por ser territorios fuertemente transformados debido al desarrollo de infraestructura.

En estas zonas del país se concentra la mayor parte de la población colombiana, por lo cual la demanda de bienes y servicios, tanto de biodiversidad como industriales han transformado durante décadas los ecosistemas de la región del Magdalena Medio.

Proyecto red de ecoreservas
Se evaluaron más de mil predios de los cuales finalmente fueron seleccionados seis. - Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).

No obstante, y de acuerdo con el diagnóstico realizado, todavía existen algunas áreas naturales y protegidas que podrían conectarse y otras aprovechadas para uso sostenible o restauradas. Incluso, podrían aumentarse los paisajes como el Zonobioma del Bosque Húmedo Tropical que tiene menos del 30 % de estado natural.

En conclusión, los seis predios cuentan con un alto potencial de contribución a la conservación, a través de la preservación, restauración, uso sostenible o conocimiento de la biodiversidad y servicios ecosistémicos.

De acuerdo con Juliana Cortés, líder del componente de Red de Ecoreservas de la estrategia Fibras, “cada uno de ellos está distribuido en distintas regiones con grandes potencialidades, precisamente porque son muy diversos entre sí. Por ejemplo, Magdalena Medio tiene vocación para la restauración, Huila para proyectos de investigación y Orinoquia para acciones de uso sostenible”

Manifestó, además, que estos predios aportan a los intereses de investigación científica del Instituto Humboldt en temas como bosque seco tropical y proyectos de gestión de la biodiversidad, ya que las ecoreservas tendrán su adecuado plan de manejo.

Estas seis ecoreservas piloto, serán la antesala de una futura red estratégica para la conservación de la biodiversidad a la que le apuesta Ecopetrol de la mano del Instituto Humboldt.

Proyecto red de ecoreservas
La protección de la biodiversidad es clave y la red de ecoreservas ayudará a cumplir con este objetivo. - Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).

Santiago Martínez, gerente de Sostenibilidad y Descarbonización de la petroleral, ratificó el compromiso de la empresa con la conservación de la biodiversidad y la búsqueda de soluciones naturales del clima, que permitan generar beneficios ambientales y sociales aprovechando la condición de Colombia como país megadiverso.

“Este esfuerzo voluntario de crear 50 ecoreservas con una extensión aproximada de 15.000 hectáreas, en predios de propiedad del Grupo Empresarial, nos permite alcanzar las metas de conservación ambiental y avanzar hacia el cumplimiento de metas internacionales en diversidad biológica, así como en nuestro compromiso de alcanzar cero emisiones netas de carbono en 2050”, explicó Martínez.

La consolidación de estas estrategias de protección permite aportar al logro de metas del marco mundial de la biodiversidad post 2020, el cual plantea que los países aumenten la conservación de sus territorios en un 30 %, gracias a su alto potencial para aportar a la representatividad y la conectividad de ecosistemas amenazados y la efectividad en el manejo y la gestión de nuevas áreas; así mismo, resalta y visibiliza el papel de la empresa privada en la protección de la biodiversidad y sus servicios ecosistémicos.