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¿Qué cambios tendrá el rostro de los humanos en un millón de años?

Científicos de la Aarhus University, en Dinamarca, analizaron los cambios que podría tener el rostro de los seres humanos.


La historia de la humanidad ha sido objeto de amplio estudio por parte de la comunidad científica. La teoría de la evolución de Darwin, los registros fósiles e investigaciones previas han servido como punto de partida para intentar retratar con la mayor exactitud posible los cambios que ha tenido el ser humano como especie desde su origen.

De acuerdo con el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, los restos del primer homínido que habitó el planeta Tierra datan de hace cuatro millones de años. Ahora, si una catástrofe global no condiciona la supervivencia del ser humano, la especie podría mantenerse por un tiempo similar en el futuro.

Precisamente, esta posibilidad motivó un estudio por parte de científicos de Aarhus University, en Dinamarca, quienes perfilaron cómo podría ser el rostro de los seres humanos dentro de un millón de años, teniendo en cuenta los factores que han incidido en la evolución humana hasta los tiempos recientes.

El estudio consideró puntos clave en la historia de la evolución humana, por ejemplo, las consecuencias de la agricultura -hecho que cambió la dieta, prácticas y, a largo plazo, la apariencia física de la especie-, así como el descubrimiento de la insulina para controlar enfermedades como la diabetes.

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De acuerdo con los investigadores, "es posible que tengamos partes más visibles de la tecnología como un elemento de nuestra apariencia, como un ojo artificial o una cámara que pueda leer diferentes frecuencias de color e imágenes”. - Foto: Getty Images

La visión sobre lo que podría traer el futuro para la humanidad parece sacada de una película de ciencia ficción, sin embargo, para Thomas Mailund, profesor de bioinformática de Aarhus University y uno de los investigadores del estudio, la idea no es descabellada, de hecho, asegura que “es posible”. Según explicó al medio británico BBC, el siguiente paso en la evolución de los seres humanos es modificar artificialmente los órganos por medio de implantes que los optimicen.

“Sabemos cuáles genes están involucrados en la construcción de un cerebro que sea bueno para recordar los nombres de las personas. Podríamos cambiar eso”, anotó el profesor Mailund.

En ese sentido, agrega que estas adecuaciones modificarán el estilo de vida de la humanidad, así como la estética del rostro de los seres humanos, su apariencia y el funcionamiento orgánico del cuerpo. “Ya no es realmente una cuestión biológica, es tecnológica”, puntualiza el experto.

El argumento de Mailund sobre las modificaciones para “mejorar” el cuerpo humano se sustenta en que no es una práctica nueva. De hecho, explica que la medicina moderna ya lo hace, por lo que el siguiente paso es “entrar al cerebro con implantes artificiales”. En consecuencia, el desarrollo de implantes cerebrales se constituye como una oportunidad para mejorar la capacidad sensorial de las personas y la optimización de los órganos humanos, algo que se podría lograr dentro de un millón de años de evolución.

“Además de los implantes cerebrales, es posible que tengamos partes más visibles de la tecnología como un elemento de nuestra apariencia, como un ojo artificial o una cámara que pueda leer diferentes frecuencias de color e imágenes”, detallan los autores del estudio. En la actualidad, lo más parecido a este escenario son las prótesis de brazos o piernas para quienes han perdido una extremidad, o las aleaciones metálicas para tratar fracturas o traumatismos. Sin embargo, un millón de años de avances tecnológicos podría acercar la realidad a lo que hoy solo se ve en películas.

Vale mencionar que el tema de los implantes cerebrales tampoco es nuevo. El magnate Elon Musk lleva varios años trabajando en el desarrollo de Neuralink, una startup enfocada en conectar cerebros con computadoras.

Finalmente, según los académicos de Aarhus University, aunque no hay un modelo preciso sobre cómo podría ser la apariencia de los seres humanos en el largo plazo, el factor genético será determinante. Al respecto, Mailund sostiene que “la variación genética humana está aumentando”, por lo que es “poco probable que tengamos el mismo aspecto en un millón de años”.