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Alzhéimer y demencia: ¿cuáles son los alimentos que ayudan a combatirlos?

Un estudio español reveló los beneficios en cuestión de mejoramiento de la memoria y funciones ejecutivas, tras el consumo de los alimentos.


La demencia es el término con el que se identifica un número grande de síntomas, deterioro cognitivo y pérdida de diferentes habilidades; un tipo de este diagnóstico es el Alzhéimer. Según la Asociación Alzhéimer, esta enfermedad es responsable entre el 60 % y 80 % de los casos de demencia, por lo que se ubica como una de las más comunes.

“La demencia vascular, que ocurre después de un accidente cerebrovascular, es el segundo tipo de demencia más común. Pero existen muchas otras afecciones que pueden causar síntomas de demencia, incluidas algunas que son irreversibles, como problemas de tiroides y deficiencias vitamínicas”, continúa explicando la asociación.

A reglón seguido, la organización afirma que no se debe relacionar el envejecimiento con el desarrollo de demencia. Explica que uno no es vinculante con lo otro, es decir, que una persona vaya aumentando su edad no significa que también esté sentenciada a tener o diagnosticarse con algún tipo de demencia.

Algunos de los síntomas que sufren las personas con algún tipo de demencia frecuentemente son los cambios en las habilidades de pensamiento, la disminución de la concentración y la atención, poco criterio y capacidad de razonamiento, un deterioro de la memoria y algunos cambios en el lenguaje y en las habilidades de comunicación, recoge la organización estadounidense Mayo Clinic.

Ante este panorama, se evidenció a través de un estudio de científicos del Hospital Clinic de Barcelona, publicado en The Jama network Journals, que el consumo de frutos secos, así como aceite de oliva extravirgen, podría ayudar a mejorar las funciones cognitivas de los adultos mayores de 60 años, según recoge el diario español El Mundo.

Entre las conclusiones a las que llegaron los expertos fue que un grupo de personas a las que se les asignó una dieta mediterránea con alto consumo de frutos secos, como almendras, nueces, avellanas, entre otras, tuvieron una mejora significante en cuanto a su memoria. Mientras tanto, otro grupo al que se le asignó la misma dieta, pero esta vez con alto consumo de aceite de oliva extravirgen, mejoró su capacidad y función ejecutiva.

Ante esto, conclcuyeron que uno de los ingredientes necesarios para las personas que sufren de estos tipos de diagnósticos son los antioxidantes, que estarían presentes en el aceite extravirgen, además de las grasas vegetales de los frutos secos.

Sin embargo, estos beneficios serían para combatir la enfermedad en personas con más de 60 años, aunque no se ha comprobado que pueda ser utilizado para prevenir el diagnóstico.

Con respecto a la demencia, la Asociación de Alzhéimer afirmó que las consecuencias de este diagnóstico se ubican en la pérdida de memoria que limita a la persona en su rutina. “Las personas con demencia pueden tener problemas con la memoria a corto plazo, como saber dónde se encuentra la cartera o billetera, pagar las cuentas, planificar y preparar comidas, recordar citas o viajar fuera de su vecindario”, indicó.

Agregó: “Muchas demencias son progresivas, lo que significa que los síntomas comienzan lentamente y empeoran de forma gradual. Si usted o un ser querido experimenta dificultades con la memoria u otros cambios en las habilidades del pensamiento, no lo ignore”, haciendo un llamado a la ciudadanía para que tome acciones tempranas contra este diagnóstico.