salud mental

Huevos: así puede consumir el alimento para combatir el alzhéimer

Un estudio descubrió que el huevo no solo aporta proteína al organismo, también resulta ser un neuro protector.


Uno de los alimentos más conocidos y que hacen parte de las diferentes comidas que personas de todo el mundo suelen consumir son los huevos. Se trata de un producto versátil, fácil de preparar y se utiliza como un excelente complemento. De hecho, expertos en nutrición y dietética lo catalogan como una gran fuente de proteína.

Teniendo en cuenta datos recopilados por el portal Men’s Health, las proteínas no son el único macronutriente del huevo también tiene vitaminas del grupo B como B2, B3, B9 y B12.

En vista de que este alimento ha servido como complemento nutricional, ahora también figura por sus posibles capacidades de alejar la demencia. De acuerdo con los resultados de un estudio realizado por el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (Idibell) y del Instituto Catalán de Oncología (ICO), el huevo puede estar relacionado con la mejora de enfermedades mentales, principalmente el alzhéimer.

Para llegar a la estimación, un colectivo de investigadores de esas instituciones descubrieron que las personas que tienen una baja adherencia a la dieta mediterránea pueden obtener grandes beneficios en la parte superior del cuerpo, gracias al consumo de la proteína.

La revista ‘Frontiers in Nutrition’ publicó los hallazgos, pero se menciona que el huevo no tiene “ningún efecto neuro protector extra” para aquellos sujetos que siguen la dieta mediterránea, según un comunicado de Idibell.

Huevo
Es es una fuente de proteínas de gran valor para el organismo. - Foto: Getty Images

En efecto, la muestra poblacional estuvo dada en individuos de entre 30 y 70 años quienes fueron cuestionados en relación con la dieta de consumo alimentario habitual. Sumado a esto, estas personas llevan un control de seguimiento de demencia desde hace 20 años.

Más de 25.000 personas de la investigación prospectiva europea en cáncer y nutrición fueron los participantes; entre ellos 770 sufrieron demencia, 520 de los cuales correspondía a enfermedad de alzhéimer, “un trastorno neurológico progresivo que hace que el cerebro se encoja (atrofia) y que las neuronas cerebrales mueran”, según la Clínica Mayo.

Así las cosas, con cada una de las cifras, se encontró que los pacientes que comen huevo y no seguían una dieta mediterránea pueden tener menos riesgo de demencia, en comparación con aquellos que no consumen la proteína de cáscara dura.

Raül Zamora-Ro, uno de los líderes de la investigación, explica que el efecto del huevo es próspero en los sujetos que no se apropian a dicha dieta que, según el portal web Medlineplus, tiene menos carnes y carbohidratos que una dieta estadounidense típica. “Resulta ser algo beneficioso”, afirma.

“Una posible explicación sería que los individuos con una dieta saludable ya incorporen estos compuestos beneficiosos para la salud a través de otros alimentos, mientras que en las dietas menos saludables los huevos podrían ser una fuente importante de compuestos bioactivos con efectos neuro protectores entre otros”, menciona Zamora-Ro.

Por ahora, la investigación seguirá en curso, pero los hallazgos representan un nuevo avance para las ciencias de la salud.

En ese sentido, el huevo podría ser consumido sin la famosa dieta mediterránea que, según expertos, incluye el consumo diario de vegetales, frutas, granos enteros y grasas saludables; consumo semanal de pescado, frijoles y huevos y porciones moderadas de productos lácteos, y también una ingesta limitada de carne roja.

El término de dieta mediterránea se determinó a partir de un estudio, publicado en la década de los sesenta por Ancel Keys, donde descubrió que los países bañados por el mar mediterráneo tenían una menor tasa de muerte por enfermedades cardiovasculares que otras naciones.

Según un artículo publicado en Salud Mapfre, la mencionada dieta es pobre en ácidos grasos saturados como carne, mantequilla y lácteos enteros y rica en ácidos grasos insaturados como el pescado, semillas, frutos secos y el aceite de oliva.