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Azúcar baja en la sangre: síntomas a los que hay que prestarles atención

Si una persona tiene niveles de azúcar bajos constantes o regulares debido a la diabetes u otras afecciones, corre el riesgo de desarrollar complicaciones graves.


El bajo nivel de azúcar en la sangre es una afección que evidencia que la glucosa está por debajo de lo normal. Esto puede ocurrir en personas con diabetes que están tomando insulina u otros medicamentos para controlar su enfermedad.

No obstante, también puede registrarse en quienes no tienen este padecimiento y es importante tener claro que esta situación puede generar síntomas peligrosos, asegura la Biblioteca de Medicina de Estados Unidos.

Al bajo nivel de glucosa en la sangre se le denomina hipoglucemia y es cuando se ubica por debajo de 70 miligramos por decilitros (mg/dl). Según los expertos, cuando llega a 54 mg/dl, el paciente requiere atención inmediata.

El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK, por sus siglas en inglés), indica que los síntomas, de leves a moderados, cuando una persona tiene bajo el azúcar, son: hambre, ansiedad o temblores, sudoración, aturdimiento o mareos, visión borrosa, dolores de cabeza, fatiga o somnolencia, piel pálida y confusión.

De igual forma, se puede presentar sensación de debilidad, nerviosismo, irritabilidad, falta de coordinación, pulso o latidos cardíacos rápidos o irregulares, cambios de personalidad o conducta y dificultad para concentrarse.

En casos graves, las señales pueden ser: crisis o ataque convulsivo, convulsiones, incapacidad para comer o beber y pérdida del conocimiento.

Causas del azúcar baja en la sangre

Con frecuencia el azúcar baja en la sangre se relaciona con diabetes, pero se puede presentar en personas sin esta afección. Independientemente de la causa, la hipoglucemia es peligrosa y se debe tratar lo antes posible.

Cuando las personas son diabéticas corren el riesgo de que sus niveles de azúcar en la sangre caigan por debajo del rango normal. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), las causas comunes incluyen: exceso de insulina, tomar demasiados medicamentos para la diabetes, aumento o cambio en el ejercicio, consumo de alcohol y saltarse una comida.

Sin embargo, estas no son las únicas razones, el NIDDK agrega que estar enfermo, no consumir suficientes carbohidratos y retrasar una comida por demasiado tiempo, pueden llevar a que los niveles de azúcar bajen demasiado.

Un artículo publicado en el portal Medical News Today indica que la hipoglucemia no relacionada con la diabetes es rara, pero puede ocurrir. Existen dos tipos: la hipoglucemia en ayunas, que con frecuencia es asociada con una afección subyacente y la reactiva, que ocurre unas pocas horas después de una comida.

Las causas para la hipoglucemia en ayunas pueden incluir: consumo excesivo de alcohol, enfermedad hepática, cardíaca o renal, tumores que afectan el páncreas, niveles bajos de hormonas y ciertos medicamentos, como salicilatos (aspirina) o sulfa (antibióticos).

Para el caso de la hipoglucemia reactiva entre las razones están: tener prediabetes, deficiencia de enzimas y cirugía de estómago.

Si alguien tiene niveles de azúcar bajos constantes o regulares debido a la diabetes u otras afecciones, corre el riesgo de desarrollar complicaciones graves como, por ejemplo, cambios en la calidad de vida, falta de sueño, problemas renales, dificultades con el flujo de sangre al cerebro, función cognitiva deteriorada, ataque al corazón, pérdida de la visión y un coma.

Para los especialistas, la mejor manera de controlar el azúcar baja en la sangre es buscar un diagnóstico y hacer cambios en el estilo de vida para evitar que se presenten los síntomas.

La detección temprana de la diabetes o de cualquier causa subyacente es importante. Esto ayuda a iniciar un plan de tratamiento antes de que los síntomas se agraven.

La Asociación Americana de la Diabetes (ADA) indica que una persona que tiene síntomas de azúcar baja en la sangre debe controlar sus niveles antes y después de las comidas, en medio de la noche, antes de acostarse y antes y después de realizar ejercicio.