Calabaza
Calabaza - Foto: Getty Images

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Calabaza: estos son los beneficios para los riñones y el corazón

La calabaza es un alimento que está lleno de nutrientes, vitaminas y minerales.

La calabaza posee un bajo aporte en calorías y grasas, de acuerdo con la Fundación Española de la Nutrición (FEN) y es utilizada para preparar sopas, pasteles, croquetas, entre otras.

Adicionalmente, esta hortaliza contiene calcio, magnesio, vitamina A, vitamina C, vitamina E y betacaroteno. De hecho, la fundación asegura que se caracteriza por “su carácter digerible, pues entre sus componentes predomina el agua y carece de grasas y glúcidos”.

Sobre la misma línea, hay que destacar que las principales variedades de calabaza, según la fundación, son:

- La calabaza de verano, de piel clara y fina y semillas blandas; con un periodo de conservación corto. Dentro de esta variedad se encuentran: la calabaza bonetera (de color blanco, verde o amarillo), la calabaza espagueti (de color amarillo) y la calabaza rondín (variedad de piel naranja y carne blanquecina).

- La calabaza de invierno, más dulce, pero más seca que la de verano, con menor con tenido de agua y piel más gruesa. Se conserva durante más tiempo que la de verano gracias al grosor de su piel. Dentro de este grupo se encuentran: la calabaza banana, la de cidra o zapallo (de pulpa gelatinosa e intenso color amarillo) y la confitera o de cabello de ángel (de forma y color variable), a partir de la cual se obtiene el cabello de ángel, utilizado como relleno en diversos productos de pastelería

En consecuencia, la calabaza tiene varias propiedades y, de acuerdo con la revista sobre nutrición Cuerpomente, es ideal para proteger el sistema inmune por su contenido de Vitamina C. Además, al tener una gran cantidad de agua es diurética, lo cual es beneficioso para la eliminación de toxinas y por ende ayuda con la prevención de cálculos renales. Además, funciona para prevenir la insuficiencia renal.

Asimismo, por sus nutrientes es buena para la protección del sistema cardiovascular, pues mantiene los niveles de colesterol y anemia. También se recomienda que se consuma para cuidar el aparato digestivo, ya que es buena para la gastritis, para el estreñimiento, por la fibra, para las úlceras y para los parásitos.

Valor nutricional por 100 g de acuerdo con la FEN:

  • Calorías: 15 kcal.
  • Proteínas: 0,7 g.
  • Hidratos carbono: 2,2 g.
  • Fibra: 1 g.
  • Agua: 95,9 g.
  • Calcio: 29 mg.
  • Hierro: 0,4 mg.
Consumir frutas y verduras, tomar agua, calcular bien las porciones y evitar el exceso de alimentos procesados son las bases de una dieta sana. Información relevante para tomar mejores decisiones en la mesa.
Frutas y verduras - Foto: Getty Images
  • Magnesio: 10 mg.
  • Zinc: 0,2 g.
  • Potasio: 130 mg.
  • Fósforo: 19 mg.
  • Vitamina B6: 0,02 mg.
  • Vitamina C: 14 mg.

Otras recomendaciones para cuidar los riñones y el corazón:

1. Alimentación equilibrada: frutas frescas, vegetales frescos o congelados, granos enteros y derivados lácteos semidescremados o descremados, según el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (NIDDK).

2. Realizar actividad física: La actividad física tiene importantes beneficios para la salud del corazón, el cuerpo y la mente y lo recomendable es realizar alguna actividad mínimo por 30 minutos, pues las personas con un nivel insuficiente de actividad física tienen un riesgo de muerte entre un 20 % y un 30 % mayor en comparación con las personas que alcanzan un nivel suficiente de actividad física, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

3. Dejar de fumar: Esto daña a casi todos los órganos del cuerpo, de acuerdo con Medline Plus, web de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.

4. Controlar la diabetes y la presión arterial alta: Realizar revisiones médicas es ideal para tener un buen estado de salud.

De todos modos, antes de consumir algún alimento o seguir una recomendación lo primero que hay que hacer es consultar a un experto de la salud para que sea este quien guie el proceso e indique que es lo más adecuado para cada persona, pues las anteriores recomendaciones no son las indicadas para todas las personas.