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Cerebro: estos son los alimentos que ayudan a potenciarlo y fortalecerlo

Sin duda este es el órgano más importante y, por ello, los expertos recomiendan alimentarlo correctamente para que funcione de buena manera.


En el mundo, según la OMS, “cerca de 47,5 millones de personas viven con algún tipo de trastorno neurocognitivo mayor -TNM-, cifra que suele duplicarse cada 20 años aproximadamente según algunos organismos internacionales. De esta manera, para 2050 se podrían esperar un número cercano a los 145 millones de personas afectadas en todo el mundo”.

El neurocientífico Fernando Gomez-Pinilla, catedrático de la Universidad de California, aseguró que una alimentación variada y completa en ciertos nutrientes, como el omega-3 ayudan a fortalecer el cerebro: “Lo que tiene de especial el omega-3, particularmente un componente que se llama DHA, es que es parte de la estructura original del cerebro. Resulta que las membranas, que son como las capas externas de las células nerviosas, también están hechas de esa sustancia. No en su totalidad, pero en parte de su estructura sí tienen DHA, que es muy importante para muchas funciones cognitivas”.

Y agregó que eliminar de la dieta el pescado no necesariamente es motivo de alarma, pues el ejercicio también ayuda a mantener este órgano vital: “En las últimas investigaciones, hemos encontrado que, por ejemplo, el ejercicio físico ayuda al cerebro a robustecerse de omega-3 e incluso a formarlo a pesar de que no venga de la dieta”.

Cerebro - inteligencia
Cerebro - inteligencia - Foto: Getty Images

Alimentos que ayudan

Tal y como aconsejó el catedrático y doctor de la Universidad de California, hay que pensar en una dieta equilibrada y el brócoli y los frutos rojos hacen parte de ese grupo. “Una frase que se usa en biología y neurología reza: ‘Demasiado de una cosa buena es malo’. Hay muchos alimentos positivos, pero si uno exagera se transforman en negativos. Por eso, la mejor recomendación es el balance. Varios productos buenos y complementarios”.

El medio El País, en su sección de vida y salud, destacó que “el brócoli, pese a su lado oscuro, es la estrella de la vitamina K, junto con las coles de Bruselas y las verduras de hoja verde, y ha dado resultados muy positivos no solo en su ya conocida e indispensable función en la coagulación de la sangre, sino también en tratamientos para el Alzheimer’'.

De otro lado “las almendras y las nueces, por su parte, se llevan el galardón de alimentos hipercompletos. Ambas contienen precursores de omega-3, vitamina E y magnesio, que permiten mantener el nivel de concentración durante un tiempo sin que luego haya un bajón rápido, como podría suceder después de tomar un piscolabis con azúcar. Además, aportan gran cantidad de proteínas, que, entre otras cosas, estimulan las llamadas neuronas orexinas, que se encargan de mantenernos despiertos y atentos’'.

El neurocientífico, Fernando Gómez-Pinilla, señaló también que muchos alimentos son positivos para el cerebro, sin embargo abusar de ellos no es recomendable “partimos de que el cerebro es bastante plástico y flexible”, no obstante con el paso del tiempo sufre un deterioro inevitable. “Tiene un nivel de consumo energético tremendamente alto, y casi todos estos procesos de producción de energía producen mucho estrés oxidativo”, explicó el especialista.

Y justo es allí donde aparecen los flavonoides, que son unos pigmentos naturales de los vegetales los cuales tienen una gran capacidad como antioxidante; liberando y limpiando el cerebro de toda la oxidación a la que ha sido sometido.

Estos pigmentos se encuentran en alimentos como las manzanas y los cítricos que, de acuerdo con el estudio del profesor Adam Brickman, de la Universidad de Columbia en Nueva York, el efecto que han dado los flavonoides del chocolate negro, por ejemplo, poseen también un potencial revitalizante en el cerebro: “El efecto es el mismo provenga de donde provenga, pero si hay que ponerle a un paciente una dieta más rica en flavonoides, no le diría que se atiborrara a chocolate negro”.

“Los estudios son claros respecto a que el que come mejor tiene una capacidad cerebral más alta que el que lleva una dieta pobre. Y, sobre todo, cuando se suma una actividad física regular”, concluyó Gomez-Pinilla.