vida moderna

¿Cuántas horas debe dormir una mujer después de los 30?

En caso de presentar dificultades para conciliar el sueño es importante consultar a un médico.


Dormir es importante para el bienestar del cuerpo humano. Además de recuperar la energía para el día siguiente, también es importante para sentirse más alerta y ayudar al cuerpo a combatir enfermedades. Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos explican que la falta de sueño es perjudicial para el organismo.

“La pérdida de sueño daña los niveles superiores de razonamiento, resolución de problemas y atención a los detalles”, explica Miller. Las personas que están cansadas tienden a ser menos productivas en el trabajo. Tienen más posibilidades de sufrir accidentes de tránsito. La falta de sueño también influye sobre el humor, que puede afectar la manera en que uno interactúa con otros. El déficit de sueño, con el paso del tiempo, incluso puede incrementar el riesgo de sufrir depresión”.

Eric J. Olson, experto de Mayo Clinic, entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación, explica que las horas de sueño para cada personan son diferentes, especialmente si se tiene en cuenta la edad. El médico brinda algunas pautas generales

  • Bebés de 4 a 12 meses: de 12 a 16 horas por cada 24 horas, incluidas las siestas.
  • De 1 a 2 años: de 11 a 14 horas por cada 24 horas, incluidas las siestas.
  • De 3 a 5 años: de 10 a 13 horas por cada 24 horas, incluidas las siestas.
  • De 6 a 12 años: de 9 a 12 horas por cada 24 horas.
  • De 13 a 18 años: de 8 a 10 horas por cada 24 horas.
  • Adultos: 7 horas por noche o más.

Por su parte la Fundación Nacional del Sueño (National Sleep Foundation)explica que los tiempos de sueño recomendados se dividen en nueve grupos según la edad:

  • 0-3 meses de edad : 14-17 horas.
  • 4-11 meses de edad: 12-15 horas.
  • 1-2 años: 11-14 horas.
  • 3-5 años: 10-13 horas.
  • 6-13 años: 9-11 horas.
  • 14-17 años: 8-10 horas.
  • 18-25 años: 7-9 horas.
  • 26-64 años: 7-9 horas.
  • 65 o más años: 7-8 horas.

Para el caso de las mujeres mayores de 30 años la Fundación Nacional del Sueño recomienda dormir entre 7 y 9 horas para descansar y recuperar la energía necesaria para el día siguiente.

Medline Plus, sitio web de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos señala que con el paso del tiempo y el envejecimiento los patrones de sueño pueden cambiar. Esto se puede observar en la dificultad para dormir o al despertarse varias veces en la noche y en horas muy tempranas del día siguiente.

Para evitar esto la Biblioteca brinda algunas recomendaciones:

  1. Comer un pequeño refrigerio ligero una hora antes de ir a dormir ayuda a muchas personas (leche tibia, por ejemplo).
  2. Evitar el consumo de estimulantes como la cafeína al menos 3 o 4 horas antes de ir a la cama. Es importante recordar que la cafeína se encuentra en diferentes bebidas como bebidas energizantes, el chocolate y el café.
  3. Evitar realizar siestas durante el día.
  4. Mantenerse activo, realizando actividad física diariamente. No se debe realizar ejercicio 3 horas antes de acostarse.
  5. Evitar ver televisión o utilizar pantallas como el computador o celular momentos antes de irse a la cama.
  6. Mantener un horario regular para acostarse y levantarse.
  7. Utilizar la cama solo para dormir o tener relaciones sexuales.

Insomnio

Según sea la duración del trastorno, el insomnio puede ser agudo (corta) o crónico (larga). Levantarse en la mañana y sentir que no se descansó en la noche es una de las consecuencias más comunes del insomnio. De acuerdo con la Biblioteca hay muchos factores que lo causan. Dentro de las más frecuentes están el estrés por el trabajo u otros compromisos, presiones familiares o un evento traumático.

En palabras de Mayo Clinic, estos son los síntomas más comunes del insomnio:

  • Dificultad para conciliar el sueño a la noche.
  • Despertarse durante la noche.
  • Despertarse muy temprano.
  • No sentirse bien descansado después del sueño nocturno.
  • Cansancio o somnolencia diurnos.
  • Irritabilidad, depresión o ansiedad.
  • Dificultad para prestar atención, concentrarse en las tareas o recordar.
  • Aumento de los errores o los accidentes.
  • Preocupaciones constantes respecto del sueño.