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Una alimentación sana es clave para un cuerpo sano. - Foto: Getty Images

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El cambio en la dieta para combatir la obesidad y diabetes

Es importante consultar a un doctor antes de hacer cambios en la alimentación.

Una investigación realizada por expertos de Brasil y Dinamarca publicada en la revista Nutrients, mostró que reducir la ingesta de proteínas puede ayudar a controlar el síndrome metabólico y algunos de sus factores, incluyendo la obesidad y la diabetes.

“Los investigadores explican que el síndrome metabólico es un conjunto de afecciones que aumentan el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, derrames cerebrales y diabetes, e incluye la hipertensión, la hiperglucemia, el exceso de grasa corporal alrededor de la cintura y los niveles anormales de colesterol”, resalta el portal web Mundo Deportivo.

De acuerdo con Rafael Ferraz-Bannitz, miembro del equipo investigador, se observó que disminuir la ingesta de proteínas a 0.8 g por kg de peso corporal era suficiente para obtener los mismos resultados que restringiendo las calorías, sin disminuir la ingesta de calorías.

Cabe resaltar que aunque esta investigación muestre esto, se debe consultar a un médico antes de realizar cambios en la dieta, especialmente si se tiene un diagnóstico de diabetes u obesidad.

Síndrome metabólico

El síndrome metabólico se refiere a un conjunto de factores de riesgo de enfermedad cardíaca y otras afecciones de salud como diabetes, entre otras.

Para que el profesional indique que se tiene este síndrome se deben tener mínimo tres factores de riesgo de los siguientes:

  • Una cintura grande: 35 pulgadas o más para mujeres y 40 pulgadas o más para hombres.
  • Un nivel alto de triglicéridos: 150 mg / dL o más.
  • Un nivel bajo de colesterol HDL: menos de 50 mg / dL para mujeres y menos de 40 mg / dL para hombres.
  • Presión arterial alta: 130/85 mmHg o más.
  • Un nivel alto de azúcar en sangre en ayunas:100 mg / dL o más.

Obesidad

Según Medline Plus, sitio web de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, los expertos utilizan el índice de masa corporal IMC para establecer si una persona tiene obesidad o sobrepeso.

IMC = Peso (Kg) / Estatura al cuadrado (Mt). Se divide el peso entre la estatura al cuadrado.

Por ejemplo, si una persona pesa 64 kg y mide 1.5 metros: 64 / 1.5 x 1.5 = 28.44, este dato indica el IMC de la persona (28.44) y se encuentra en los valores correspondientes a sobrepeso.

  • Un IMC de 18.5 a 24.9 es un rango de peso saludable.
  • Un IMC de 25 a 29.9 es sobrepeso.
  • Un IMC de 30 a 39.9 puede significar obesidad.

Tener obesidad es un factor de riesgo para diferentes afecciones y complicaciones de salud. Algunas de estas son:

  • Enfermedades cardiovasculares (principalmente las cardiopatías y los accidentes cerebrovasculares).
  • Diabetes.
  • Trastornos del aparato locomotor (en especial la osteoartritis).
  • Algunos cánceres (endometrio, mama, ovarios, próstata, hígado, vesícula biliar, riñones y colon).

En el caso de los niños, tener obesidad pone en riesgo su vida. “La obesidad infantil se asocia con una mayor probabilidad de obesidad, muerte prematura y discapacidad en la edad adulta. Sin embargo, además de estos mayores riesgos futuros, los niños obesos sufren dificultades respiratorias, mayor riesgo de fracturas e hipertensión, y presentan marcadores tempranos de enfermedades cardiovasculares, resistencia a la insulina y efectos psicológicos”, detalla la Organización Mundial de la Salud.

Diabetes

La diabetes es una enfermedad crónica en la que se ve afectada la forma en la que el cuerpo convierte los alimentos en energía. Existen tres tipos:

  1. Diabetes tipo 1: se caracteriza por ser la menos común, se puede presentar en cualquier edad (niños, jóvenes y adultos) y sucede cuando hay producción deficiente de insulina o la hay en cantidades mínimas.
  2. Diabetes tipo 2: es la más común y sus síntomas son silenciosos, por lo que algunas personas no saben que padecen la enfermedad y esto aumenta el riesgo de complicaciones en su estado de salud.

Por último está la diabetes gestacional que, como su nombre lo indica, sucede durante el embarazo y aumenta las complicaciones durante el parto; además, incrementa el riesgo de que la madre y el hijo presenten diabetes de tipo 2 en el futuro.