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| 10/3/1994 12:00:00 AM

EL DIVORCIO EMOCIONAL

Según los especialistas, muchas parejas colombianas que obtienen legalmente el divorcio, continúan durante varios años emocionalmente casados.

EL DIVORCIO EMOCIONAL EL DIVORCIO EMOCIONAL
LOS COLOMBIANOS PARECEN NO HAber comprendido que para separarse hace falta algo más que un trámite legal. Según la experiencia de los terapeutas y abogados especializados en el tema de familia, son muchos los casos de parejas que después de dos, cuatro y hasta 10 años de divorciados, aún se mantienen emocionalmente unidas.

El más curioso y frecuente de los comportamientos que demuestran que los colombianos llegan más fácilmente al divorcio legal que al emocional, es el hecho de que muchos separados, a pesar de la sentencia, inconscientemente quieren que el ex cónyuge les siga siendo fiel. Abogados y terapeutas observan a diario que mientras no haya una persona en la vida del otro, la relación entre los dos ex cónyuges se mantiene sin mayores tropiezos, pero en cuanto se enteran que ha aparecido una nueva pareja, surgen conflictos legales y emocionales.

Los casos son típicos: la mujer que tiene la custodia de los hijos y establece una nueva relación, debe enfrentarse -apenas su ex esposo se entera- a que él solicite la custodia de los hijos con el argumento de que el nuevo compañero no es un buen ejemplo para los niños. O el divorciado que en cuanto trata de formar un nuevo hogar, es llamado de nuevo ante el juez porque su ex esposa ha iniciado un proceso para aumentar la cuota alimenticia.

Aunque en muchos de estos casos la razón de la demanda es justificada, en no pocos hay algo más que un interés de proteger a los niños o ajustar la pensión con la devaluación. En opinión de los especialistas, detrás de estas actitudes se esconde a veces una ex esposa que teme que ante el nuevo matrimonio de su cónyuge ella y sus hijos pasen a un segundo plano, o un ex esposo que siente dolor de saber que su ex esposa ya está ligada afectivamente a otra persona porque eso ratifica que se ha separado de él no solo física sino emocionalmente.

"Es frecuente encontrar parejas que después de dos años de separación aún se exigen fidelidad, se critican por cuestiones personales o se descalifican como padres", señala Dary Lucía Nieto Súa, sicoterapeuta del Centro de Pastoral Familiar de América Latina, quien concluye: "Detrás de eso se aprecia una falta de aceptación de la separación".

La principal causa por la cual las personas siguen unidas emocionalmente aun después de separados es, en opinión del abogado Alvaro Pinilla Pineda, el desconocimiento de lo que es y lo que implica el divorcio. "La gente no entiende que con el divorcio las obligaciones y derechos de la pareja dejan de existir, y sólo se mantienen sus obligaciones como padres", dice el abogado, especializado en Derecho de Familia. La experiencia demuestra que esas normas se transgreden a diario "y los ex esposos siguen reclamándose como si aún estuvieran casados". En esto coincide con la abogada Claudia Núñez Remolina, especializada en Derecho de Familia, quien señala: "Son muchos los ex maridos colombianos que se sienten con el derecho de darle órdenes a su ex esposa por el hecho de ser la madre de sus hijos. Entonces, aun viviendo separados, continúan mandando en el hogar e iniciando pleitos legales para demostrar ese poder sobre ellas".

UNIDOS POR EL DIVORCIO
El 70 por ciento de las parejas que se separan en Colombia inician, después del divorcio, otros procesos legales que tienen que ver con los hijos -tales como restitución de la custodia, aumento o disminución de la cuota alimentaria, permisos para salir del país o privación de la patria potestad, entre otros-, sostiene la abogada Núñez. Lo curioso es que, aunque el motivo aparente es el interés de los hijos, los abogados han detectado que detrás de esa noble causa se esconden muchas veces otros sentimientos que son el verdadero motor de esas actuaciones. Y por eso, después de haber obtenido la sentencia, entablan nuevos procesos sobre el único tema que pueden discutir en términos legales: los hijos. "Los niños, en esos casos, son sólo el caballito de batalla", dice la abogada, quien afirma que esa necesidad de estar contando con un mediador o una tercera instancia que resuelva asuntos familiares puede ser "un reflejo de que la pareja no ha digerido muy bien el significado del divorcio".

Para muchos, las peleas y discusiones que sostienen con su pareja -aparentemente por el bienestar de los hijos- son sólo una oportunidad para volver a estar en contacto con el otro. Para algunos, los sentimientos de odio y rencor son tan fuertes, que el motivo que impulsa a llevar al ex cónyuge ante el juez no es otro que el de sacarse un clavo. "Más que una pelea por el bienestar de los niños, en esos procesos lo que se detecta es una lucha de poderes", dice el abogado Pinilla Pineda. Y no es extraño para los abogados encontrarse con clientes que, después de obtenido el divorcio, confiesan abiertamente que no dejarán tranquilas a sus antiguas parejas. "En estas personas existe la necesidad de estar reclamando más dinero, de incumplir los acuerdos e inclusive de obstaculizar cualquier decisión de los jueces, sólo por el placer de 'amargarle la vida al otro", señala la abogada Núñez Remolina.

Pero abrigar sentimientos de rencor es una forma de no divorciarse, sostienen los especialistas. "La dinámica del amor y el odio es la misma, ya que en ambas situaciones se está pensando en la otra persona. En el caso del odio, están viendo cómo hacerle daño, qué hace y qué no hace y cómo llamar su atención", agrega la sicoterapeuta de Cenfapal, Dary Lucía Nieto.

ROMPER EL VINCULO
Lo que se concluye de estas actitudes es que muchas personas no alcanzan a dimensionar el aspecto simplemente legal de la separación y creen que con la firma de la sentencia quedarán automáticamente separados en cuerpo y alma. "Pero la verdad es que muchas parejas que culminan el proceso de divorcio no necesariamente han roto todos los vínculos emocionales", explica el sicoterapeuta Eduardo Villar Concha. "Hay muchos recuerdos, actitudes, hábitos, costumbres que una vez se compartieron, y que se extrañan y añoran". Entonces, a pesar del conflicto, aún puede existir el deseo de estar unido a esa persona.

En opinión de los expertos, las causales que llevaron al divorcio pueden determinar que el vínculo emocional permanezca por mucho más tiempo. "Si la causa fue la infidelidad, se fortalece el odio, la rabia, la deslealtad... Y con la sentencia de divorcio no quedan en paz. Entonces lo que hacen es establecer múltiples demandas para esclarecer esas emociones no resueltas", explica el sicoterapeuta Villar Concha. "En ocasiones, la misma premura de las parejas para agilizar el proceso de divorcio lleva a que no se elabore la separación emocional por el deseo de la separación física".

Sin embargo, esa distancia que tanto anhelan cuando deciden la separación, no se puede lograr, simplemente porque las personas siguen vinculadas a través de peleas. "Así ya no vivan juntos, mantienen un vínculo agresivo y maltratante y usan a los hijos y el dinero o las familias para hostilizarse mutuamente", comenta Carmen Elisa Torres, sicóloga que ha trabajado en grupos de terapia con personas divorciadas. La especialista señala además que cuando una persona separada mantiene ese tipo de vínculo con el ex cónyuge, es mucho más difícil que establezca una nueva relación, "porque el lugar que debería ocupar una nueva persona aún está reservado para el ex esposo o la ex esposa".

UNA PERDIDA, NO UN FRACASO
Ante esta situación, no son pocos los especialistas que han pensado que debería haber un ritual para el divorcio. Del mismo modo que cuando una pareja se casa hay una serie de preparativos, cursos y ceremonia, quienes deciden divorciarse deben entrar también en un proceso sicológico que emocionalmente los separe. Según el abogado Alvaro Pinilla, el sistema legal ha tratado de agilizar los procesos, y actualmente en menos de dos meses alguien puede lograr la sentencia de divorcio. "Esto es bueno, si se mira desde el punto de vista de la descongestión de los juzgados pero no es tiempo suficiente para que las parejas logren asimilar interiormente una separación". Y son esas parejas de ex divorciados que no han logrado aceptarla, las que más propensión tienen a acudir a los juzgados. En cambio, quienes han hecho el divorcio emocional pueden no sólo encontrar más fácilmente nueva pareja sino mantener una buena relación de padres, con su antiguo esposo o esposa.

En opinión de los sicólogos, es necesario que la pareja entienda el divorcio como un proceso que requiere tiempo para poder desvincularse emocionalmente del otro. El objetivo es asimilar la pérdida para poder vivir con el hecho y la idea de que el otro no está allí. Este es un proceso que se puede demorar o no, según las circunstancias. Así como algunas parejas inclusive hacen el divorcio emocional antes del divorcio legal, otras, en cambio, duran toda la vida tratando de aceptar esa nueva situación.

Para el sicoterapeuta Villar Concha, la aceptación de la separación depende de muchos factores, pero quizás el que más peso tiene son los patrones culturales. "En nuestro medio el divorcio se considera como fracaso -este es mayor o menor, dependiendo de la edad-, entonces el vínculo se mantiene porque las personas no pueden aceptar ese fracaso". También las creencias son importantes. Si el divorciado proviene de una familia muy religiosa, que cree que el matrimonio es para toda la vida, le cuesta mucho más aceptarlo que una persona que no tiene esa concepción. "Uno encuentra personas divorciadas que se quedan años esperando que el otro vuelva", dice el sicoterapeuta.
Quienes trabajan el tema del divorcio afirman que el proceso de separación contempla un período de duelo similar al que se vive cuando muere un ser querido. Este es indispensable para que los ex cónyuges puedan separar todas sus emociones, tanto negativas como positivas, y después logren reunirse exclusivamente para lo indispensable sin peleas, rencores ni reclamos. Si este 'duelo' no se hace, los ex divorciados tendrán siempre la sensación de que aunque su pareja emocionalmente 'murió', el cadáver aún anda por ahí.-

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