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Estimular las funciones cerebrales es ideal para prevenir las enfermedades neurodegenerativas. - Foto: Getty Images

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El método que ayuda a combatir el alzhéimer y prevenir el deterioro cognitivo

Mantener el organismo activo es vital para el funcionamiento del cerebro.

Los profesionales insisten en la prevención como una estrategia para que las personas gocen de buena salud a lo largo de su vida, puesto que en ocasiones puede ser más complejo tratar las enfermedades una vez se padecen.

Entre las afecciones que siguen siendo un enigma para los expertos se encuentra el Alzheimer, el tipo más común de demencia según la Organización Mundial de la Salud. Aunque se suele creer que esta condición es inherente a la edad, lo cierto es que no es así, no todas las personas adultas tienden a desarrollar esta enfermedad, lo que no significa que no sea un riesgo para la salud.

De acuerdo con la definición ofrecida por el Instituto Nacional del Envejecimiento, una entidad anexa a los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, se trata de una condición que degenera las capacidades cerebrales conforme avanza. Esa es la característica principal del alzhéimer, que no siempre muestra señales tempranas y se diagnostica en una etapa más avanzada, de ahí en adelante sigue agravándose la condición.

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Esa es la característica principal del alzhéimer, que no siempre muestra señales tempranas y se diagnostica en una etapa más avanzada, de ahí en adelante sigue agravándose la condición. - Foto: Getty Images

“En la mayoría de las personas con esta enfermedad, los síntomas aparecen por primera vez más tarde en la vida”, añade la referida institución. Con el tiempo, los pacientes de esta enfermedad pierden la capacidad para razonar lógicamente, comprender su entorno y tener consciencia de diferentes aspectos de su vida.

El origen de esta enfermedad no está plenamente identificado, de hecho, según la entidad, suelen ser diferentes según los cambios que tengan lugar en el cerebro. Por ello, también es complejo señalar una única medida para su prevención.

Sin embargo, es bien sabido que realizar actividades que mantengan en funcionamiento las capacidades cerebrales, de tal manera que se estimule la acción de este órgano vital. De acuerdo con la asociación Somos Pacientes, practicar deporte o realizar otra serie de tareas que impliquen movimiento pueden ser beneficiosas para la salud y tener un efecto sobre la protección ante enfermedades neurodegenerativas.

Según un estudio de la Universidad de California en los Estados Unidos, “caminar, bailar o practicar jardinería puede bastar para reducir en hasta un 50 % el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer”, detalla el portal de la entidad.

Los resultados de este análisis se obtuvieron mediante la comparación de la cantidad de ejercicio que hace una persona y el volumen del cerebro. Siendo así, el estudio concluyo que quienes realizan más actividad física tenían un volumen superior de este órgano vital.

No solo lo ha demostrado así este trabajo. Hay varias investigaciones que han llegado a conclusiones similares, indicando que hacer ejercicio moderadamente puede ser bondadoso para el organismo, en especial para el cerebro. De acuerdo con señalado por el portal Salud180, algunos especialistas sugieren caminar por lo menos diez kilómetros al día para optimizar las funciones cerebrales, como el razonamiento, el pensamiento y la memoria.

“Los ancianos con DCL y Alzheimer que caminaron al menos 20 minutos diarios durante toda la semana mostraron un deterioro mental más lento y menos pérdida de memoria, en comparación con los que no caminaban”, explicaron desde el mencionado portal.

Esto se justifica en que realizar ejercicio puede favorecer la estimulación de la sangre, la oxigenación del cuerpo y el fortalecimiento de la estructura ósea y muscular. Para quienes no son amantes de los deportes o del gimnasio, existen alternativas como el baile, el ciclismo, la jardinería y otra serie de tareas que requieran movilidad.

Igual de esencial resulta tener una alimentación saludable y seguir las recomendaciones que entreguen los médicos de cabecera con relación al perfil de cada paciente para mejorar el bienestar físico y emocional.