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Alzhéimer: las vitaminas que ayudan a combatir la enfermedad y mejorar la memoria

El deterioro de las funciones cerebrales es una de las consecuencias más claras de este transtorno cerebral.


Durante el envejecimiento, es natural que los órganos empiecen a deteriorarse y a ralentizar su desempeño, en algunas personas más que en otras. Esto está determinado, en ocasiones, por los hábitos que se hayan tenido a lo largo de la vida, así como a los cuidados que tengan conforme se va entrando a la vejez.

A dicha edad preocupa el desarrollo de enfermedades graves que puedan tener un gran impacto en el bienestar físico y emocional en esos años, en los que se desea disfrutar de tiempo de calidad junto a los más allegados. Entre las afecciones que pueden condicionar el estado de salud se encuentra el alzhéimer, el tipo más frecuente de demencia y cuyo avance genera una pérdida significativa de las funciones cerebrales.

De acuerdo con la Asociación del Alzhéimer, una de las características que dotan de complejidad a esta enfermedad es que se desarrolla de manera progresiva y puede ser detectada en una etapa avanzada. Tampoco se comprende del todo, aunque hay investigaciones que siguen ahondando en el tema, cuál es el origen de este daño en el sistema que dirige todo el organismo. Por tanto, hoy continúa siendo una condición sin cura.

Lo único que se puede garantizar durante las distintas etapas del alzhéimer es que el paciente esté lo más cómodo posible y en un entorno que no le produzca intranquilidad y exacerbe los síntomas.

De acuerdo con lo mencionado por la entidad, este trastorno termina por degenerar la capacidad de razonar lógicamente, altera la personalidad del individuo e inhibe funciones como la memoria y la concentración.

¿Es posible prevenir el alzhéimer?

No existe una fórmula que pueda prevenir el desarrollo de este tipo de demencia. Sin embargo, sí se puede proteger la salud del cerebro y combatir el daño que pueda incrementar los factores de riesgo para que aparezcan enfermedades neurodegenerativas.

La entidad Mayo Clinic lo explica con claridad: “Los estudios poblacionales sugieren que los factores relacionados con una buena salud general pueden también reducir el riesgo de demencia y deterioro cognitivo”. Por ello, durante la edad adulta, e inclusive desde más temprano, se les recomienda a las personas tener un estilo de vida sano, que propenda por mantener el bienestar del organismo.

En esta tarea es fundamental la ingesta de nutrientes esenciales que favorezcan la salud del cuerpo humano. Entre estos, algunas vitaminas son reconocidas por su efecto positivo para cuidar el cerebro y contribuir a mejorar las funciones de este sistema complejo.

Los autores del estudio indicaron que "dormir la siesta dos horas al día aumentaba el riesgo de deterioro cognitivo". Foto: Getty images.
En esta tarea es fundamental la ingesta de nutrientes esenciales que favorezcan la salud del cuerpo humano. Entre estos, algunas vitaminas son reconocidas por su efecto positivo para cuidar el cerebro y contribuir a mejorar las funciones de este sistema complejo. Foto: Getty images. - Foto: Foto: Getty images.

Un artículo del referido portal indica que hay investigaciones que han tratado de encontrar la relación de la vitamina D y el desarrollo del alzhéimer, algunos de estos trabajos con resultados que evidencian que la deficiencia de este compuesto era común entre personas con probabilidades de padecer de demencia. Aunque se debe profundizar más en estas conclusiones, lo cierto es que esta vitamina juega un rol fundamental en el cuerpo.

De acuerdo con la Oficina de Suplementos Dietéticos de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, la vitamina D es crucial para la estructura muscular y ósea, pero además “los músculos la necesitan para el movimiento y los nervios para transmitir mensajes entre el cerebro y otras partes del cuerpo”, indica la entidad. Por lo que su consumo es necesario para el organismo. Se puede encontrar en alimentos como la leche, los pescados grasos y algunos cereales, también se obtiene por medio de la luz solar.

A esta se suman las vitaminas del complejo B, que cumplen diversas funciones en el cuerpo. Según el portal Know Alzheimer, el déficit de vitamina B6 y B12 puede deteriorar la función cognitiva. La Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos indica que se puede consumir este grupo vitamínico mediante el pescado, el pollo, los huevos, la carne de res, los vegetales de hoja verde, algunos granos y los lácteos.

Adicionalmente, hay estudios que apuntan a que la vitamina C puede tener un efecto positivo en la prevención del desarrollo del alzhéimer, así lo referencia la organización Hipocampo. Como precisa la Oficina de Suplementos Dietéticos, este nutriente se destaca por su acción antioxidante que combate el daño celular que provocan los radicales libres. Lo anterior puede favorecer la salud del cerebro. Esta se obtiene principalmente por medio de las frutas, en especial las cítricas, y las verduras.