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Esto costará viajar al espacio en ‘Neptune’, la futurista cápsula para turistas

Los viajeros podrán tener vistas panorámicas de 360 grados.


Space Perspective, compañía fabricante de componentes de aviación y aeroespaciales, presentó recientemente su nave espacial Neptune. Se trata de una cápsula presurizada que llevará turistas al borde del espacio.

En cuanto a la producción de esta nave, se indicó que se desarrolla en el Centro Espacial Kennedy, ubicado en Florida, en Estados Unidos, y desde ya hay quienes quieren viajar a bordo de esta.

Por lo tanto, Space Perspective actualmente acepta reservas para 2025 y más allá, y los boletos tienen un valor por persona de 125.000 dólares, es decir, en estos momentos, quinientos veintinueve millones trescientos doce mil quinientos pesos colombianos.

En cuanto a los detalles de la cápsula en su interior, se ha indicado que cuenta con iluminación ambiental personalizada, asientos de cubo, un bar y un baño.

También permitirá a los turistas tener vistas panorámicas de 360 grados para ver claramente la curvatura de la Tierra y la oscuridad del espacio.

Como dato importante, cada vuelo tendrá capacidad para transportar ocho pasajeros y tomará cerca de seis horas desde el despegue hasta el aterrizaje.

Además, se indicó que será impulsada por un ‘SpaceBalloon’ de alto rendimiento sin la necesidad de combustible para cohetes o fuerzas G y alcanzará una altitud de 30 km sobre la superficie de la Tierra

El creciente tráfico espacial, nueva amenaza para la capa de ozono

Un nuevo estudio de la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) de Estados Unidos, afirma que los motores de cohetes que queman queroseno, ampliamente utilizados por la industria mundial de lanzamientos, emiten gases de escape que contienen carbono negro, u hollín, directamente a la estratosfera.

Estas emisiones terminan en la capa de ozono que protege a todos los seres vivos de la Tierra de los impactos nocivos de la radiación ultravioleta, que incluyen el cáncer de piel e inmunodepresión en humanos, así como alteraciones en la agricultura y los ecosistemas.

Según el nuevo estudio, publicado en el Journal of Geophysical Research: Atmospheres, un aumento de diez veces en los lanzamientos alimentados con hidrocarburos dañaría la capa de ozono y cambiaría patrones de circulación atmosférica.

“Necesitamos aprender más sobre el impacto potencial de los motores que queman hidrocarburos en la estratosfera y en el clima en la superficie de la Tierra”, dijo en un comunicado el autor principal del estudio, Christopher Maloney, científico investigador de CIRES que trabaja en el Laboratorio de Ciencias Químicas de la NOAA.

“Con más investigación, deberíamos poder comprender mejor los impactos relativos de los diferentes tipos de cohetes en el clima y el ozono”, agregó.

Las tasas de lanzamiento se han más que triplicado en las últimas décadas, dijo Maloney, y se prevé un crecimiento acelerado en las próximas décadas. Los cohetes son la única fuente directa de contaminación por aerosoles producidos por el hombre sobre la troposfera, la región más baja de la atmósfera, que se extiende a una altura de aproximadamente cuatro a seis millas sobre la superficie de la Tierra.

El equipo de investigación utilizó un modelo climático para simular el impacto de aproximadamente 10.000 toneladas métricas de contaminación por hollín inyectadas en la estratosfera sobre el hemisferio norte cada año durante 50 años.

Actualmente, se emiten anualmente unas 1.000 toneladas de hollín de cohetes. Los investigadores advierten que no se conocen bien las cantidades exactas de hollín emitidas por los diferentes motores alimentados con hidrocarburos que se utilizan en todo el mundo.

Los investigadores encontraron que este nivel de actividad aumentaría las temperaturas anuales en la estratosfera entre 0,5 y 2 grados Celsius, lo que cambiaría los patrones de circulación global al reducir la velocidad de las corrientes en chorro subtropicales hasta en un 3,5 %, y debilitando la circulación de vuelco estratosférica.

El ozono estratosférico está fuertemente influenciado por la temperatura y la circulación atmosférica, señaló el coautor Robert Portmann, físico investigador del Laboratorio de Ciencias Químicas.