Estrés
El estrés puede derivar en mucho más que un simple dolor de cabeza. - Foto: Getty Images

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Estrés: ¿cómo afecta la salud del sistema digestivo?

Los episodios frecuentes de estrés pueden resultar nocivos para la salud.

Sentirse estresado es un escenario común para varias personas y su origen corresponde a causas que pueden incluir, por ejemplo, aspectos de la vida laboral, personal o académica.

De acuerdo con información de la enciclopedia médica MedlinePlus, el estrés es un sentimiento de tensión física o emocional que puede provenir de cualquier situación o pensamiento capaz de motivar nervios, frustración o enojo en la persona.

“El estrés es la reacción de su cuerpo a un desafío o demanda. En pequeños episodios el estrés puede ser positivo, como cuando le ayuda a evitar el peligro o cumplir con una fecha límite. Pero cuando el estrés dura mucho tiempo, puede dañar su salud”, precisa el citado portal.

En ese sentido, es importante presar atención a los síntomas asociados al estrés, como el dolor de cabeza o la sensación de incomodidad tanto física como emocional. No obstante, esta condición también puede derivar en:

  • Diarrea o estreñimiento.
  • Mala memoria.
  • Dolores y achaques frecuentes.
  • Falta de energía o concentración.
  • Problemas sexuales.
  • Cuello o mandíbula rígidos.
  • Cansancio.
  • Problemas para dormir o dormir demasiado.
  • Malestar de estómago.
  • Pérdida o aumento de peso.

De igual manera, es pertinente tener en cuenta que el estrés puede ser agudo (de corto plazo) o crónico (prolongado). En caso de que se presente este último, el riesgo de sufrir complicaciones de salud aumenta sustancialmente.

Dicho esto, los más recomendable es acudir a un profesional de la salud para evaluar el caso y establecer el tratamiento adecuado.

Efectos del estrés en el sistema digestivo

A nivel general, el estrés puede derivar en síntomas como sensaciones de pánico (vértigo, respiración rápida o latidos cardíacos acelerados). Sin embargo, cuando se vuelve crónico, las complicaciones son mayores.

Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés), abordan puntualmente algunos efectos sobre el sistema digestivo. De acuerdo con la Dra. Lin Chang, experta en gastroenterología de la Universidad de California en Los Ángeles, el manejo del estrés puede afectar la salud intestinal.

“Veo muchos problemas gastrointestinales relacionados con el estilo de vida, y con frecuencia no hay una manera rápida de solucionarlos. En general, las personas se sienten mejor cuando siguen una rutina más organizada, llevan una dieta saludable y comen porciones más pequeñas con más frecuencia, hacen algo de ejercicio y duermen lo suficiente”, detalló la experta.

De hecho, el portal web Arkopharma menciona que el estrés puede dar paso a complicaciones como alteraciones en la motilidad intestinal, cambios en las secreciones digestivas, disminución del flujo sanguíneo en la mucosa desequilibrio de la flora intestinal, entre otros.

Por su parte, Chang anota que los episodios de estrés también pueden tener relación con el síndrome del intestino irritable. “Sin embargo, este mayor riesgo de síndrome del intestino irritable se reducía cuando las personas hablaban con alguien de confianza sobre el estrés que experimentaban (...). Encontrar maneras saludables de manejar el estrés es importante para la salud gastrointestinal y para la salud general”, enfatizó.

En ese orden de ideas, para cuidar la salud del aparato digestivo, los expertos recomiendan llevar una dieta saludable, además, incluir alimentos ricos en fibra. También se aconseja priorizar el consumo de frutas y verduras.

MedlinePlus complementa con un listado de alimentos que son buena fuente de fibra, de manera que su consumo resulta beneficioso para el sistema digestivo:

  • Cereales.
  • Fríjoles y arvejas secas.
  • Frutas.
  • Verduras.
  • Granos integrales.

Así mismo, sostiene que el consumo de fibra vegetal puede ayudar a controlar el peso. Además, este nutriente también ayuda a la digestión y a prevenir el estreñimiento. En algunos casos, la fibra se utiliza para el tratamiento de afecciones como diverticulosis, diabetes y cardiopatía.