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Glucosa alta: tres síntomas que pueden indicar que se padece de diabetes

La diabetes puede generar graves daños en distintos órganos y sistemas del cuerpo, sobre todo en los nervios, los vasos sanguíneos y los riñones.


El nivel alto de azúcar en la sangre (glucosa) se presenta cuando el cuerpo no puede transportar esta sustancia de manera eficaz a las células, que se encargan de convertirla en energía.

Cuando esta situación se presenta, la persona está expuesta a padecer de diabetes, una enfermedad crónica que se da cuando el páncreas no secreta suficiente insulina o cuando el organismo no utiliza eficazmente la que produce.

La insulina, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es una hormona que regula la concentración de glucosa en la sangre, es decir, la glucemia. Un efecto común de la diabetes no controlada es la hiperglucemia (es decir, la glucemia elevada), que con el tiempo puede generar graves daños en distintos órganos y sistemas del cuerpo, sobre todo los nervios y los vasos sanguíneos, así como en los riñones.

De acuerdo con la OMS, los adultos con diabetes tienen un riesgo entre dos y tres veces mayor de sufrir un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular.

De igual forma, las neuropatías, que son las lesiones del tejido nervioso que se presentan como consecuencia de la enfermedad en los pies, combinadas con la reducción del flujo sanguíneo, elevan la probabilidad de sufrir úlceras e infecciones que, en última instancia, derivan en la amputación de la extremidad.

Otra de las consecuencias de esta afección es la retinopatía diabética, la cual puede ocasionar ceguera como resultado del daño de los capilares de la retina acumulado a lo largo del tiempo. Y como si fuera poco, la diabetes es una las principales causas de la insuficiencia renal.

Ante las graves afecciones que genera esta enfermedad es importante estar atentos a posibles señales que indiquen que los niveles de glucosa están elevados. El instituto de investigación Mayo Clinic indica que los síntomas de la diabetes varían dependiendo de que tan alta está la glucosa.

“Es posible que algunas personas, en especial las que padecen prediabetes o diabetes tipo 2, no experimenten síntomas. En el caso de la diabetes tipo 1, los síntomas tienden a aparecer rápido y a ser más intensos”, precisa esta institución.

En un artículo publicado en el medio digital Business Insider, el doctor Orville Kolterman, destaca los primeros síntomas conocidos como las ‘3 P’: Poliuria, que es como se le conoce a la producción excesiva de orina; polidipsia, término médico para el aumento anormal de la sed, y polifagia, que es el padecimiento de hambre excesiva.

La producción excesiva de orina se registra porque cuando los niveles de azúcar en la sangre son altos, los riñones trabajan para que estos excesos se eliminen. De acuerdo con los expertos, si una persona dobla la cantidad de veces que en condiciones normales va a al baño, lo mejor es que consulte con el médico, pues no se trata de una situación normal.

Por otro lado, según Business Insider, muchas personas con la glucosa alta presentan sed excesiva y deben tomar suficiente líquido para hacerle frente a la situación. Sin embargo, si consumen bebidas dulces, esto puede empeorar la afección debido a que este tipo de líquidos hacen que la persona orine más, por lo que puede derivar en síntomas de deshidratación, como la boca seca o una visión borrosa.

En cuanto al hambre en exceso, es una señal que se puede presentar porque el cuerpo no está segregando suficiente insulina o no la está utilizando bien, lo que hace que el organismo no reciba la energía que requiere debido a que el azúcar se queda en la sangre y no pasa a las células que son las encargadas de transformarlo en energía.

Otras señales

Otros síntomas que puede presentar una persona que tenga altos sus niveles de glucosa son, según Mayo Clinic:

- Pérdida de peso sin causa aparente

- Presencia de cetonas en la orina (las cetonas son un subproducto de la descomposición de músculo y grasa que ocurre cuando no hay suficiente insulina disponible)

- Fatiga

- Irritabilidad

- Visión borrosa

- Llagas que tardan en cicatrizar

- Infecciones frecuentes, como infecciones en las encías o en la piel, e infecciones vaginales