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¿Por qué no se adelgaza, a pesar de hacer mucho ejercicio?

La fórmula clave para bajar de peso es realizar actividad física y tener buenos hábitos alimenticios.


La actividad física regular es importante para tener una buena salud, en especial si está intentando bajar de peso o mantenerse en uno saludable.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), de Estados Unidos, la mayor parte del peso se pierde al comer menor cantidad de calorías. Sin embargo, la evidencia muestra que la única manera de mantenerse es realizar ejercicio de forma permanente.

Los malos hábitos alimenticios y la vida sedentaria hacen que miles de personas padezcan sobrepeso y obesidad, condiciones que ya son consideradas una enfermedad por el riesgo que implican.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año mueren en el mundo más de 2,8 millones de personas por problemas relacionados con sobrepeso u obesidad, como fallo hepático, diabetes tipo 2, apnea del sueño, depresión, afecciones musculoesqueléticas y ansiedad.

Cuando una persona toma la decisión de bajar de peso, la mejor fórmula para lograrlo es hacer ejercicio y mejorar los hábitos alimenticios. Sin embargo, no es un propósito fácil de alcanzar. Muchas veces hay quienes hacen mucho ejercicio, pero los números en la báscula no bajan.

Si bien parece una contradicción, es posible que esto ocurra especialmente en las primeras semanas, precisa un artículo publicado en el portal especializado en temas de fitness y bienestar Vitónica, de España. Detrás de esta situación puede haber varios factores.

Según información del portal Sport, de España, por ejemplo, es posible que la actividad realizada sea excesivamente suave y que el esfuerzo hecho no aumente de forma significativa el gasto energético, como podría ocurrir en sesiones de pilates, yoga, gimnasia o caminatas muy poco exigentes.

También es común que el ejercicio despierte el apetito y, si bien no le ocurre a todo el mundo, es probable que para algunas personas genere ansiedad por comer más.

Otra situación habitual, y totalmente contraproducente, es que la práctica del ejercicio se tome como una excusa o un atenuante para comer mayores cantidades o darse el capricho de ingerir o beber alguna tentación.

Según Vitónica, es un error muy usual pensar que simplemente haciendo ejercicio la persona va a adelgazar, pero la verdad es que, si no cuida lo que se come, la actividad física, por fuerte que sea, no será suficiente.

Mucho estrés

El estrés también juega en contra del deseo de bajar de peso. El motivo principal es que una de las consecuencias del estrés es hacer que las personas quieran ingerir comidas con un mayor contenido de azúcar como forma de recompensa para calmarse.

Adicionalmente, cuando una persona está estresada puede sufrir de insomnio, lo que a su vez puede llevar a engordar. La falta de sueño afecta la producción de las hormonas que ayudan a sentir saciedad, por lo que se puede aumentar la ingesta de comida y subir de peso.

Obesidad
La actividad física debe ser suficiente para que ayude en el propósito de bajar de peso. - Foto: Getty Images/iStockphoto

Los expertos aseguran que dormir poco o mal puede ser un motivo por el que no se consigue bajar de peso. Durante el descanso, el cuerpo libera hormonas que controlan el apetito y el gasto energético. Cuando una persona duerme el tiempo suficiente, mantiene el equilibrio entre la grelina (hormona que genera sensación de estómago vacío) y la leptina (hormona que inhibe la sensación de hambre), precisa el portal Saber Vivir TV.

La falta de sueño hace que aumente la concentración de grelina y que disminuya la de leptina, lo que trae como consecuencia que el cuerpo sienta hambre.

Metabolismo lento

Algunas personas tienen más dificultades para adelgazar que otras porque su metabolismo es más lento. El metabolismo se conoce como la serie de reacciones químicas que lleva a cabo el cuerpo para realizar sus tareas, especialmente las que extraen la energía de los alimentos que se ingieren.

Todos los individuos hacen las mismas reacciones, pero en algunas personas, estas son más rápidas, eficientes y queman más calorías, mientras que en otras, queman menos. Por eso, comiendo lo mismo, unas personas engordan y otras no, así se haga ejercicio suficiente.

Falta de hidratación

Por último, no beber suficiente líquido también puede afectar. Hidratarse bien es parte de una rutina saludable, pero también puede ayudar a perder peso. Según Vitónica, es frecuente que las personas confundan la sed con el hambre y comen, cuando en realidad lo que el cuerpo requería era beber.

Beber un vaso de agua grande antes de las comidas ayuda a sentirse saciado, reduciendo el número de calorías. “Además, parece que beber agua influye en el metabolismo, de forma que se quema entre un 24 % y un 35 % más de calorías”, concluye.