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Suicidio: cinco preguntas que pueden salvar vidas

Este problema de salud pública registró un pico en los últimos diez años en el país, con 2.350 víctimas, de acuerdo con cifras preliminares de Medicina Legal.


La Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertó en los últimos meses que la emergencia sanitaria por la covid-19 exacerbó los factores de riesgo asociados a la conducta suicida, un comportamiento que está marcado principalmente en los jóvenes, grupo en que la prevalencia de ansiedad y depresión se duplicó en comparación con otros grupos de edad.

Frente a este escenario, el Ministerio de Salud informó a través de un comunicado que publicó en su momento en su Repositorio Institucional Digital la Estrategia Nacional para la Prevención de la Conducta Suicida en Colombia, y este año invita a territorios y ciudadanos a fortalecer su vigilancia y pedagogía para hablar más abiertamente del tema.

“Estamos viendo que el suicidio es un problema de salud pública cada día más urgente y su prevención debe ser prioridad nacional, por eso invito a familiares y redes de apoyo a estar atentos a las señales de alerta para prevenir a tiempo desenlaces fatales. Asimismo, a alcaldes, gobernadores e instituciones prestadoras de servicios de salud a fortalecer los ejercicios de pedagogía”, aseguró Nubia Bautista, subdirectora de Enfermedades No Transmisibles del Ministerio de Salud y Protección Social.

Factores de riesgo

El Ministerio de Salud también detalló que, de acuerdo con los datos arrojados por la Encuesta Nacional de Salud Mental (ENSM), en Colombia el principal factor de riesgo de suicidio en niños de 5 a 14 años son los antecedentes de trastorno psiquiátrico. Adicionalmente, los factores desencadenantes en esta población son las dificultades escolares y el maltrato físico, psicológico o sexual.

En menores de edad el suicidio es la consecuencia más grave de un trastorno depresivo, al cual se le asocian detonantes como peleas con los padres, separación, rompimiento con la pareja, cambio de vivienda, suicidios de terceros, estigma y discriminación por identidad de género, por pertenencia étnica, entre otros”, explicó Bautista.

En los jóvenes y adultos, el mayor factor de riesgo es la ideación suicida persistente, seguido por los antecedentes psiquiátricos. El mayor factor desencadenante, según la encuesta, es el conflicto de pareja o expareja y los problemas económicos.

Finalmente, los datos mostraron que en los adultos mayores los principales factores de riesgo son los antecedentes psiquiátricos, específicamente, el trastorno depresivo. En cuanto a los mayores factores desencadenantes en este grupo, se encuentra la presencia de enfermedad crónica dolorosa o discapacitante, seguido de problemas económicos.

“Los factores asociados aquí es ser mayor de 45 años, la impulsividad, los eventos vitales adversos, el género masculino, ser viudo, separado o divorciado, vivir solo o sola, el desempleo, la jubilación; los antecedentes familiares de suicidio, intentos previos, contar con mala salud física, tener armas de fuego en casa, o padecer un trastorno mental”, agregó la subdirectora.

Depresión infantil - Foto de referencia
Según el Ministerio de Salud, en menores de edad el suicidio es la consecuencia más grave de un trastorno depresivo, al cual se le asocian detonantes como peleas con los padres y separación. - Foto: Getty Images/iStockphoto

Preguntas que salvan vidas

Puede parecer que es poco o muy difícil lo que se puede hacer por las personas que contemplan el suicidio. Y aunque no hay fórmula específica para prevenirlo, la empatía, la compasión, preocupación genuina, conocer los recursos disponibles y el deseo de ayudar son la clave para salvar una vida, explica la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Esta guía básica de preguntas pueden servir para orientar para ayudar a una persona cuando detecta pensamientos suicidas, afirma el Ministerio de Salud de Colombia:

1. ¿Has pensado suicidarte?: Preguntar sobre el suicidio es una forma de demostrar a las personas que hay disposición a hablar sobre el tema de forma comprensiva y libre. Es un mito que hablar de suicidio provoca que las personas vulnerables contemplen esa alternativa o la ejecuten.

2. ¿Quieres hablar?: Preguntar es un compromiso franco para escuchar y estar presente para la persona que contempla el suicidio, para entender su sufrimiento y abre una oportunidad para orientar la atención de la persona vulnerable en sus propios motivos para vivir. Para escuchar, es importante que deje de lado sus prejuicios y permita que la persona exprese sus propios motivos, sin que quien escucha trate de imponer los suyos.

3. ¿Puedo acompañarte?: Ofrecer compañía a la persona que contempla el suicidio es una forma de garantizar su seguridad y evitar que acceda a medios letales. El ofrecimiento de compañía no implica que deba estar de forma presencial, puede acompañar a la persona vulnerable por medio telefónico o a través de medios virtuales, lo importante es que la persona se sienta escuchada y se le manifieste un interés genuino por su vida, sin juicios ni imposiciones.

4. ¿Quieres recibir ayuda?: Propiciar el acceso a ayuda profesional para afrontar la situación de crisis que le genera sufrimiento a una persona que contempla el suicidio, es de suma importancia para que la persona logre restablecer su equilibrio emocional, resolver de forma integral la situación de crisis que origina sufrimiento y procurar la salud integral a futuro. Para esto, es importante conocer los servicios disponibles en Colombia para ayudar a las personas con conducta suicida.

5. ¿Cómo te has sentido?: Hacer seguimiento a la persona con ideación suicida es una muestra importante de interés genuino en su bienestar, es una forma de demostrar que cuenta con apoyo de forma constante para expresarse y para hacerle frente a sus problemas. En situaciones de crisis y después de ellas, las personas tienen una importante necesidad de sentirse comprendidas, aceptadas y apoyadas.