coronavirus

Pandemia incrementó los índices de depresión en trabajadores de la salud

Un análisis de la OMS determinó que el virus no solo ha ocasionado millones de muertes, sino que generó una “sobrecarga asistencial en los sistemas de salud”.


La Organización Mundial de la Salud (OMS) llevó a cabo el Health care workers Study (HEROES), el cual es un “estudio multicéntrico de cohorte prospectivo que evalúa el impacto de la pandemia de la covid-19″ en la salud mental de los trabajadores de los servicios de salud en 26 países de cuatro continentes, de los cuales 11 corresponden a países de las américas.

Allí se busca determinar cómo se ve afectada la salud mental de estos funcionarios por una serie de factores a distintos niveles que pudieran estar interrelacionados: individual, familiar, laboral y social.

Así las cosas, el informe concluye que en varios países de la región existen elevadas tasas de síntomas depresivos, ideación suicida y malestar psicológico.

La OMS determinó que el nuevo coronavirus no solo ha sido el responsable de millones de muertes en el mundo, sino que ha generado una importante sobrecarga asistencial en los sistemas de salud. Todo ello ha afectado la salud mental del personal de salud.

También se registró un aumento en la proporción de malestar psicológico, síntomas depresivos e ideación suicida que, en algunos de los países en que existen mediciones previas comparables, son mayores que los de población general y que los niveles existentes antes de la pandemia.

Evidenció las amplias brechas que hay entre la disponibilidad y el acceso a los cuidados de salud mental del personal de salud. “Se deben realizar esfuerzos para reducirlas, adaptando las intervenciones y los servicios disponibles a sus necesidades específicas, incluidas las relacionadas con preocupaciones con respecto a la confidencialidad de las intervenciones”, advirtió el estudio.

Habló sobre la probabilidad de que estos problemas de salud mental que ha dejado la pandemia como consecuencia sean sostenidos en el tiempo. Por esto, es vital realizar seguimiento de su evolución y adoptar medidas dirigidas a abordar tanto sus factores de riesgo como sus consecuencias.

Por esto, la entidad emitió una serie de recomendaciones:

1. La aproximación a los problemas de salud mental del personal de salud durante la pandemia debe ser consistente con la guía del IASC (62), en el sentido de establecer un continuo de intervenciones desde una base de servicios esenciales, seguidos de apoyos a las comunidades y familias, y finalmente a los servicios especializados en salud mental.

2. Uno de los elementos que, según los datos del estudio, se asocia a mejores resultados en indicadores de salud mental es la confianza en el manejo de la pandemia por parte del gobierno. Por ello, es fundamental que su abordaje se base en la evidencia y en el diálogo permanente con las organizaciones científicas y gremiales del personal de salud.

3. Uno de los principios orientadores del abordaje de los problemas de salud mental en los equipos de salud debe ser un enfoque de equidad de género que considere las desigualdades en este ámbito, y adapte las políticas y las intervenciones a las consideraciones que dicha perspectiva implica.

4. En cuanto a las medidas de apoyo psicosocial al personal de salud, es relevante considerar las necesidades de apoyo para el cuidado de las niñas y los niños, las personas mayores y las personas en situación de discapacidad.

5. Es fundamental garantizar unas condiciones laborales adecuadas y realizar una planificación en el ámbito del personal que permita evitar la sobrecarga laboral, y que la adaptación de las funciones se realice en forma dialogada. También se deben otorgar remuneraciones dignas, condiciones contractuales estables y promover el apoyo social en el lugar de trabajo.

6. En el ámbito de la gestión de las redes de salud, es importante que, en todos los niveles de atención, los gestores y directivos reciban formación sobre los lineamientos que deben seguir para proteger la salud mental del personal de salud.

7. A nivel de las instituciones de salud, es necesario incorporar medidas de apoyo a la comunicación entre equipos de salud, pacientes y familias, así como desarrollar intervenciones de psicoeducación y promoción de la salud mental dirigidas al personal, entre ellas el apoyo en la toma de decisiones difíciles.

8. En el plano de las intervenciones especializadas de salud mental, además de la disponibilidad de servicios de salud mental, se deben realizar esfuerzos que permitan sortear las diversas barreras que puede encontrar el personal de salud para acceder a dicha atención, entre ellas las preocupaciones respecto de la privacidad, desarrollando estrategias para adaptarse a sus necesidades específicas. Existe una brecha entre quienes requieren esta atención y el personal de salud que efectivamente accede a cuidados de salud mental, y se deben tomar medidas específicas para reducirla.

9. Las medidas para la protección de la salud mental del personal de salud, implementadas a distintos niveles, tanto de gobierno como de los sistemas de salud y de instituciones particulares, deben mantenerse más allá de los periodos más álgidos de la pandemia en los países, puesto que es probable que sus efectos sean sostenidos.

10. Los gobiernos deben promover la investigación sobre la salud mental del personal de salud, e incluir en ella el diseño y evaluación de intervenciones efectivas para protegerla.