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Así avanza la descontaminación del río Bogotá

La Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, EAAB, tiene el reto de garantizar el suministro de agua, limpiar el río Bogotá y mantener un equilibrio en sus finanzas. Esta es su estrategia.


Hace un siglo, Bogotá sufrió los efectos de la gripe española, que cobró la vida de más de 50 millones de personas en el mundo. En 2020, cuando el planeta vuelve a padecer una pandemia, la ciudad también se ha visto severamente castigada. Pero a diferencia de la anterior, la capital tiene hoy una gran ventaja: los habitantes pueden abrir el grifo y disfrutar de agua limpia y disponible todo el tiempo.

A veces los bogotanos no valoran la importancia de este servicio, pues dan por descontado el acceso permanente al agua potable. Garantizar ese suministro, así como contar con una amplia red de tuberías para conducir las aguas servidas y las aguas lluvias, conforma uno de los mayores avances de la ingeniería en el último siglo en la ciudad.

Sin embargo, para la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), el trabajo nunca termina. La empresa, identificada en su logo con la rana sabanera, se prepara para dar un nuevo salto en innovación y afrontar uno de sus retos y obligaciones más exigentes. Se trata de descontaminar el río Bogotá, convertido en la cloaca de más de 10 millones de personas y miles de industrias. Ese hito marcará un antes y un después para la capital y para esta empresa de 3.183 empleados, dirigida actualmente por Cristina Arango.

El proceso abarca tres grandes obras y proyectos en ejecución. Aún está lejos la posibilidad de pescar en sus aguas, pero los planes e inversiones previstos generan un moderado optimismo.

La obra más avanzada consiste en la ampliación de la planta Salitre. Se trata de un proyecto de 487 millones de dólares que desde el mes próximo comienza su proceso de arranque. En cuanto a la línea de tratamiento de aguas, habrá un periodo de cinco o seis meses de trabajo compartido con la Corporación Autónoma Regional (CAR), entidad que construyó la ampliación.

Una vez habilitado ese sistema y el de tratamiento de lodos, en septiembre de 2021, la planta procesará el 30 por ciento de las aguas residuales de la ciudad. Pasará de tratar 4 metros cúbicos por segundo a 7,1.

Red de la EAAB

Es un avance importante pero claramente insuficiente. Para descontaminar el otro 70 por ciento, es necesario construir una nueva planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR) mucho más grande.

La buena noticia es que la inversión, de 4,5 billones de pesos, ya fue apropiada por el Distrito Capital (1,4 billones), la CAR (1,5 billones), la Gobernación de Cundinamarca (48.000 millones) y el Acueducto de Bogotá (1,5 billones de pesos).

Una vez terminada la nueva planta, bautizada Canoas, procesará y limpiará 16 metros cúbicos por segundo, es decir, el 70 por ciento de lo que expulsa Bogotá y todo lo generado en Soacha.

Los diseños de Canoas ya están en fase final, pero solo radicarán la solicitud de licencia ambiental en octubre, por lo que abrirán la licitación en 2021.

La EAAB adelanta otra gran obra para descontaminar el río: la estación elevadora de Canoas. Se trata de un gran pozo por donde subirá el agua tratada en la PTAR del mismo nombre. En este caso, están terminando los diseños y prevén que el pozo y la bomba estén concluidos a finales de 2021. Así las cosas, habrá que esperar cinco o seis años más para ir a pescar en el río Bogotá.

La capital ha esperado estos proyectos por décadas. Por eso es una gran señal que la empresa goce en este momento de buena salud financiera. Ese es un buen punto de partida para los retos que vienen.

Y esto coincide con uno de los avances más importantes de los últimos años en varias entidades del Distrito: reducir la diferencia de oportunidades entre hombres y mujeres. Es claro que en Colombia persiste un desbalance en este frente, que parece menor en el sector público y más evidente en el privado.

“Las mujeres aportamos de manera diferente y tenemos una visión distinta de hacer las cosas que les aportan a las organizaciones y generan valor. Ahora, no es solo ser mujer lo que te hace un buen gerente o buen líder, se requiere tener experiencia, valores y educación, entre otros”, dice Arango.

Gerente de la EAAB, Cristina Arango

Las mujeres asumen una variedad de roles en los entornos laboral, familiar y personal, lo que contribuye a que asuman liderazgos distintos a los que la sociedad está acostumbrada. Sin embargo, también les ha tocado más duro llegar a donde están, “Y eso contribuye en la formación del carácter”, reconoce.

El arribo de Arango a la EAAB, en enero pasado, coincidió con los buenos resultados de 2019, cuando tuvo utilidades operacionales de 860.959 millones de pesos y utilidad neta de 463.573 millones. El ebitda llegó a 1,073 billones, y los ingresos operacionales ascendieron a 1,9 billones de pesos. De ellos, 1 billón corresponden a ingresos por acueducto y 900.000 millones por alcantarillado.

En general, 2019 fue un buen año para la compañía. Para 2020 el balance varió un poco por los efectos de la pandemia, aunque no como para arriesgar la sostenibilidad de la empresa. Durante la cuarentena el consumo cayó 10 por ciento debido a la parálisis en sectores de comercio e industria. Sin embargo, el residencial creció 10 por ciento.

La compañía anunció que cubrirá por medio de las tarifas los incrementos presentados durante la cuarentena a los usuarios más vulnerables. Eso quiere decir que, para quien consumía 5 metros cúbicos antes y el recibo le subió en 2 metros cúbicos, la EAAB cubrirá esa diferencia.

Ello representará un mayor esfuerzo económico para la empresa, teniendo en cuenta que los pagos de factura de industria y comercio ayudaban a subsidiar a los estratos bajos. Esto puede representar unos 40.000 millones de pesos adicionales, explica la gerente.

De ahí que hace unas semanas la entidad decidió fortalecer el patrimonio con una capitalización por 365.000 millones de pesos. Con esta medida estratégica, la compañía mantendrá un buen perfil financiero y de deuda, de cara a las licitaciones billonarias que vienen. Las deudas financieras ascienden a 136.000 millones de pesos, que equivalen al 2 por ciento de los pasivos.

Esta década será fundamental para la EAAB. En ella se sabrá si pudo saldar parte de la deuda ambiental de los bogotanos y de muchos cundinamarqueses con el río de la ciudad. 

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