El cantante puertorriqueño Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido artísticamente como Bad Bunny, protagonizó una sesión fotográfica para Dogue, la edición de la revista Vogue dedicada al mundo de los perros, con su inseparable Sansa Martínez Berlingeri, su beagle de cuatro años.
La producción tuvo lugar pocos días después de que el artista terminara su gira Debí Tirar Más Fotos World Tour, la cual se extendió durante ocho meses y finalizó a finales de julio.
Para la sesión, en la que el cantante y su querida mascota son portada de la mencionada publicación, un restaurante de Puerto Rico fue convertido en un elegante bistró italiano, escenario en el que Bad Bunny y su peluda recrearon una escena romática que hoy derrite a sus seguidores.
Durante la entrevista, el cantante compartió algunos detalles de su relación con Sansa y de la vida que llevan juntos. Según contó, a la perrita la adoptó cuando apenas tenía tres meses de edad y desde ese momento se ha convertido en una compañía constante y, según dice, se caracteriza por ser cariñosa, juguetona y también algo traviesa.
Precisamente su personalidad fue la inspiró el nombre Sansa, tomado del personaje de Sansa Stark de Juego de Tronos, interpretado por la actriz Sophie Turner, con quien Bad Bunny encontró algunas similitudes.
Con respecto a los apellidos, el primero corresponde al del propio artista (Martínez), mientras que el segundo coincide con el de Gabriela Berlingeri, diseñadora y expareja sentimental del cantante.
Figura conocida
Antes de convertirse en portada junto a Bad Bunny de la reconocida revista, Sansa ya había conquistado a los seguidores del artista. Su aparición en febrero de 2023 en el videoclip de “Ojitos Lindos”, canción incluida en el álbum Un Verano Sin Ti, la hizo famosa.
En el video, Bad Bunny interpreta a un hombre que, después de vivir varias experiencias amorosas fallidas, sufre un accidente y termina hospitalizado. Al despertar, encuentra a Sansa a su lado, una escena que representa el afecto y la compañía incondicional de su mascota. La relación entre ambos adquiere aún más significado tras conocerse que la mirada de la beagle sirvió de inspiración para la creación de la mencionada canción.
Fuera de las cámaras, la relación entre el cantante y Sansa está marcada por una rutina sencilla: paseos, caricias y siestas compartidas. Sin embargo, Bad Bunny admite que debe mantenerse atento a sus travesuras, pues Sansa conserva uno de los comportamientos típicos de los beagles: la curiosidad que constantemente la lleva a investigar.