La ciudad de Cali se encuentra consternada tras conocerse el estado de salud de Yeloko, un gato de cinco meses que permanece bajo pronóstico reservado luego de sufrir una agresión física de extrema gravedad. El caso, que ha movilizado a organizaciones defensoras de los derechos de los animales, pone de presente no solo la vulnerabilidad de los seres sintientes, sino también las barreras económicas y legales que enfrentan las familias para garantizar justicia y recuperación en episodios de crueldad.
Lo que inicialmente fue reportado por sus cuidadores como un posible accidente doméstico, terminó convirtiéndose en una investigación por presunto maltrato. Tras ser trasladado de urgencia a un centro veterinario, los exámenes especializados descartaron una caída fortuita. Según el parte médico, el felino presenta cuatro fracturas en el cráneo y un trauma neurológico severo, lesiones que, por su naturaleza, son compatibles con un impacto contundente, presumiblemente una patada.
El diagnóstico detalla que el golpe derivó en un accidente cerebrovascular, comprometiendo gravemente las funciones motoras del animal. Tras cuatro días de hospitalización intensiva para reducir la inflamación cerebral, Yeloko ha mostrado signos leves de mejoría, aunque persiste un cuadro de desorientación y dificultades de locomoción. Los especialistas estiman que el proceso de rehabilitación podría extenderse entre tres y seis meses.
Más allá de las secuelas físicas, la familia de Yeloko enfrenta una compleja situación financiera para costear el tratamiento. De acuerdo con los presupuestos presentados, el mantenimiento de la salud del gato requiere:
- Medicamentos mensuales: Aproximadamente 200 mil pesos.
- Fisioterapia: Sesiones de 80 mil pesos con frecuencia semanal.
- Exámenes especializados: Una tomografía computarizada (TAC), indispensable para evaluar el daño cerebral residual, tiene un costo cercano a los 900 mil pesos.
Ante la imposibilidad de cubrir estos costos, los cuidadores han iniciado campañas de recolección de fondos. Aunque la solidaridad ciudadana ha permitido sufragar los gastos de la hospitalización inicial, el tratamiento a largo plazo permanece en vilo.
El caso de Yeloko ha reabierto el debate sobre la impunidad. Según los testimonios, el ataque habría ocurrido en un sector frecuentado por menores de edad, lo que ha dificultado la identificación del responsable. No obstante, las autoridades de Cali han sido enfáticas en que el silencio es el principal aliado del maltratador.
Diego Alejandro Bonilla, inspector de Policía especializado en protección animal, recordó que existen mecanismos legales para que estos hechos no queden en el olvido. La Unidad Administrativa Especial de Protección Animal (Uaepa) subraya que la denuncia debe ser precisa, detallando tiempo, modo y lugar de los hechos.
“Es fundamental que el ciudadano incluya cualquier tipo de fotografía o video que pueda ilustrar el maltrato, para que las autoridades intervengan con mayor eficacia”, señaló Bonilla, haciendo hincapié en que se puede solicitar la reserva de identidad para proteger al denunciante.
Para quienes presencien actos de crueldad contra los animales, las autoridades han dispuesto los siguientes canales:
- Línea de WhatsApp: 318 275 01 01.
- Correo electrónico: inspeccion@uaepa.cali.gov.co.
- Emergencias (riesgo de vida): Línea 123 de la Policía Nacional o 122 de la Fiscalía General de la Nación (GELMA).
El futuro de Yeloko depende ahora de la respuesta médica y de la solidaridad de los caleños, mientras la Inspección de Policía avanza en la recopilación de material probatorio para dar con el responsable de este ataque.