La enfermedad renal crónica (ERC) es uno de los trastornos más frecuentes en gatos, y su prevalencia ha aumentado en las últimas décadas, según los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.
Datos de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Cornell, indican que este padecimiento es muy frecuente en peludos felinos mayores, afectando hasta al 40% de los que tienen más de 10 años y al 80% de aquellos con una edad superior a 15 años.
Es importante saber que los riñones sanos desempeñan numerosas funciones en esta mascota, como filtrar la sangre, producir orina y ayudar a regular la presión arterial. La ERC genera pérdida persistente de la función renal con el tiempo y puede tener muchas consecuencias para la salud del michi.
Las causas
Según los expertos, esta enfermedad tiene diversas causas que van desde infecciones hasta tumores, aunque lo más frecuente es que la causa sea desconocida y es un padecimiento que se relaciona mucho con la edad.
No obstante, una investigación realizada por científicos de la Universidad de Nottingham, en Reino Unido, determinó que puede haber otra causa detrás de esta afección. Según el estudio, los riñones de los gatos domésticos acumulan unas grasas tan poco comunes que no se encuentran en prácticamente ningún otro mamífero.
Uno de los aspectos llamativos es que esa acumulación no empieza cuando el gato envejece, sino mucho antes. Es decir, que cuando el animal es joven y parece perfectamente sano, sus riñones ya pueden estar acumulando unas grasas que los veterinarios no consideraban hasta ahora un riesgo para su salud, pero que este análisis vincula por primera vez con el desarrollo posterior de la enfermedad renal crónica.
En el marco de la investigación, el equipo liderado por la doctora Rebecca Brociek y el profesor David Gardner, analizó muestras del tejido renal de gatos domésticos, perros y gatos monteses escoceses. Todas ellas se recogieron entre 2018 y 2023.
Los resultados sorprendieron a los investigadores: en todas las muestras de riñón de gatos domésticos adultos, aparecieron unos triglicéridos modificados con unas características químicas muy inusuales, según información del portal especializado Experto Animal.
Estas grasas se acumulan en las células que, dentro del riñón, se encargan de filtrar la sangre y eliminar las toxinas presentes en ella, por lo que las funciones vitales de estos órganos comienzan a afectarse.
Lo que el estudio sugiere es que existe alguna característica concreta en la biología del gato doméstico que, por razones que la ciencia todavía no ha logrado determinar, favorece la acumulación de estas grasas tan inusuales en sus riñones impactando su calidad de vida.
Los expertos aseguran que es importante tener en cuenta que los gatos, por naturaleza, tienden a disimular el dolor y las enfermedades, por lo que cuando los síntomas se hacen visibles, el daño renal suele estar ya muy avanzado, por lo que es clave hacer seguimientos y exámenes periódicos de la mascota para prevenir la enfermedad o controlarla, pues es un padecimiento crónico.