Un estudio internacional hecho con 43.517 perros alertó tanto a expertos como a dueños de mascotas sobre el bienestar emocional de las mascotas. La investigación encontró que más del 84% de los animales evaluados presenta al menos signos leves de miedo o ansiedad en diferente situaciones cotidianas, una cifra que demuestra que estas reacciones son más frecuentes de lo que muchas personas imaginan.
Este análisis utilizó información del Dog Aging Project, una de las bases de datos más amplias sobre envejecimiento y comportamiento canino. A diferencia de investigaciones enfocadas únicamente en diagnósticos veterinarios, este trabajo recopiló observaciones hechas por los propios dueños durante la convivencia diaria con sus perros.
Los investigadores vieron que el miedo aparece especialmente frente a personas desconocidas, otros perros, objetos nuevos, ruidos inesperados o durante procedimientos de cuidado como el baño, la higiene o las visitas al veterinario.
Sin embargo, aclararon que estas respuestas no significan necesariamente que el animal padezca un trastorno de ansiedad clínica.
Según los resultados, menos del 3% de los perros fueron catalogados como extremadamente temerosos en todas las situaciones analizadas. Esto indica que sentir miedo de manera ocasional hace parte del comportamiento normal de la especie, siempre que la reacción no sea constante, intensa o que los incapacite.
Este mismo estudio advierte que el problema comienza cuando el estrés se mantiene durante largos periodos. En esos casos, el miedo puede afectar el sistema inmunológico, disminuir la calidad de vida e incluso favorecer conductas más graves, como respuestas agresivas o comportamientos destructivos.
Algunos perros también pueden llegar a autolesionarse durante episodios de angustia extrema provocados por tormentas o fuegos artificiales.
Los autores consideran que el comportamiento debería evaluarse con mayor frecuencia durante las consultas con los médicos veterinarios. Para esto proponen incluir cuestionarios que permitan detectar tempranamente señales de ansiedad y ofrecer orientación a los dueños de las mascotas antes de que el problema avance.
Los especialistas concluyen que reconocer estas conductas y buscar ayuda profesional cuando aumentan en frecuencia o intensidad puede marcar una diferencia importante en el bienestar físico y emocional de millones de perros que conviven diariamente con las familias en todo el mundo.