Los gatos son seres especiales que han ganado espacio en los hogares del mundo y se caracterizan por tener comportamientos muy particulares, debido a que combinan sus instintos naturales, su personalidad y su forma de relacionarse con el entorno.
Aunque son animales domésticos, conservan muchas conductas heredadas de sus antepasados salvajes, como la curiosidad, la territorialidad, la independencia y el instinto cazador.
Uno de esos comportamientos que es muy único de estas mascotas lo expresan cuando están enfermos o sienten dolor y muchas veces sus cuidadores no lo advierten.
A diferencia de los perros, que en ocasiones buscan compañía y consuelo cuando se sienten mal, los felinos tienden a ocultar sus molestias y a mantener una actitud reservada. Esta conducta responde a instintos heredados de sus antepasados y hace necesario prestar atención a pequeños cambios en su comportamiento para identificar a tiempo cualquier señal de alerta, que muchas veces se relaciona con enfermedades.
El sitio web Mundo Animalia indica que ocultar el dolor como mecanismo de supervivencia de los felinos. En su entorno natural, los gatos cumplen un doble papel: son cazadores, pero también pueden convertirse en presa de animales de mayor tamaño.
Por eso, mostrar debilidad, ya sea por una lesión o una enfermedad, podría ponerlos en riesgo frente a posibles depredadores o competidores. A lo largo de su evolución desarrollaron la capacidad de disimular estas señales para protegerse. Aunque hoy muchos viven en ambientes domésticos y seguros, ese comportamiento instintivo sigue presente.
También se ocultan para sentir mayor seguridad. Puede elegir rincones apartados, lugares oscuros o sitios de difícil acceso para descansar y evitar el contacto con otros animales o personas. Esta reacción también puede presentarse cuando el malestar limita su movilidad.
El contacto físico también puede resultar incómodo para un gato que atraviesa una enfermedad o tiene alguna lesión. Acciones cotidianas, como levantarlo, acariciarlo o intentar revisarlo, pueden generarle temor o aumentar sus molestias. Por esta razón, algunos felinos se resisten a que los carguen o buscan mantenerse a distancia.
Señales que pueden indicar que un gato está enfermo
Aunque los felinos suelen ocultar sus molestias, existen cambios de comportamiento y hábitos que pueden advertir que algo no está bien. Entre las señales a las que deben prestar atención sus cuidadores están las siguientes.
- Menos energía: juega, se mueve o interactúa menos de lo habitual y pasa más tiempo descansando.
- Cambios en el aseo: puede lamerse insistentemente una parte del cuerpo o, por el contrario, descuidar la limpieza de su pelaje.
- Alteraciones en el apetito y la sed: come menos, deja de alimentarse o modifica la cantidad de agua que consume.
- Posturas diferentes: permanece encorvado, adopta posiciones inusuales o protege alguna zona de su cuerpo.
- Aislamiento: evita a los integrantes de la familia y busca permanecer escondido.
- Cambios al usar el arenero: modifica sus hábitos para hacer sus necesidades o muestra dificultades al hacerlo.
- Variaciones en sus vocalizaciones: maúlla más de lo acostumbrado o, por el contrario, permanece inusualmente silencioso.
Estos comportamientos no siempre significan que exista una enfermedad, pero sí pueden ser indicios de dolor o malestar. Si aparecen de forma repentina, persisten o se acompañan de otros síntomas, lo recomendable es consultar con un veterinario.