Hay quienes organizan sus vacaciones pensando en su mascota, celebran su cumpleaños o incluso la consideran un integrante más de la familia. Lejos de ser una simple muestra de cariño, la ciencia ha encontrado que el vínculo entre las personas y sus perros o gatos tiene una explicación biológica, psicológica y emocional.

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En los últimos años, investigadores han analizado cómo la convivencia con animales influye en el bienestar humano y por qué, en muchos casos, el apego hacia ellos puede ser tan profundo como el que se establece con otros miembros de la familia.

La psicóloga y escritora Stacey Colino, quien ha recopilado investigaciones sobre la relación entre humanos y perros para National Geographic, explica que cada vez existe más evidencia de que las mascotas representan un importante apoyo emocional.

Según la especialista, convivir con un perro puede ayudar a disminuir la respuesta del organismo frente al estrés, mejorar el estado de ánimo y brindar una sensación de seguridad gracias a la compañía constante que ofrecen.

Hay perros que son ideales para quienes apenas empiezan con mascotas. Foto: Getty Images

¿Por qué nos encariñamos tanto?

Los especialistas explican que uno de los principales motivos es que los animales ofrecen compañía sin emitir juicios. Su presencia puede disminuir la sensación de soledad, ayudar a regular las emociones y favorecer la creación de rutinas saludables, especialmente en personas que atraviesan momentos difíciles o viven solas.

Además, compartir tiempo con una mascota puede incentivar la actividad física, fortalecer el sentido de responsabilidad y aumentar las oportunidades de interacción social, especialmente en el caso de quienes tienen perros y realizan paseos diarios.

Los gatos suelen ronronear cuando los acarician. Foto: Getty Images

¿Queremos más a los perros que a los gatos?

Algunas investigaciones citadas por National Geographic sugieren que, en promedio, las personas suelen desarrollar un vínculo más intenso con los perros. Los científicos consideran que esto podría explicarse porque fueron domesticados durante miles de años para cooperar con los seres humanos y responder a sus emociones.

Por eso, es frecuente que busquen contacto físico, sigan a sus dueños por la casa, respondan a gestos y disfruten de actividades compartidas, comportamientos que muchas personas interpretan como muestras claras de afecto.

Sin embargo, esto no significa que los gatos generen un vínculo menos fuerte. Los expertos señalan que los felinos también crean relaciones estrechas con sus cuidadores, aunque suelen expresar su afecto de manera diferente, con comportamientos más sutiles y una mayor independencia.

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Un beneficio para la salud

Diversos estudios también han encontrado que convivir con mascotas puede aportar beneficios para la salud física y mental. Entre ellos se destacan una reducción del estrés, menor sensación de aislamiento, mejor estado de ánimo y una mayor motivación para mantener hábitos saludables.

La reconocida primatóloga Jane Goodall ha señalado que la relación entre las personas y los animales también fortalece la empatía. Para la científica, estos vínculos recuerdan que las emociones, el afecto y la capacidad de crear lazos no son exclusivos de los seres humanos.

Hay razas de perros que son ideales para ayudar a hacerles frente a la ansiedad y el estrés. Foto: Getty Images

¿Cuándo el apego puede ser un problema?

Los psicólogos coinciden en que querer profundamente a una mascota es completamente normal. No obstante, advierten que el vínculo debe mantenerse en equilibrio.

Cuando el afecto hacia los animales reemplaza completamente las relaciones con otras personas o se convierte en la única fuente de bienestar emocional, puede ser una señal de que existen necesidades afectivas que requieren atención profesional.