Los gatos, al igual que los humanos, pueden presentar episodios de estrés, que es posible que generen consecuencias en su salud o que los lleven a tener ciertos comportamientos a los que es importante prestarles atención.
En muchas ocasiones esta situación se presenta como la forma en la que el animal reacciona ante amenazas o riesgos. Los expertos aseguran que ante un peligro, el gato puede llegar a activar determinados mecanismos de defensa para resolver la situación. AniCura, red de hospitales y clínicas veterinarias de Europa indica que cuando el peludo no consigue solventar dicha situación, su organismo puede comenzar a estresarse.
Hay diversos factores que pueden ocasionar el estrés en los michis, el cual genera inconvenientes en el bienestar físico y mental del animal. Dependiendo de cómo cada gato reaccione ante los estímulos, las causas de esta situación pueden ser diferentes:
- Miedo
- Dolor
- Desnutrición
- Insuficiencia de areneros o comederos
- Socialización inadecuada
- Situaciones conflictivas
- Castigos
- Aislamiento
- Cambios de rutina
Señales de estrés en los gatos
El portal Experto Animal indica que estos felinos se caracterizan por ocultar muy bien ciertas emociones, de manera que muchas veces resulta complicado determinar si están enfermos, ansiosos o estresados. No obstante, ser capaz de detectar e interpretar sutiles señales de malestar por parte de sus dueños es clave para atender las necesidades de estas mascotas. Estas son algunos de los signos más frecuentes.
Alteraciones en la forma del acicalamiento: un lamido excesivo o, al contrario, una falta total de acicalamiento pueden indicar que el gato no se siente bien y es clave prestarle atención.
Cambios en el uso del arenero: orinar o defecar fuera del arenero puede ser señal de estrés.
Apatía o letargo: si el peludo se vuelve menos activo, duerme mucho y no tiene ganas de comer ni jugar, es probable que esté estresado o enfermo.
Se esconde con mayor frecuencia: cuando un gato no se encuentra bien, prefiere permanecer aislado en lugares tranquilos y alejados de otros individuos.
Movimientos bruscos de la cola: si el michi mucho la cola de lado a lado, no es por felicidad, sino por estrés o porque algo le está generando incomodidad.
Aumento de la reactividad: un gato estresado puede permanecer extremadamente vigilante y reaccionar de manera exagerada a ciertos estímulos del entorno.
Frecuencia respiratoria aumentada: los gatos adultos, en reposo, presentan entre 15 y 30 respiraciones por minuto. Un gato estresado puede aumentar su frecuencia respiratoria e incluso jadear.
Estereotipias: comportamientos extraños y repetitivos como arrancarse pelo, mordisquearse, balancearse o recorrer una sala de lado a lado podrían ser comportamientos asociados a frustración y estrés.