Con el fin de reforzar la identificación de los animales de compañía, mejorar los controles sanitarios y combatir el comercio ilegal de animales durante los desplazamientos entre Estados miembros, la Unión Europea pone en marcha a partir de este miércoles 22 de abril una nueva normativa para viajar con estos acompañantes.
La UE estableció una actualización de las normas que regulan el transporte de mascotas como perros, gatos y hurones, las cuales también incluyen los viajes a estos países desde una nación o territorio fuera de la misma.
Según se dio a conocer, las reglas básicas para desplazarse con estos animales se mantienen: microchip obligatorio, pasaporte europeo y vacunación antirrábica vigente.
No obstante, el nuevo reglamento endurece los controles sobre la identidad del animal, la documentación que debe acompañarlo y las condiciones del viaje, especialmente en los desplazamientos entre Estados miembros o en tránsito desde países terceros.
En este orden de ideas, uno de los aspectos clave es la necesidad de presentar el pasaporte europeo individual de las mascotas en cualquier desplazamiento no comercial dentro del territorio comunitario.
Este documento oficial y obligatorio contiene el número de microchip identificativo, los datos del propietario, el historial de vacunaciones, los tratamientos veterinarios administrados y la validación mediante firma y número del veterinario autorizado para expedirlo.
Es importante tener presente que, además de la vacuna antirrábica, algunos países como Irlanda, Malta o Finlandia exigen tratamientos específicos contra el parásito E. multilocularis, que deben administrarse entre 24 y 120 horas antes de la llegada al país.
Con las nuevas reglas, las autoridades podrán comprobar con mayor facilidad que las mascotas cumplen los requisitos de salud necesarios, reduciendo así el riesgo de propagación de enfermedades entre animales y, en algunos casos, hacia las personas.
Aspectos a tener en cuenta
La norma especifica que se permite el traslado de un máximo de cinco mascotas y se establecen los procedimientos a seguir en caso de que se niegue la entrada a un animal en un país fuera de la Unión Europea y que sea necesario su retorno a su lugar de origen.
La reglamentación también indica que el viaje no debe tener fines comerciales y que el animal debe viajar con su dueño o una persona autorizada.
Aunque la mayoría de las medidas entran en vigor de inmediato, algunos cambios se implementarán de forma progresiva, según indicó la Comisión Europea.
El incumplimiento de lo establecido puede suponer consecuencias importantes. El animal podría ser retenido en la frontera, puesto en cuarentena o incluso devuelto a su país. Además, los propietarios se enfrentan a sanciones económicas que podrían alcanzar hasta los 50.000 euros en los casos más graves.