Un equipo de investigación dirigido por Cathie Martin, ingeniería metabólica de plantas del Centro John Innes en Norwich (Inglaterra), intervino genéticamente tomates para que produzcan vitamina D.

Los científicos del Centro John Innes indicaron que tan sólo uno de estos tomates editados genéticamente aporta el 20% de la vitamina D3 que necesita un ser humano al día.

La vitamina D ayuda al cuerpo a absorber el calcio, un mineral fundamental para la formación normal de los huesos. El servicio de información Medline Plus afirmó que si una persona no consume suficiente calcio en su dieta -o si el cuerpo no absorbe lo necesario a causa de una deficiencia de vitamina D-, la producción de hueso y los tejidos óseos pueden sufrir. En este sentido, la falta de vitamina D es causante de osteoporosis en adultos o raquitismo en niños.

Es importante subrayar que los humanos pueden obtener vitamina D a través de la exposición solar, pero en el caso de las personas que viven en zonas con largos inviernos o en latitudes altas, la única manera de generar esta vitamina es por medio de la dieta o la ingesta de suplementos.

Según la investigación del Centro John Innes, unas mil millones de personas a nivel global tienen insuficiencia de vitamina D. Así las cosas, los tomates transgénicos podrían ser una fuente sostenible que permita cubrir esta necesidad

Tecnología CRISPR

Dicha modificación genética en los tomates se logró a partir de la tecnología CRISPR, acrónimo en inglés de Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats, una técnica que funciona como una suerte de “tijeras genéticas” que permite manipular el ADN de animales, plantas, alimentos y microorganismos.

El profesor de genética en la Universidad Politécnica de Valencia (España) José Blanca le dijo al diario El País que “la nueva tecnología CRISPR (...) ha permitido crear tomates mutantes para una enzima clave en la producción de compuestos de defensa y que, efectivamente, ahora produce y acumula vitamina D”.

Sin embargo, Blanca cree que este avance se demorará en salir de los laboratorios. “En Europa, y especialmente en España, la deficiencia en vitamina D en la población es bastante relevante, así que estos tomates, u otras verduras o frutos en los que se haga lo mismo, podrían ser una buena herramienta de salud pública. Desgraciadamente, esto será difícil de conseguir sin un cambio en la legislación porque actualmente es casi imposible producir variedades creadas con CRISPR en Europa debido a la legislación anti organismos modificados genéticamente”, concluyó el experto.