El baño es una de las zonas o lugares del hogar en donde más se suelen proliferar bacterias, virus y microorganismos, razón por la que es indispensable mantenerlos en un buen estado y hacerles aseo con frecuencia, sobre todo cuando se trata de baños públicos, o donde suelen hacer sus deposiciones una cantidad significativa de personas.
Cuando una persona está enferma en casa, porque algún virus ha invadido su cuerpo, es pertinente que se limpie la taza, luego de que este haya hecho uso del mismo, esto con el fin de evitar la propagación del virus a otros miembros de la familia.
Este proceso se puede llevar a cabo por medio de una toalla desinfectante. La idea es limpiar el inodoro levantando la tapa y la tapa misma, tanto arriba y abajo. Lo mejor es usar guantes para evitar la propagación de bacterias y lavarse muy bien las manos antes de asearlo.
También se debe limpiar la zona con la que se suelta, puesto que la persona enferma ha podido contaminar la zona y otra persona puede llegar a impregnarse de microorganismos. Lo anterior es de suprema relevancia para que todos los individuos recuerden la importancia de lavarse las manos con agua y jabón, sin importar la necesidad que se haya llevado a cabo en el inodoro.
La idea como mínimo es hacerle un aseo profundo al baño una vez por semana; sin embargo, todo esto será posible solo si el churrusco o escobilla está limpio, es decir, si a este artefacto no se le hace, la debida desinfección es poco probable que se obtengan buenos resultados a la hora de lavar el baño.
Para evitar la propagación de virus y bacterias se sugiere que la escobilla se desinfecte una vez por semana, al igual que al baño, tal y como sugiere el portal Clara. Lo mejor será hacerlo cuando se le apliquen los productos dentro del inodoro para dicha la labor, se sugiere dejar el churrusco junto con los productos dentro del inodoro para que se desinfecte de manera adecuada.
El portal menciona algunos trucos que ayudarán a mantener este artefacto en buen estado. Para evitar la humedad en la escobilla es crucial escogerla adecuada. El churrusco no debe tocar el agua restante que queda en donde se guarda, luego de haber limpiado la taza.
Luego de usar este utensilio de aseo se debe poner de lado sobre la taza, con el cepillo hacia dentro para que gotee dentro y se vaya secando. Para evitar que la escobilla se caiga en el interior de la taza, hay que bajar el asiento o la tapa, de modo que quede inmovilizada entre este y la taza.