Magnicidios, el nuevo libro de José Obdulio Gaviria, sostiene que la investigación del asesinato de Miguel Uribe Turbay, apoyada por expertos de agencias de Estados Unidos, Reino Unido y Emiratos Árabes, concluyó en que se trató de un outsourcing criminal: un enjambre delincuencial que ejecutó mandados trazados y financiados desde las selvas del Caquetá y desde Caracas. La prueba es la confesión de alias Gabriela, quien reveló que, en la primera semana de junio de 2025, la banda recibió dos encargos: matar a Gabriel Ángel –escritor oficial de los documentos de las Farc, hoy partido Comunes, a quien Iván Márquez ha condenado públicamente a muerte– y asesinar a Uribe Turbay, el candidato presidencial de Álvaro Uribe.

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Gabriela entregó a los sicarios la bomba lapa (que no explotó) destinada a Gabriel Ángel y la pistola usada contra Miguel Uribe. Sobre el magnicidio de Álvaro Gómez Hurtado, el libro afirma, con base en fuentes poco exploradas, que hombres de la Red Urbana Antonio Nariño de las Farc, bajo órdenes de Carlos Antonio Lozada, lo consumaron por encargo de Tirofijo. Gaviria documenta 64 atentados contra Álvaro Uribe y describe en detalle cuatro de ellos.