Justamente cuando se cumple un año de la muerte del exprecandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, quien fue atacado por un sicario en el barrio Modelia, al occidente de Bogotá, un juez acaba de condenar a dos de los protagonistas y articuladores del crimen, quienes reconocieron los delitos y dieron información importante sobre el caso.

Una jueza penal especializada avaló la negociación judicial que realizaron los confesos delincuentes y condenó a Jhorman David Mora Silva, alias el Caleño, a 15 años y 8 meses de prisión, y a Cristian Camilo González Ardila a 11 años y 7 meses de prisión por su participación en los delitos de homicidio agravado; fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones; concierto para delinquir agravado; y uso de menores en la comisión de delitos.

Según la investigación adelantada por un grupo de fiscales de la Unidad de Vida de la Seccional Bogotá, “Mora Silva contactó al joven que disparó contra la víctima. Además, el día del ataque sostuvo una videollamada con otros involucrados, entre ellos Elder José Arteaga Hernández, durante la cual el adolescente recibió instrucciones precisas sobre el proceder criminal”.
El Caleño habría cumplido un papel de enlace y reclutamiento dentro de la estructura que planeó el asesinato de Miguel Uribe Turbay.
De acuerdo con la Fiscalía, Mora Silva, quien se encontraba privado de la libertad cuando ocurrieron los hechos, habría contactado al adolescente que luego ejecutó el ataque y lo habría convencido de participar.

La investigación señala que el contacto se produjo mediante comunicaciones telefónicas y videollamadas, en las que el Caleño habría impartido instrucciones al menor para que pudiera pasar desapercibido y reunirse con los demás integrantes de la organización.
Frente a González, según el expediente judicial, cumplió la función estratégica de facilitador logístico y conductor de extracción en el atentado contra el senador Uribe Turbay.
La investigación estableció que González Ardila se posicionó en las inmediaciones del parque El Golfito (barrio Modelia, Bogotá) a bordo de una motocicleta, con la tarea directa de esperar al menor de 15 años contratado como sicario, recogerlo inmediatamente después de que este disparara el arma de fuego y garantizar su rápida huida de la escena del crimen.

Aunque finalmente no cumplió la misión de sacar al menor, González Ardila sí tenía información valiosa sobre la forma en que se acordó el crimen.
“Como parte de esta labor, recibió una transferencia de dinero destinada a cubrir el combustible del vehículo y desplazarse hasta el punto acordado. No obstante, el joven fue interceptado durante su fuga por el esquema de protección del senador antes de llegar al sitio de encuentro”, informó la Fiscalía.
